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Opinión – Sí por México: sus propuestas para un País de las Maravillas

Opinión - Sí por México: sus propuestas para un País de las Maravillas
Foto. Archivo

Cuando la falta de coherencia, las ensoñaciones infantiles y las recetas simplistas se aplican como políticas públicas, no resuelven ningún problema. Esto lo digo en relación con las propuestas del colectivo Sí por México, que son un ejemplo de lo que el filósofo Gustavo Bueno llamó “pensamiento Alicia“. Ahora lo explico.

Alicia, la niña del País de las Maravillas, podía atravesar su espejo. ¿Por qué? Porque quiso y pudo. Sin explicaciones sobre los obstáculos que pudieran existir. El pensamiento Alicia nos dice: “basta la voluntad, échale ganas y asunto resuelto, llegaremos a la región de las maravillas”. Algunos actores políticos, cuando pretenden solucionar un problema del país, son como Alicia: lo decretan y listo. Es el caso de Sí por México.

Antes de analizar algunas soluciones que ofrece este grupo, quiero aclarar dos cosas: que el pensamiento Alicia no es pensamiento utópico, pues la configuración de una utopía, además de ayudar a fortalecer ideales por los cuales luchar, implica la puesta en marcha de gran creatividad y, sobre todo, la conciencia de ofrecer un imposible. Sin embargo, Sí por México en vez de una utopía, presenta un catálogo de propuestas realizables, pero ingenuas.

El otro punto a aclarar es que, yo no dirijo mi crítica a las personas que conforman ese movimiento. Hasta el momento, todos los juicios que he leído y escuchado hacia Sí por México son insultos personales, hombres de paja y falacias ad hominem. Lo que pretendo, es una crítica a sus propuestas, que presupongo bienintencionadas. Mi interés es debatir sus ideas. No es personal, es político.

Sí a todo lo bueno

En su página Web, Sí por México tiene seis bloques de afirmaciones, que abarcan lo político, lo jurídico, el gasto social, la economía, la perspectiva de género y la medioambiental. Difícilmente alguien rechazaría que haya un buen sistema de salud y educación de calidad, que haya democracia e igualdad ante la ley de hombres y mujeres, que se proteja al medio ambiente y se combata la pobreza. Esto hace que Sí por México sea mainstream, dicho de otro modo, contiene deseos que alguna señorita podría decir en medio de un concurso de belleza.

Los problemas no son los fines que buscamos para México, sino los medios para conseguir tales fines. Por ejemplo, en su “Sí a la democracia plena”, proponen que la composición de la Cámara de Diputados refleje el voto de los electores. ¿Acaso no sucede así en la actualidad?

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No a MORENA

Al parecer Sí por México, es un no a la mayoría de MORENA en el Congreso. Consideran injusta la llamada “sobre-representación”. Sin embargo, esa mayoría la lograron en las urnas y mediante negociaciones. No se debe prohibir que existan acuerdos entre partidos o entre diputados para formar alianzas. Hoy MORENA tiene la mayoría sin haber hecho algo ilegal ni ilegítimo. Proponer una modificación a las reglas del juego simplemente porque no les satisfacen sus resultado es caprichoso.

Gracias al actual sistema de representación, los partidos minoritarios pueden obtener escaños. Si esos partidos terminan por ser mercenarios o satélites al servicio de los partidos grandes, no es culpa de la ley electoral. La democracia “plena” es una ilusión, si con ello quieren decir ausencia de conflictos. Si un diputado se cambia de partido a media legislatura, tampoco significa que haya menos democracia. La supuesta plenitud de la democracia es un concepto ilusorio. Lo que convendría recordar es que la democracia no resuelve problemas por sí sola.

El PT, el Verde, el PES y cualquier otro que haga una alianza con MORENA, posiblemente mantenga su registro y contribuya a que se forme una mayoría. ¿Eso le quita plenitud a la democracia? Si la respuesta es sí, ¿qué hacer? Porque peor sería prohibir la existencia de nuevos partidos o la posibilidad de alianzas. Incluso haciendo todo eso, nada evitaría que la mayoría imponga a la minoría alguna obligación en contra de sus intereses. Eso es en el fondo la democracia: la imposición de la mayoría. Lo lamentable en realidad es que, durante los últimos veinte años nos endiosaron a la democracia como la gran solución a todo conflicto.

Lo cierto es que ya tenemos democracia y los problemas siguen aquí. Con otra reforma a la ley electoral o al INE, tampoco llegaremos al país de las maravillas.

Añadir derechos, solución mágica

En su “Sí a la seguridad, acceso a la justicia y combate a la corrupción”, el pensamiento Alicia florece. Por ejemplo, proponen reformar el artículo 4° de la Constitución, que de por sí es poco realista, para añadirle “seguridad humana”. Eso dicho como propuesta concreta. ¿Con ello disminuirá la cantidad pavorosa de homicidios en México? Obviamente, que “seguridad humana” no esté escrito en la Constitución no es una de las causas de la violencia.

Otra propuesta de este apartado es crear un organismo ciudadano que vigile y califique al poder legislativo. Lo que no dicen es con qué dinero funcionaría tal organismo. Evidentemente tendría una partida del presupuesto. ¿Y qué poder aprueba el presupuesto? El Legislativo. ¿Qué puede salir mal si te da dinero la entidad a la que vas a calificar? ¿Con la etiqueta “ciudadano” se acaba la corrupción? Por supuesto que no. Si hay corrupción en México es porque hay incentivos para ello. No es creando más burocracia “ciudadana” como la corrupción podría disminuir. Creando más organismos de vigilancia, se crean más incentivos a la corrupción.

¿Por qué no buscamos disminuir los incentivos a la corrupción reduciendo el dinero que pasa por las porosas manos de los gobernantes?

Más dinero no basta

Sí por México, además de proponer usar la palabra “calidad” como adjetivo para salud y educación, con lo cual creen resolver gran parte del problema, se les ha ocurrido gastar más dinero. ¿Gastar más dinero mejora en automático las instituciones? Todo depende de cómo se utilicen esos recursos. Es más plausible que el director de un hospital o el de una escuela sepan de primera mano qué necesitan. Sin embargo, lo usual es que los gastos los decida la burocracia, y así los problemas locales difícilmente van a ser resueltos.

Es por eso que, el pensamiento Alicia debe ser criticado con firmeza. Así como criticaríamos a un padre que después de ver las malas calificaciones de su hijo, su mal manejo de emociones y sus malas relaciones sociales, pensara que para ayudarlo lo que tiene que hacer es darle más dinero. La negación a enfrentar la complejidad de los problemas, suele alentar soluciones engañosas. Dar más dinero al gobierno, que se especializa en malversar y malgastar, es una solución que ha fallado desde hace tiempo. Sí por México no presenta una novedad, sino una receta fallida.

Propuestas ¿sin consecuencias?

Para combatir la pobreza, proponen un Ingreso Básico, una política fiscal progresiva y un padrón público para autorizar programas sociales. En realidad, ya existen ese tipo de políticas. Aunque no exista el nombre de “Ingreso Básico”, se entregan recursos a la población más pobre. Sin que con ello se acabe la pobreza.

Una persona no saldrá de la pobreza sólo siendo beneficiaria de un programa de gobierno. Lo que realmente necesita es un trabajo bien remunerado. Entonces lo que habría que buscar son las condiciones para la creación de empleos. Así como la oportunidad de que las personas se capaciten y de esa forma sean candidatos a puestos de trabajo mejor pagados. Para ello, es indispensable captar la inversión, especialmente en el contexto de la pandemia. Aumentar los impuestos como implícitamente propone Sí por México podría ahuyentar las inversiones, disminuir la creación de empleos y, realmente, incrementar el número de pobres.

Las propuestas para acabar con un problema si no consideran las causas ni las consecuencias, además de mantener el problema original, también pueden crear nuevos problemas.

Sí a la mercadotecnia

Finalmente, no es de extrañar que el PRI, el PAN y el PRD se sumen al Sí por México. Desde hace tiempo los políticos no se sienten a gusto con las ideologías. El pensamiento sistemático, la congruencia y los razonamientos complejos los indigestan. El terreno que les viene mejor es el de la mercadotecnia. Por eso algunos rechazan ser de izquierda o derecha. Buscan estrategias que los posicionen de una manera agradable ante el público (no ante los electores).

¿Qué mejor que un “Sí” y un “México”? Esas palabras lo vuelven un producto atractivo en el mercado de la política. Contiene democracia, perspectiva de género, sello de ser amigable con el medio ambiente, un nuevo derecho humano, una actriz hermosa, canciones pegajosas, colores vivos.

El gobierno y su paternalismo se encargará de hacernos notar que Sí por México también contiene exceso de empresarios, y que por eso no deberíamos consumirlo. Por mi parte, es el exceso de pensamiento Alicia lo que me hace decir: no, gracias. Soy demasiado realista como para votar por el País de las Maravillas.


Fuentes

  • Bueno, G. (2006) Zapatero y el Pensamiento Alicia. Un presidente en el País de las Maravillas.

Antonio Rangel
Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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