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Opinión – ¿La UNAM es neoliberal?

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conocida como la máxima casa de estudios, fue recientemente criticada por el presidente. Él habló de su “derechización” y dijo que se había vuelto “neoliberal”, incluso, tal vez como intento de chiste, dijo: “se hamburguesó”. ¿Tienen justificaciones esos ataques?

Vamos a tratarlo.

Lo neoliberal, un abismo de ambigüedad

En otra ocasión consideramos que existen cuatro acepciones de neoliberalismo. Para decirlo de forma muy resumida lo neoliberal alude a: 1) La encarnación del mal. 2) Gobiernos reales que limitan el estado del bienestar. 3) Caricaturización de algunas escuelas liberales. 4) Un chivo expiatorio sistémico.

Cuando AMLO habla de neoliberalismo principalmente lo usa como encarnación del mal. En ese sentido más que buscar una descripción de la realidad, busca hacer propaganda con miras a una transformación. Considerando esto, pierde sentido rebatir sus dichos, ya que no tienen un asidero lógico. Sin embargo, ya que la oposición y los comentaristas muerden el anzuelo que los lleva a discutir la agenda que el gobierno marca, al menos podemos ir más allá planteando cuestiones más profundas sobre el rol de la universidad y los significados de las palabras.

Descartamos la idea de que la UNAM pueda ser la encarnación del mal. Tampoco aceptaríamos que la UNAM como institución ha procurado disminuir el estado de bienestar. Además, la influencia de supuestos neoliberales como economistas de la Escuela Austriaca y de la Escuela de Chicago, se estudian muy poco en ella. Para muestra un botón: si buscamos en el catálogo de la Biblioteca Central tesis que incluyan a Mises, encontraremos sólo 3. Si buscamos a un no-neoliberal como Keynes, encontramos 9. Pero si buscamos a Marx encontramos 170.

La UNAM como víctima del neoliberalismo

Para entender los motivos de AMLO para llamar a la UNAM neoliberal, es necesario considerar la cuarta acepción de neoliberalismo: chivo expiatorio sistémico. Desde esa postura, hay que aceptar la existencia de un sistema que controla e influye en todo y que negarlo implica ser ciego, tonto o cómplice. No hay más. El sistema ahí está, no requiere pruebas ni argumentos.

El sistema que es a la vez global y controlado por el PRIAN, ha hecho que la inmensa mayoría de los académicos y estudiantes de la UNAM apoyen la corrupción, que es igual a neoliberalismo y que es igual a sistema. En suma, el neoliberalismo ha hecho que el neoliberalismo sea apoyado por los neoliberales. ¿Habrá una manera de encontrarle fallas a esta lógica?

A pesar de que es difícil tomarse en serio las acusaciones de AMLO sobre la UNAM. ¿Cuáles son los puntos reales de los que se queja? ¿la existencia de exámenes de ingreso? ¿Por mantener su autonomía? ¿El hecho de que los grupos políticos universitarios están a su izquierda y que, por lo tanto, suelen verlo como un conservador? ¿O debido a que las universidades han sido mucho más precavidas que su gobierno en el tema del COVID-19?

Mi hipótesis es que el tipo de populismo que lidera AMLO es incompatible con el respeto por la inteligencia. La UNAM, como todas las universidades tradicionales, posee una raíz de gran respeto por la racionalidad, por la deliberación inteligente y por un pensamiento crítico como base de las transformaciones, no a la inversa.

El auge de la emotividad en los años recientes elevaron la popularidad de AMLO y lo llevaron a la presidencia. No por sus ideas, sino por su carisma. Entonces, tiene coherencia que él desconfíe de las ideas y que desprecie a las instituciones que pueden generar pensamiento crítico.

La universidad es de izquierda, la UNAM también

La mayor parte de los estudiantes de la UNAM votan por los partidos de izquierda, lo mismo que sus profesores. No es algo propio de la UNAM, sino una conducta general de las universidades, probablemente porque dos características fundamentales de la izquierda son la universalidad y la racionalidad, cualidades que a su vez fundamentan a la universidad.

Por otra parte, una universidad pública y de alta calidad, como la UNAM, es una mezcla de una universidad de masas y una universidad de élites. Ya que conviven en sus aulas personas de clase alta y de clase baja. Las jerarquías se ganan a través del mérito, salvo excepciones. Pero tal vez por esta y otras razones, la convivencia universitaria no es exportable al resto del mundo.

Quizá el único lugar donde puede existir meritocracia sería en una universidad muy bien organizada. Pero en el resto del mundo es imposible. A pesar de que es una institución de origen medieval, me parece que no se pueden entender los ideales de la Ilustración sin las universidades. Pero actualmente también debemos aceptar que esos ideales ilustrados ya no están en la agenda del futuro.

Hay una nueva izquierda mucho más emotiva que racional, que prefiere abogar por una educación empática, en vez de crítica. Es más empático que no existan exámenes de admisión, es más bonito que una tesis no sea un requisito obligatorio, es más dulce que haya espacios seguros dentro de la universidad, como burbujas, para no escuchar argumentos que reten los prejuicios propios. Todo ello es lo que he considerado la infantilización de la universidad.

A diferencia de la nueva izquierda que denuncia el racismo, el machismo y la homofobia como tácticas para no argumentar; AMLO denuncia al neoliberalismo con la misma intención. Al final concuerdan en un espíritu anti-intelectual.

La UNAM no puede ser de derecha

Por su parte, la derecha nunca ha compartido plenamente los ideales de la Ilustración. Por el contrario, hay dos modulaciones de la derecha bastante anti-intelectuales: cierto conservadurismo religioso y una tecnocracia de esquemas simples. En México podemos ver estas modulaciones en FRENA, al igual que AMLO, el líder de FRENA, Gilberto Lozano es ejemplo soberbio de actitud anti-intelectual.

¿En qué radica esa actitud? Al creer que ya todo está pensado, y que las soluciones a los problemas de México las habremos de encontrar imitando a otros países. Esa actitud implica la creencia de que no hace falta el pensamiento crítico ni la deliberación, sino copiar y pegar una receta económica y que eso basta para tener un país eficiente. Cuando esas irreflexivas estrategias fracasan, no hay explicación: surgió de la nada un líder muy malo que manipula a todos.

Frente a estos embates irracionales tanto de la vieja derecha como de la nueva izquierda, quienes todavía valoramos la educación, el rigor intelectual, los debates racionales, deberíamos hacer una cuña para extender la discusión de problemas de manera seria y que los gritos que buscan polarizar y ensuciar los espacios públicos sean minimizados.

Aceptemos que la UNAM tiene problemas diversos, pero al mismo tiempo le entrega a México encomiables aportaciones en prácticamente todas las ramas del conocimiento. Aceptemos que un concepto como “neoliberal” tiene un referente real, aunque ambiguo, pero también un referente teórico, en este caso un sistema que debe ser la causa primordial de todos los males. En el mundo real, la UNAM no es neoliberal, pero en el mundo anti-intelectual, todo es neoliberal, por supuesto, mi opinión también lo es.


Fuentes
Antonio Rangel
Líder de Opinión de Modernidades - Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

1 Comment

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