Opinión – Por una cultura del ahorro

Sería conveniente que en México existiera una cultura del ahorro, ya que ésta generaría beneficios tanto en la economía individual como en la del país. Sin embargo, la economía política no suele incentivar el ahorro; por el contrario, incentiva el consumo: gastar hoy, aquí y ahora.

Por fortuna, las personas tenemos cualidades e intereses diversos. La preferencia temporal es algo que nos distingue, unos prefieren centrarse en el presente; otros ponen su atención ya sea en las esperanzas o en los peligros del mañana; y algunos se concentran en recordar las enseñanzas del pasado.

En general, tenemos un sesgo por el presente. Esto tiene una explicación evolutiva: durante miles de años nuestra especie tuvo que sobrevivir el en ambientes salvajes. Hubo un salto notable cuando se implementó la agricultura. La siembra fue el descubrimiento del futuro, fue el hallazgo de los ciclos naturales, descubrir que el universo no es caos y que existe el orden fue vital.

Aprender a sembrar fue en cierto sentido aprender a planear el futuro y, gracias a ello, a vivir mejor y a generar riqueza.

Política de corto y largo plazo

¿Esto qué tiene que ver con la política? Mucho. Si bien hay una política del corto plazo, que se enfoca en incrementar su poder, ganar elecciones y llamar la atención para mantener popularidad; hay otra política, la única que puede resultar beneficiosa, que es la política de largo plazo, que en general no la hacen los políticos, sino distintos sectores de la sociedad previendo el futuro.

En el caso de las pensiones, obviamente, hay políticos que pensando sólo en el presente proponen leyes empobrecedoras a largo plazo, solo porque de momento les dan votos. Pero lo cierto es que, para resolver el problema de las bajas pensiones y de la pobreza en la tercera edad, lo que el país requiere es considerar el largo plazo. Conviene tener un pensamiento prospectivo.

Estamos lejos de vivir en una cultura del ahorro. Una primera causa es nuestra naturaleza que nos empuja a entregarnos al presente. Hay quienes ven el ahorro como un sacrificio; es decir, como una pérdida, sin embargo, ahorrar no es una pérdida, sino una postergación del placer de gastar. Podemos ver al ahorrador como alguien educado financieramente, mas yo prefiero verlo como una persona con autocontrol y madurez.

Consumismo y bajos salarios

Hay otro par de argumentos que suelen discutirse como causas para la falta de ahorro: el consumismo incentivado por el “sistema” y los bajos salarios. Ciertamente son problemas reales y graves, pero imprecisos. De hecho, el consumismo y los bajos salarios son tesis contradictorias entre sí.

Decir: “Los mexicanos no ahorran porque ganan muy poco y, al mismo tiempo, los mexicanos no ahorran porque consumen mucho, no es lógico. La duda legítima es: ¿por qué quienes tienen posibilidades de ahorrar no lo hacen? La otra duda es: ¿por qué en un país con salarios bajos se consume bienes y servicios que no son básicos?

Las respuestas que llevan un sesgo político muy marcado no suelen acertar, dan una explicación inverosímil: el mexicano que no tiene para comer va muy feliz a comprar una pantalla de cien pulgadas porque el “sistema” lo obliga. ¿Cuál sistema es ese? El sistema, se nos dirá, que promueven empresarios como Ricardo Salinas Pliego.

El gran empresario propone ahorro

La semana pasada, el mencionado empresario, escribió un artículo en el que proponía a los trabajadores ahorrar el veinte por ciento de su salario para tener una mayor pensión. El artículo además explicaba con mucha claridad las causas de las bajas pensiones, a saber, las bajas tasas de interés y las dificultades para invertir tal ahorro en proyectos más redituables.

Como era de esperarse, recibió insultos y críticas. Quiero confiar en que algunos trabajadores juiciosos habrán valorar su consejo. Sin embargo, nadie refutó que las bajas tasas de interés impuestas por los bancos centrales, sumado a las restricciones para invertir tal ahorro, sea la causa de las bajas pensiones.

Dicho en palabras sencillas, un gran porcentaje del ahorro para mi retiro se lo presto obligatoriamente al gobierno, que invertirá ese dinero en aeropuertos o refinerías. El gobierno me pagará a una tasa de interés que Banxico ha decidido que sea baja. La supuesta ventaja de esto es el siguiente mantra: “estimular el consumo”.

Entonces, a final de cuentas, el gobierno decide cuánto porcentaje sablear de mi salario, decide en qué invertirlo (una paraestatal improductiva por ejemplo), esto con la finalidad de que se gaste más en el presente y, por consecuencia, se ahorre menos para el futuro. Por el contrario, si hubiera una alta tasa de interés y pudiéramos invertir en empresas exitosas como Apple, Amazon o Google, seguramente obtendríamos más dinero en nuestra jubilación.

Las motivaciones del ahorro

Sin embargo, no estamos condenados a una vejez pobre porque podemos, al margen de las Afore, ahorrar por otros medios y obtener una renta futura. Para ello, los economistas recomiendan educación financiera; pero antes que eso, yo veo un problema cultural y una dimensión psicológica del ahorro.

Las motivaciones para ahorrar son emocionales, no razón pura. Dos motivos son claves: el miedo a la pobreza y el amor por los hijos. Se acumula capital para prever una futura escasez y también para heredar bienes a nuestros descendientes.

Hay quienes pueden creer que el capitalismo es el culpable tanto de que se diseñen políticas públicas para incentivar el consumo, como de que las personas tengan menos hijos en la actualidad. Lo cierto es que capitalismo significa acumulación de capital, esto es ahorro. Bien podría llamársele “ahorrismo”, es decir, restricción del consumo.

La llamada sociedad del consumo entra en contradicción con el capitalismo, cuya salud es el ahorro. Mediante éste es como se crean empleos, se emprende y se innova. La falta de crecimiento económico en cierto sentido es falta de ahorro.

Por otra parte, en verdad el capitalismo tiene contradicciones culturales, pero yo no alcanzo a ver que hoy tengamos menos hijos que nuestros abuelos por culpa de las dinámicas económicas del capitalismo. Es un tema para discutirse en otra ocasión.

El futuro se construye

Lo que sí tengo claro es que tener un hijo incentiva la visualización creativa del futuro. Esto significa considerar que el futuro no es una cosa que ha de llegar como una nube inexplicable, sino que el futuro es una construcción de las acciones que hoy tomamos. Asumir esto es dar el paso fundamental para adquirir la cultura del ahorro.

El otro paso importante, es no poner nuestro corazón en los políticos. No confiemos en que, cuando seamos viejos, los políticos amorosos que vendrán, nos han de dar una pensión digna. Esa es una pésima apuesta. Tenemos que responsabilizarnos por nuestra vejez.

Quizá no podemos responsabilizarnos por el niño que fuimos, ni ese niño podría responsabilizarse por su influencia en el adulto que somos, pero ya como adultos tenemos mucha mayor responsabilidad sobre el viejo que seremos.

Fuentes

San Martín, René, Isla, Pablo, & Melis, Camilo. (2012). Preferencia temporal en el cerebro: una revisión crítica de las contribuciones de la neuroeconomía al estudio de la elección intertemporal. El trimestre económico79(314), 449-473.

Líder de Opinión de Modernidades - Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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