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Opinión – Rendición de cuentas en la Línea 12 del Metro

Opinión - Rendición de cuentas en la Línea 12 del Metro
Foto. Archivo

La rendición de cuentas por parte de los gobernantes es una de las formas más sensatas de medir la calidad de un sistema democrático. Lamentablemente, en una democracia sin adjetivos, como la mexicana, no está garantizada la calidad de este sistema. Es como producto sin marca ni garantía: un riesgo. El accidente en la Línea 12 (L12) del Metro nos ha recordado de la manera más triste las consecuencias de una democracia sin adjetivos: la falta de responsabilidad del gobierno.

Quienes deben rendir cuentas por la tragedia del pasado 3 de mayo, en primero lugar, son: Claudia Sheinbaum y Florencia Serranía. Cabe mencionar, que es el tercer accidente grave del Metro durante su administración.

El primero ocurrió el 10 de marzo del 2020, un choque de trenes en la estación Tacubaya, causó la muerte de un pasajero, José Adán Piña, y más de cuarenta personas resultaron heridas. El segundo fue el incendio del 9 de enero de este año, sucedido en la Subestación Eléctrica de Alta Tensión (SEAT) de Buen Tono, en este accidente murió María Guadalupe Cornejo, agente de la Policía Bancaria Industrial, y otras treinta personas se intoxicaron.

¿Quién se ha responsabilizado por esos accidentes? Nadie. No es de extrañar, la falta de rendición de cuentas es un defecto del sistema de gobierno mexicano, que funciona como un pacto de impunidad entre las élites que gobiernan. Una táctica para evitar informar sobre los errores cometidos y sancionar a los responsables, es el llamado a “no politizar”, como si el buen funcionamiento de los servicios públicos no tuviera una dimensión política. ¿Cuál es el adjetivo que merece este sistema democrático sin rendición de cuentas y con franca impunidad? El concepto más cercano es el de democracia delegativa, en la cual la rendición de cuentas es vista convenientemente por quien gobierna como un obstáculo. ¿Qué obstaculiza? El aura de infalibilidad de las élites gobernantes.

La rendición de cuentas es indispensable

Por otra parte, si los altos mandos de las empresas públicas no fueran elegidos por complicidad ideológica, podríamos abstenernos de politizar. Pero Florencia Serranía, la directora del Metro, no ocupa ese cargo por sus capacidades técnicas exclusivamente, sino por su afinidad política con Claudia Sheinbaum. Por eso mismo, el Metro no es un servicio ajeno a la politización, al contrario, es un sistema de transporte que se utiliza también como medio para la propaganda política del gobierno de la Ciudad de México.

Baste un ejemplo: en algunas líneas, no en todas, se implementa un operativo para detener a los vendedores, incluyendo menores de edad, conocidos como “vagoneros”. Al mismo tiempo, sin embargo, en las mismas estaciones donde pueden detener a una mujer con sus hijos por vender cubrebocas, hay un tianguis de un colectivo feminista aliado del gobierno. ¿Por qué la aplicación discrecional de la ley? Es el resultado de una democracia que no rinde cuentas y en la que los grupos organizados se ganan favores del gobierno mediante violencia en las calles o en el mismo Metro.

La izquierda lleva un cuarto de siglo gobernando en la Ciudad de México sin que ello haya implicado un aumento en la calidad de la democracia. En especial, si reconocemos la rendición de cuentas como un parámetro básico. La L12 del Metro, la única construida bajo los gobiernos de izquierda del siglo XXI, es un caso paradigmático en lo que se refiere a la falta de transparencia, la irresponsabilidad y el ocultamiento de información.

¿Rendición de cuentas para Marcelo Ebrard?

Marcelo Ebrard, hoy secretario de Relaciones Exteriores y, probablemente, el próximo presidente de la república, decidió emprender durante su gobierno la construcción de la Línea 12. Así lo anunció en 2006 y luego mandó a hacer una encuesta en 2007 para justificar su decisión. Quienes se oponían a la construcción de esa línea, quizá eran minoría, y en una democracia sin calidad, a las minorías que no se asocian con el gobierno no se les toma en cuenta.

El trazo de la línea dorada, originalmente, sería entre Mixcoac-Atlalilco (9.7 km) o Mixcoac-Constitución de 1917 (16.6 km). Sin embargo, sin que mediaran sustentos técnicos, el trazo final terminó siendo de casi 25 Km, entre Mixcoac y Tláhuac. ¿Por qué? Por razones políticas. Y ahora resulta que no hay que politizar una obra pública que se usó para ganar votos.

Un mes antes de concluir su sexenio, Ebrard inauguró la obra al lado del presidente Calderón. Para ese momento ya no se veían a escondidas como hicieron durante los primeros años. También apareció en la foto de la inauguración Carlos Slim, dueño de Carso Infraestructura y Construcción, una de las empresas que ganó la licitación para la L12.

Muy pronto, las risas de la inauguración se desdibujaron. En 2014 se suspendieron las operaciones de dicha línea. A falta de rendición de cuentas, lo que tuvimos es algo muy parecido a lo que veremos los próximos meses en este tema: un juego de acusaciones (blame-game). Más de 40 funcionarios fueron castigados, pero prevaleció la descoordinación en esos procesos, realmente no se puede decir que haya habido rendición de cuentas por el mal diseño, la mala construcción y la mala operación de la L12.

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Las élites delincuentes no rinden cuentas

Cuando las élites delinquen en una democracia como la nuestra, cuentan con recursos suficientes para escapar del castigo que merecen. Esta vez ni siquiera habrá una comisión investigadora que aclare las causas del colapso fatal de la L12. Los asambleístas de MORENA buscan, limitando las investigaciones, dejar impunes a los dos candidatos naturales a la presidencia de México en el 2024: Sheimbaum y Ebrard.

Si bien, ahora, los políticos de partido gobernante claman por la no politización del accidente, muy pronto van a dividirse. Tendrán un dilema cuando deban elegir entre Ebrard y Sheinbaum. Quizá sea una batalla de baja intensidad, pero también podría ser una escisión fuerte. Pensemos que una investigación imparcial podría demostrar que uno de ellos dos, o quizá ambos, tienen un grado de responsabilidad en la tragedia del 3 de mayo por la cual perdieron la vida 26 personas.

De cualquier forma, lo que está claro es que existían advertencias de un riesgo en ese tramo elevado de la L12. De hecho, originalmente, iba a ser una construcción subterránea, después consideraron que sería más barato hacer una elevación sobre arcilla lacustre.

La directora del Metro, Florencia Serranía debió conocer las advertencias sobre los riesgos de la L12 en su tramo elevado. Si no los conocía es responsable igualmente por tal ignorancia. Su inocencia es imposible. Por lo tanto, su renuncia sería un acto de decencia mínima. Si Claudia Sheinbaum al no pedirle la renuncia ha demostrado una complicidad política inaceptable en una democracia responsable, pero tristemente común en una democracia, como la nuestra, sin calidad y sin rendición de cuentas.


Referencias
  • Blancas Ramírez, S., Hernández Rojo, M., & Arellano Gault, D. (2018). Un desastre organizacional anunciado: Dinámica organizacional e institucional en el diseño e implementación de la línea 12 del Metro en la Ciudad de México. Cuatro ejes explicativos. Gestión y política pública27(3), 127-175.
  • Díaz Aldret, A. (2018). De la participación acotada a la desinformación: Equilibrios difíciles en la puesta en marcha de la línea 12 del Metro. Gestión y política pública27(3), 177-224.
  • Pardo, M. D. C., & Vázquez, M. I. (2018). ¿Un evento complejo? La historia de la puesta en marcha de la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la Ciudad de México. Gestión y política pública27(3), 19-88.
  • Pérez Campos, A. L. (2017). Rendición de cuentas y responsabilidad política en la línea 12 del metro (Universidad Autónoma de la Ciudad de México: Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales: Licenciatura en Ciencia Política y Administración Urbana).
Antonio Rangel
Líder de Opinión de Modernidades - Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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