Eslabones PolíticosOpinión

Opinión- La reelección de legisladores

La reelección de legisladores
Foto. Archivo

El sistema político mexicano solía ser antireeleccionista, además de presidencialista. Recordemos que en 1933 fue prohibida la reelección de legisladores federales y, quizá, tal prohibición contribuyó al predominio del poder Ejecutivo. Hoy la reelección es posible para diputados y senadores. La gran mayoría de ellos intentará reelegirse y, muy probablemente, lo conseguirán.

México era una excepción en el mundo por el artículo 59 de la Constitución que, antes del 2014 impedía la reelección inmediata. Sin embargo, solía suceder que senadores se volvieran diputados y viceversa. Aunque no hubiera reelección inmediata, algunos políticos podían vivir de puesto en puesto durante décadas.

Los cambios en el sistema político mexicano a partir del sexenio de Zedillo (1994-2000) se dieron en el sentido de sustituir el presidencialismo por una partidocracia. En ese marco de tres partidos capaces de disputarse el poder es que se aprobó la reelección de legisladores.

La reelección como Ventana de Overton

Si recordamos un poco de historia, podemos pensar que la lucha antireeleccionista de Madero y los asesinatos posteriores de Carranza y Obregón, al borde de sus respectivas reelecciones, seguramente marcaron un trauma político. La no reelección de los legisladores tuvo un propósito de bloquear las tentaciones de la reelección del Ejecutivo y así no reabrir una herida colectiva.

Pero hay un camino para convertir las ideas impensables en propuestas aceptadas. Una imagen adecuada para entender esto es una ventana, como lo formuló Joseph Overton. Las ventanas nos hacen ver un panorama limitado, nos dejan puntos ciegos y nos ayudan a ver con detalle determinado horizonte. Imaginemos que hay una ventana cerrada que nos impide ver la reelección como una buena idea. ¿Cómo comenzaríamos a abrir esa ventana?

Es conveniente ver, no sólo el horizonte político, sino también las ventanas por donde vemos tal horizonte. Por ejemplo, en 1933 prohibir la reelección parecía una política necesaria porque la ventana apuntaba hacia los magnicidios. En cambio, hoy la reelección quizá no sea popular ni se considere una idea sensata, pero ya es aceptable.

La ventana de Overton. ¿Cómo convertir una idea impensable en… | by Edgar Henríquez, LC | Hermano EDGAR | Medium

La reelección es aceptable, ¿pero es buena?

La reelección es perfectamente congruente con los sistemas democráticos. De hecho, la no reelección de legisladores fue parte de las instituciones creadas para consolidar la concentración del poder del PNR (ahora PRI), que muy poco tenía de democrático.

La reelección presidencial es un tema que también tendrá que dejar de ser tabú. Si el sufragio es efectivo, la reelección es válida. Más que quien ocupa la silla presidencial, debería importar su representatividad democrática, la eficacia del gobierno y tener instituciones que amparen a los ciudadanos para vivir la vida que decidan. De acuerdo con la ventana de Overton estas ideas andan entre lo radical y lo impensable.

Por otra parte, hay una crítica hacia la reelección inmediata de parlamentarios que me parece digna de considerarse. Esta dice que mediante las reelecciones se formará una casta política que acaparará el poder. Lamentablemente esa casta política ya existe. Fue advertida desde 1914 y es  conocida como Ley de Hierro de la Oligarquía.

“Tanto en autocracia como en democracia siempre gobernará una minoría”

Robert Michels

Otra crítica hacia la reelección señala que podría debilitar a los partidos políticos y fortalecer personajes carismáticos, que actúen sin la común disciplina partidaria. Dado el mal funcionamiento de la partidocracia, esta posibilidad me parece benéfica. Pero lo que más alentador podría ser que surgieran muchas más candidaturas independientes y más mecanismos de participación directa.

La reelección vista desde la ingenuidad

Gracias a la reelección, los legisladores van a comprender que deben gobernar para quienes les votan, en vez de congraciarse con la cúpula de sus partidos, buscarán dar voz a quienes los hicieron sus representantes. Básicamente esta es la visión ingenua de la reelección parlamentaria: la creencia en que ahora sí el Honorable Congreso de la Unión legislará considerando las necesidades particulares y reales de sus votantes.

Es una visión ingenua porque los partidos políticos continuarán mediando entre los legisladores y la gente, es decir, continuarán imponiendo una agenda partidista. Por otro lado, debemos reconocer que muchas discusiones legislativas no despiertan el mínimo interés en la mayoría de los ciudadanos. Existe una tendencia comprensible que se puede llamar “mentalidad del desentendimiento”, o en términos más mexicanos: valemadrismo.

Se trata de una inhibición post-electoral, que insisto, es entendible dado lo tanto que hostigan las campañas electorales. Después de tanta propaganda, la mayoría se desentiende de lo que pasa en los debates del poder legislativo. Votar más que participar en la vida pública es un acto de renuncia, los ciudadanos delegamos nuestro poder por hartazgo ante demasiados candidatos que despiertan muy pocas expectativas.

Los defensores de la reelección creen que ahora, gracias a esta modificación, los legisladores se profesionalizarán en sus cargos y se elevará el nivel de las discusiones. Se especializarán en ciertos temas para mantenerse en su puesto durante dos o tres periodos. La idea subyacente es elitista, formar una república de sabios. En realidad, los asesores técnicos existen para que un legislador no necesite ser especialista. Además, por supuesto, de la ingenuidad de creer que un parlamento de especialistas es viable a corto plazo, cuando vemos la tendencia contraria en la actualidad con candidatos de la farándula.

Fuentes

Iglesias B. M. (2018) “Diez tesis sobre la reelección inmediata de legisladores federales en México” en JUS, Revista Jurídica, núm. 4. vol. 2.

Antonio Rangel
Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

Los comentarios están cerrados