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Opinión – Sheinbaum, la candidata

Sheinbaum, la candidata
Foto. EFE

Claudia Sheinbaum es de manera extraoficial la candidata del partido gobernante a la presidencia de México en 2024. Acaso parezca excesivamente pronto para discutir sobre candidaturas, pero el punto fuerte de este gobierno es hacer campaña, no gobernar.

La élite que gobierna no ejerce la política como profesión, sino como vicio. Lo suyo es la propaganda y arremeter contra adversarios. Reparten esperanzas como si fueran volantes. Después muestran gran displicencia para barrer las calles llenas de esa esperanza pisoteada convertida en basura.

¿Quién es Claudia Sheinbaum?

Claudia Sheinbaum comenzó la carrera hacia la presidencia treinta años antes de nacer. Porque si bien nació en 1962, su ingreso a la política fue por influencia tanto de su abuelo Jonás Sheinbaum Abramovitz, alias Arturo Ramírez, como de su padre Carlos Sheinbaum, alias Carlos Díaz. Ambos miembros del partido comunista mexicano.

Claudia Sheinbaum, al igual que su padre y su abuelo, desde joven incursionó en la militancia política. Por supuesto, sin necesidad de ponerse un alias. Ya que para la década de los ochenta, el comunismo mexicano se metamorfoseó en una postura socialdemócrata. Esto es, decidieron tomar el poder por la vía democrática. Así que se aliaron con el ala izquierdista del PRI, encabezada por Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, para formar un nuevo partido político.

Sheinbaum, al igual que su esposo Carlos Ímaz, perteneció al CEU (Comité Estudiantil Universitario), formado en 1986 para, en apariencia, detener ciertas reformas a la UNAM. Lo cierto es que el CEU fue un semillero de políticos, una escuela donde se formaron los cuadros dirigentes de las décadas siguientes en la Ciudad de México. Por ejemplo Imanol Ordorika, Rosario Robles, la primera Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Fernando Belauzarán y otros.

Obviamente aquellos líderes estudiantiles se sumaron en 1988 al movimiento cardenista, y pronto se volvieron fundadores del PRD, en alianza con viejos comunistas y expriístas. Así se formaron tres corrientes ideológicas al interior del partido: la nueva izquierda del CEU, la vieja izquierda comunista, y el populismo priísta de abolengo.

La evolución de Sheinbaum

A diferencia de otros “ceuístas“, Sheinbaum en los noventa no tuvo reflectores consigo, sino que destacó en la esfera académica. Se doctoró en 1995 en Ingeniería Ambiental. Luego de haber sido becada por la Fundación Rockefeller.

En el año 2000, AMLO la incorporó a su gobierno como Secretaria del Medio Ambiente. Su labor quedó ligada a la construcción del nivel elevado del Periférico, el Metrobús y la Ciclopista. La valoración sobre su cargo habría que hacerla con apoyo de expertos, no voy a entrar en ese debate. Por lo pronto, desde un punto de vista pragmático, cabe decir que se ganó la confianza de AMLO y pese al videoescándalo protagonizado por su marido, ella continuó en su cargo hasta 2006.

Ella acompañó a AMLO durante su delirio de presidencia legítima y gabinete alterno. Fue Secretaria de Defensa del Patrimonio Nacional. ¿Qué significaba eso? Que seguramente recibía cierta cantidad de dinero para hacer proselitismo. Si no recibía remuneraciones por tal cargo ficticio, por lo menos las recibía como miembro del Sistema Nacional de Investigadores y como Profesora Titular de la Facultad de Ingeniería.

En 2007, además se incorporó al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), que más que ciencia, hacen política, para que la ONU presione a países subdesarrollados a que no incrementen su desarrollo industrial.

A partir de 2008 Sheinbaum volvió a su hábitat, que no es un laboratorio, sino el lodo político. Apoyó la campaña de AMLO en 2012, ella formaba parte del gabinete sugerido como Secretaria del Medio Ambiente. Para entonces ya también pertenecía a MORENA, aunque todavía éste no era un partido político reconocido.

La morenización de Sheinbaum

Claudia Sheinbaum compitió por la alcaldía de Tlalpan en 2015, no era claro que pudiera ganar. Pero una vez que ganó se volvió claro que sería la candidata natural para la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2018, tal como sucedió. Por supuesto, Ricardo Monreal no estuvo de acuerdo en esa lectura natural.

Otra tarea pendiente sería analizar qué tan bien o mal ejerció Claudia Sheinbam como alcalde de Tlalpan. El momento más crítico fue durante el terremoto de 2017, cuando se derrumbó el Colegio Rébsamen. Su incapacidad para esclarecer los permisos de construcción indebidos, así como su torpeza para afrontar responsabilidades políticas fue notoria.

Ya como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, volvimos a ver a una Sheinbaum titubeante, otra vez incapaz de solidarizarse con las víctimas ni encabezar un esclarecimiento de los hechos que causaron la tragedia de la Línea 12 del Metro. Pero al igual que entonces, el dedazo de AMLO la señala como la candidata a la presidencia en 2024.

A menos que ocurriera un giro inesperado, Sheinbaum será ratificada como candidata. Más aun, tiene altas posibilidades de ser la primera mujer en ocupar la presidencia del país. Es la única figura política que cuenta con el apoyo de la vieja izquierda por su abolengo, de la nueva izquierda por su militancia y del populismo por su cercanía con AMLO. Además la oposición, obsesionada con el presidente, le está dejando vía libre para posicionarse en el primer lugar para 2024.

Sheinbaum arrancó en la pole position.


Fuentes
Antonio Rangel
Líder de Opinión de Modernidades - Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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