Tlahuelpuchi: conoce más sobre el origen de las brujas en México

La figura de las brujas es una de las más populares a nivel mundial; hechizos, embrujos, encantamientos, belleza-fealdad, muerte y persecución.

Sin embargo, nuestras brujas mexicanas tienen un origen bien diferenciado de las europeas clásicas y “clichés”; tanto es así que, actualmente la frase de “lo chupó la bruja”, se utiliza en nuestro país y con una buena razón.

En muchos casos, sabemos que las brujas pueden ser tanto feas como extremadamente bellas y fatales; asimismo, la gente acudía a las esposas del diablo para conseguir salud, riqueza, venganza o amor.

Cabe mencionar que los sitios donde más se reportan avistamientos de brujas-bolas de fuego son en Puebla, Veracruz, Estado de México y en la Ciudad de México.

Para analizar a las brujas, hay que ser cuidadosos: su existencia es objeto de discusión desde hace muchos años en nuestro país, ya que están entre lo real, lo místico e imaginario.

El origen de la leyenda

Las raíces de las brujas en México se pueden rastrear hasta los tiempos prehispánicos, específicamente en Tlaxcala con las Tlahuelpuchi; estas brujas iniciaron con las características clásicas que posteriormente se extendió hacia otros pueblos mexicanos.

Las Tlahuelpuchi eran consideradas mujeres de apariencia ordinaria; pero, de una maldad y poderes sobrehumanos, otorgados por los dioses. De esta forma, cuentan que sus rituales y hechizos iban más allá de la simple medicina tradicional y herbolaria.

Estas mujeres desconocían su condición de brujas hasta que entraban en la adolescencia; era con su primera menstruación en donde descubrían su legado y el alcance de sus poderes.

Comúnmente, estas Tlahuelpuchi eran solitarias y muy territoriales, cosa contraria a las brujas europeas que vivían en grupos y en colaboración mutua. Las brujas en México eran seres aislados que habitaban en zonas despobladas, cerros y cuevas que atacaban tanto a humanos como a otras brujas.

Se cuenta que el principal alimento de éstas era la sangre inocente de los bebés recién nacidos; de esta forma, al “chupar” a los bebés, se obtenían propiedades más puras en comparación con la sangre de los humanos adultos.

De esta forma, surge el añejo lema con el cual solían asustar a los niños mal portados de los pueblos de México: “escuincle, si te portas mal, te va a chupar la bruja”.

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Daniel parada (2020). La Tlahuelpuchi. Fuente: Twitter

Nahuales, bolas de fuego y vampirismo

Estas brujas transmutaban sus cuerpos a través de rituales específicos: podían cambiar a cualquier forma animal que desearan para capturar a sus víctimas; además, se lanzaban desde cerros altos tomando la forma de bolas de fuego, las cuales eran vistas por viajeros, vagabundos y campesinos.

Como las Tlahuelpuchi eran capaces de adoptar formas animales, comúnmente son referidas en algunas partes del país como nahuales; además, al transformarse emitían extrañas luces que enloquecían a la gente que atestiguaban el cambio en los cerros.

También se cuenta que ellas preferían los días lluviosos para buscar a los recién nacidos en sus cunas; asimismo, las personas decían que antes de que estas brujas transformadas en animales atacaran, una extraña neblina azul rodeaba las casas de las víctimas.

Otro poder atribuido a las Tlahuelpuchi era la clarividencia y el poder de la hipnosis; ellas hipnotizaban a sus víctimas cuando se convertían en bolas de fuego, obligándolas a cometer suicidio en despoblado.

Era por eso que las personas temían a las extrañas bolas de fuego, especialmente de noche en los cerros; a su vez, se decía en los pueblos que las horas preferidas por las brujas para atacar era entre media noche y las 4 de la madrugada.

Otra característica de las Tlahuelpuchi era que sus poderes y secretos no podían enseñarse, heredarse o trasmitirse; de igual forma, si alguna de ellas era asesinada por algún mortal, este se convertía automáticamente en una Tlahuelpuchi.

Rituales de transformación

Las Tlahuelpuchi conocían el secreto de la vida y muerte, de las plantas, de los animales y de la curación; también, conocían algunos rituales mencionados en alguna ocasión entre la gente de los pueblos, entre ellos está el de la transformación en nahual.

Para este ritual, la bruja debía contar con algunos ingredientes como madera de capulín, raíz del agave, copal, hojas secas de zoaplatle y caminar en varias direcciones sobre las llamas; de esta forma, la bruja se convertía en diversos elementos luminosos que volaban en busca de niños para chupar.

Esta particularidad de transformación siempre se ha disuelto entre la creencia y superstición cuando se trata de criaturas legendarias; sin embargo, hay que considerar que en todos los relatos siempre hay un “testigo” que vislumbra dichos cambios y efectos en las criaturas.

Medidas de protección contra las brujas

Por muchos años se han difundido algunas medidas para contrarrestar el ataque de las brujas en México, a través de ciertos utensilios domésticos; por ejemplo, utilizar una cajita de agujas, alfileres, cuchillos o un par de tijeras abiertas debajo de las cunas de los niños para ahuyentarlas.

También se ha transmitido, a través de generaciones, que las Tlahuelpuchi detestan particularmente el agua, el metal y los espejos; sin embargo, otra medida no tan conocida es envolver en una tortilla algún diente de ajo y colocarla sobre el pecho de los recién nacidos.

Cabe mencionar que, con estas medidas, se puede hacer una comparación entre las Tlahuelpuchi y los vampiros; en otras palabras, comparten su necesidad de sangre, capacidad de transformación, su miedo al ajo y objetos benditos.

Sería interesante analizar el por qué algunos de los monstruos legendarios se ahuyentan con un simple diente de ajo o el metal; asimismo, valdría la pena considerar una perspectiva “energética” desde un punto de vista científico y ortodoxo.

Las brujas en tiempos modernos

Actualmente, las Tlahuelpuchi siguen muy activas y cada día es más común ver alguna aparición de bolas de fuego en las redes sociales; de esta forma, en dichas apariciones nocturnas en cerros hay curiosos espectadores que acuden al sitio con el propósito de captar una de esas “brujas”.

Algunos de los videos de estas manifestaciones de brujas en nuestro país, muestran bolas luminosas o rituales de mujeres comunes; sin embargo, las mujeres mostradas escapan de la concepción tradicional que se tiene de las brujas: feas, viejas, arrugadas y con animales de compañía malignos.

Al respecto del fenómeno de las bolas de fuego, varias instituciones han abordado el tema; a su vez, con tantos dispositivos a nuestras manos nunca se ha logrado obtener una prueba que sea 100 % viable.

También hay que considerar que algunos de los supuestos avistamientos de brujas son producto de la “charlatanería” con la finalidad de ganar atención en las redes sociales; de igual manera, suele suceder esto en el caso de los avistamientos de ovnis.

Sin embargo, este fenómeno se ha presentado en situaciones reales y comprobadas que no tienen una manera de negar el suceso debido al número de testigos; por otro lado, eso no significa que el suceso no tenga una explicación lógica.

En el caso específico de las bolas de fuego, la comunidad científica, nacional e internacional, se ha tomado muy en serio el análisis de estos fenómenos; por ejemplo, tenemos algunos investigadores nacionales del CONACYT y de la NASA a nivel internacional que han investigado a fondo estos eventos.

Según Augusto Espinoza, miembro del SNI, describió a la Agencia Informativa CONACYT de qué manera se da el fenómeno de las bolas de fuego, a través de un curioso fenómeno natural.

Bajo ciertas condiciones, la superposición de ondas electromagnéticas se crea en zonas donde se produce un intenso campo eléctrico en forma de anillos, junto con superficies esféricas donde solamente hay campo magnético. El campo eléctrico producido es capaz de ionizar las moléculas de aire formando plasma. Las esferas magnéticas atrapan en su interior el plasma. El plasma confinado dentro de estas superficies magnéticas toma la forma de una esfera de plasma dando como resultado las bolas de fuego. Este modelo matemático es bastante sencillo y posee un fundamento teórico importante.

Augusto Espinoza, Investigador del SNI

De esta forma, pese a que puede haber una supuesta explicación científica en algunos de los avistamientos de bolas de fuego, eso no significa que la existencia de las brujas deba ser negada.

Al contrario, al tratarse de un fenómeno tan antiguo y extenso, cabe la posibilidad de que el fenómeno sea más real y denso de lo que imaginamos; por lo tanto, es posible que las explicaciones oficiales sean una manera de apaciguar a la gente y que oculten algo más impactante, oculto y arcano.

Sobre las brujas mexicanas

Con la ayuda de la tecnología podemos vislumbrar otro tipo de posibilidades al momento de analizar los fenómenos que para nuestros ancestros fueron místicos e inexplicables; sin embargo,  en el caso de las Tlahuelpuchi, cabe mencionar que la leyenda se encuentra sumergida entre la realidad y lo esotérico.

Son pocos los que se atreverían a negar que las ciencias ocultas han sido un tabú para la sociedades occidentales; por otro lado, en este conocimiento hay veracidad científica (por algo se les llama ciencia).

En este conocimiento esotérico, los procesos son desconocidos para los profanos y al vulgo, pero no por eso son menos acertados y efectivos; de igual manera, hay que recordar que mucha de nuestra tecnología actual sería considerada magia para nuestros propios ancestros.

Finalmente, se puede agregar que el tema de las Tlahuelpuchi o brujas en nuestro país ya se encuentra dentro de nuestra cultura. Cada año la leyenda se renueva y pasa de generación en generación. Las Tlahuelpuchi son una leyenda viva, un símbolo que sigue asustando y maravillando a niños y viejos. Son una superstición y la certeza se mezclan en nuestras tradiciones mexicanas.


Fuentes consultadas
  • Cisneros, Stefany (2019). La leyenda de las tlahuelpuchis: las terribles vampiras de Tlaxcala. México Desconocido.
  • El Tiempo (1996). Posible explicación a bolas de fuego. El Tiempo.
  • Rodríguez, Érika. (2018). Física para entender fenómenos naturales: las ‘bolas de fuego’. Crónica de Chihuahua.

Profesor, científico social, doctorando, columnista, ensayista y escritor de relatos fantásticos, bélicos, terror y ciencia ficción que han sido publicados y premiados en diversas instituciones y revistas literarias de América Latina y Europa. Apasionado de la literatura, el arte, la historia, la música, los videojuegos y del buen café.

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