Opinión – Las mujeres y las feministas

Opinión - Las mujeres y las feministas

Foto. Luis Hidalgo/ AP

Redacción original 8 marzo, 2021 @ 2:28 pm

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. En los años recientes, el feminismo han conseguido acaparar la atención. Debido a ello podría sugerirse que se ha desplazado a la mujer en general por la feminista en particular. Convendría recordar que casi la mitad de las mujeres mexicanas se consideran poco o nada feministas. (Mitofsky, 2019)

Ciertamente, no podemos fiarnos demasiado de las encuestas, ni tampoco de las etiquetas. ¿Qué significa ser feminista? ¿Cuántas diversas maneras existen de ser feminista? ¿Está el feminismo ligado a una determinada perspectiva política? ¿Los problemas de la mujer se reducen a las teorías feministas del mundo? Son dudas legítimas, que procuro esclarecer.

Las feministas ilustradas

Han emergido diversas generaciones de feministas. Generalmente se las ubica por olas, de tal suerte que habría una primera ola durante la Ilustración. El libro Vindicación de los derechos de la mujer (1792) de Mary Wollstonecraft se considera una obra fundacional.

Desde hace tiempo vengo considerando que la independencia es la suprema bendición de la vida y ésta sólo se alcanza a través del ejercicio de la razón.

Mary Wollstonecraft

Otra precursora del feminismo de aquella época fue Olympe de Gouges. Ella escribió, entre muchas obras, La declaración de derechos de la mujer y de la ciudadana en 1791. Unos meses después fue una de las tantas víctimas de los sanguinarios revolucionarios franceses.

El hombre esclavo ha redoblado sus fuerzas y ha necesitado apelar a las tuyas para romper sus cadenas. Pero una vez en libertad, ha sido injusto con su compañera. ¡Oh, mujeres!, ¡mujeres!, ¿cuándo dejaréis de estar ciegas?, ¿qué ventajas habéis obtenido de la revolución?

Olympe de Gouges
Ejecución de Olymp de Gouge

De la ola sufragista a la socialista

Hay quienes consideran que 1848 es en verdad el año del advenimiento de la primera ola feminista. En ese año se redactó en los Estados Unidos la Declaración de Seneca Falls. En tal documento se insistía en la convicción de que hombres y mujeres hemos sido creados iguales, por lo que también mujeres y hombres poseemos la misma capacidad y responsabilidad. Lo consecuente con estas ideas era enmendar la legislación para que votaran las mujeres. Sin embargo, fue hasta 1918 que un Congreso Republicano admitió el voto femenino.

La igualdad ante la ley entre hombres y mujeres, sustentada por el iusnaturalismo y el liberalismo, es la única igualdad posible. En cambio, la igualdad de oportunidades y la igualdad de resultados se enfrentan a muchos problemas, entre ellos las diferencias naturales.

El feminismo que se deriva del socialismo no se conforma con la igualdad ante la ley. Pretende una mayor igualdad y para ello se propuso suprimir a la familia como núcleo de la sociedad.

Aleksandra Kollantay, feminista rusa, en 1921 escribía:

No será la familia del pasado, mezquina y estrecha, con riñas entre los padres, con sus intereses exclusivistas para sus hijos, la que moldeará el hombre de la sociedad del mañana.

El hombre nuevo, de nuestra nueva sociedad, será moldeado por las organizaciones socialistas, jardines infantiles, residencias, guarderías de niños, etc., y muchas otras instituciones de este tipo, en las que el niño pasará la mayor parte del día y en las que educadores inteligentes le convertirán en un comunista consciente de la magnitud de esta inviolable divisa: solidaridad, camaradería, ayuda mutua y devoción a la vida colectiva.

Aleksandra Kollantay

Quizá no esté de más recordar que la “devoción a la vida colectiva” rápidamente se transforma en devoción al líder en el poder. Tampoco estaría de más reconocer que los supuestos Estados liberales cuentan ya con muchas instituciones comunistas soñadas por Kollantay.

En vez de la familia de tipo individual y egoísta, se levantará una gran familia universal de trabajadores, en la cual todos los trabajadores, hombres y mujeres, serán ante todo obreros y camaradas.

A. Kollantay

Como sabemos, la utopía del socialismo “científico” fracasó. Las teóricas feministas consideraron que su error consistió en supeditarse a los dogmas de la élite soviética. No consideraron que el fallo fuera un error fundamentalmente teórico, sino que creyeron que el problema estribaba en su realización. Conviene mencionar que la URRS fue el primer gobierno que legalizó el aborto como una política de control de natalidad, lo cual era congruente con su visión a largo plazo de abolición de la familia.

La característica primordial del feminismo socialista fue la invasión de la esfera privada. Considerar la sexualidad un territorio legislable, donde no sea el orden espontáneo, sino la planificación central la que determine las relaciones sexuales. La sexualidad como un asunto de interés público y no privado es un legado de esta segunda ola feminista.

Las feministas posteriores

La siguiente ola comienza a crecer en 1949 con la publicación del Segundo sexo de Simone de Beauvoir. Con ella comienza a ponerse énfasis en que las mujeres sufren un destino biológico. Asimismo hace campaña contra la maternidad:

No se debería permitir a ninguna mujer que se quedara en casa para criar a sus hijos. La sociedad tendría que ser completamente distinta. Las mujeres no deberían tener esa opción.

S. de Beauvoir

Debe notarse con esta cita que la mujer y la feminista no son equivalentes. El feminismo no busca que las mujeres elijan cualquier tipo de vida, sino un tipo de vida en específico. Por eso muchas mujeres que prefieren vivir su vida según su propio entendimiento no se identifican como feministas.

Por tanto, craso error cometen los partidos políticos que con tal de complacer a unas cuantas feministas, desoyen a muchas mujeres.

Continuando con la historia, hay otro par de teóricas del feminismo que merecen nombrarse: Kate Milett y Shulamit Firestone. La primera popularizó la noción de patriarcado como sistema de opresión masculina. ¿Pero qué es en concreto el patriarcado para Millett? La familia.

Firestone, por su parte, en La dialéctica del sexo, para su renovada utopía feminista-socialista, presenta cuatro exigencias:

  1. Liberación de las mujeres de la tiranía de su biología reproductiva.
  2. Independencia económica de todos. (Dinero para mujeres y niños para que el trabajo sea optativo)
  3. Abolir la infancia. Que niños y adultos se relacionen laboral y sexualmente como iguales, con vínculos temporales y sin el tabú del incesto, dado que se prohibiría la paternidad genética por ser “psicológicamente destructiva”.
  4. Retornar a una sexualidad polimórfica: “Las relaciones con los niños incluirían la cantidad de sexualidad genital de que el niño fuera capaz”.

La diversidad de corrientes feministas hace que cualquier crítica se desestime. Es una táctica estupenda. Frente a una postura inaceptable, como la pedofilia de Firestone, se pueden oponer dos o tres posturas aceptables de otros tipos de feminismo. De tal suerte, el feminismo se muestra siempre como una ideología de múltiples cabezas y, luego de cortar una, surgen nuevas cabezas. En buena medida, por esta razón, es la ideología dominante de nuestra época.

Hoy se podrá comprobar, hay un amplio consenso en los medios de comunicación, las redes sociales, los mensajes del Gobierno, las declaraciones de los partidos de oposición y de cualquiera que tenga un micrófono a la mano: que se debe reivindicar la lucha feminista. No conmemorarla significa ser misógino, machista, heteropatriarcal, evidentemente conservador, y ¿por qué no? Un posible acosador, violador y homofóbico.

A pesar de ello, sostengo que nuestra atención debería estar, hoy y siempre, más enfocada en buscar soluciones para los problemas de las mujeres, que en cumplir las peticiones de la agenda feminista.

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Fuentes

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