W Series y la brecha de género en el automovilismo deportivo

Quizá de una manera más acuciante que en otras disciplinas, existe una importante brecha de género en el automovilismo deportivo, misma que ha sido tema en la comunidad automovilística en los últimos años, proponiendo como respuesta la W Series. El nuevo campeonato inició en 2019, después de un interesante proceso de selección de talento que pocas veces se ha visto en el deporte motor. Y aunque la pandemia de COVID-19 obligó a cancelar la temporada 2020, la W Series ha logrado mantenerse, incluso aumentando su protagonismo en el automovilismo global.

La brecha de género en el automovilismo deportivo

La actividad deportiva, prácticamente desde sus inicios históricos, ha estado restringida para las mujeres. Las tradiciones corporales que han fundamentado este acceso desigual se basan en una diferenciación de los cuerpos masculinos y femeninos; mientras que a los primeros se les cultiva para la competencia y la agresión, los otros se reservan exclusivamente a la procreación. Además de esto, se caracteriza (socioculturalmente) a hombres y mujeres con características racionales y emocionales diferenciadas, acordes con los roles que se asignan desde esta diferenciación (supuestamente) biológica.

La brecha de género existente en el automovilismo deportivo también es resultado de la perpetuación de estos discursos. Por un lado, la administración de los equipos de carreras y el trabajo de ingeniería detrás de los autos se reservaban a los hombres por una supuesta racionalidad superior. Por otro lado, el trabajo detrás del volante se reservó bajo el argumento de incapacidades emocionales y físicas, mismas que (supuestamente) sólo ostentan los hombres.

Como en otras disciplinas, esta segregación se ha ido desvaneciendo por el empuje de las propias mujeres que han incursionado en el deporte motor. Aunque la participación no es el mejor indicador para hablar de la inclusión en el deporte, pues existen otras barreras como las lingüísticas o los techos de cristal que siguen estando en el listado de tareas pendientes.

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La W Series como solución

Sin embargo, es importante mencionar que la W Series no es el único proyecto enfocado en los problemas de género que vive el automovilismo deportivo mundial. En 2009 la Federación Internacional del Automóvil (FIA) creó la Women in Motorsport Comission (Comisión de las Mujeres en el Automovilismo, en español). Está presidida por Michèle Mouton, subcampeona mundial de rally en 1982, y se encarga de dirigir la agenda de la FIA referente a la inclusión de la mujer en el deporte motor. Paradójicamente, la W Series fue una iniciativa liderada por hombres, pero que ha adquirido poco a poco el respaldo de esta comisión de la FIA.

¿Pero qué es la W Series? Este es un campeonato enfocado en el desarrollo de talento femenino para las categorías de monoplazas (léase Fórmula 1). Sus creadores y principales inversores: Adrian Newey y David Coulthard enfocaron la creación del campeonato para atacar uno de los factores por los que se considera que hay poca representación de las mujeres en Fórmula 1: la falta de patrocinios. De esta manera, el campeonato otorga premios en efectivo a las ganadoras (particularmente la campeona), para así apoyar su carrera deportiva.

Paridad de género, la meta de la W Series

La única temporada que se ha podido disputar resultó llamativa para los aficionados al mundo motor. Por otra parte, también ha cumplido con ser un escaparate para las conductoras, quienes se han podido abrir paso en otras categorías. También han podido amarrar más patrocinios, esenciales en este deporte. Visto desde esta burbuja, la W Series parece cumplir su objetivo de cerrar las brechas de género en el automovilismo. Sin embargo, el foco en una sola disciplina del deporte motor, el sesgo de género que (parece) introducir en la formación de talento y la falta de inversión para promoción son los puntos más débiles del campeonato.

La Fórmula 1 se ha aliado (en cuestión mercadológica) con la W Series, lo que significa un paso significativo en su crecimiento. Pero más allá de la (tímida) promoción juvenil, el campeonato no termina de ser determinante para acortar la brecha de género. Probablemente (y de forma lamentable), mejor futuro tendrá la categoría cuando la paridad de género sea un poco más rentable.

Así, parece preferible apostar por iniciativas que tengan sus bases en el deporte federado, pues son capaces de activar las voluntades políticas. Curioso que las pilotos de la W Series hayan tenido menor movilidad que otras que decidieron quedarse fuera para continuar con los “caminos tradicionales”. Para muestra, las tripulaciones femeninas que empiezan a ser un habitual en las carreras de resistencia, así como la presencia de talento femenino en las escuadras de formación y pruebas de los equipos de Fórmula 1. La meta está trazada, y es bastante claro que está cada vez más cerca.


Para seguir en el sofá…
  • FIA (s/f) Women In Motorsport. De FIA.
  • La Q4 (2021) Las W Series, ¿un instrumento feminista? febrero 1, 2021. De YouTube.
  • W Series (s/f) W Series: A game changer. De W Series.

Ex redactor de Modernidades - Sociólogo e historiador especializado en deporte, música y alimentación. Levemente friki. Amante del blues. Guitarrista y armonicista en el retiro.

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