COVID-19Eslabones PolíticosInternacionalInternacional COVID-19OpiniónPolíticaTendencias

Opinión — La derrota de Trump

Opinión — La derrota de Trump
Foto. Bloomberg / Opinión — La derrota de Trump

La gran noticia de los últimos días en el mundo ha sido la enfermedad del presidente de Donald Trump y su posible derrota en las próximas elecciones.

A diferencia de otros gobernantes como Jair Bolsonaro o Boris Johnson, quienes también contrajeron COVID-19, el presidente Trump, adquirió la enfermedad estando en plena campaña por su reelección. Se trataba de una campaña reñida, si bien iba atrás en las encuestas, la distancia era pequeña.

Las posibilidades de que Trump se reelija, como es usual para los presidentes norteamericanos, ahora son mínimas. Diría que requiere un milagro para triunfar. Ese milagro se llama: cambiar de personalidad.

El presidente inesperado

Hace cuatro años, la suerte estuvo del lado de Donald Trump. Contra todo pronóstico venció en las elecciones internas del Partido Republicano, a pesar de que la gente veía como una broma su candidatura, consiguió más de 62 millones de votos.

En México hubo una reacción lógicamente desfavorable cuando Trump ascendía al poder, especialmente porque aludió con mucha constancia a los migrantes mexicanos de una manera ofensiva e insistía en construir un muro.

Esa campaña de Trump en 2016 contribuyó a minar la popularidad de Peña Nieto, quien no supo reaccionar frente a un personaje tan extraño a la tradicional diplomacia de las relaciones exteriores.

Cuatro años después, a diferencia de lo que se esperaba, la administración Trump no ha resultado particularmente perjudicial para México: bajó el número de deportaciones, las remesas aumentaron y se llegó a un acuerdo comercial.

Imán para el odio

Sin embargo, tanto en México como en Estados Unidos hay una corriente anti-Trump. Es una animadversión contra la figura pública Trump, por lo que se trasluce de su personalidad. Sus malquerientes pueden ser de izquierda o derecha, porque lo desprecian no tanto por cuestiones políticas, sino por su forma de ser. Como si él tuviera un imán para atraer el odio.

Por otra parte, Trump también ha sido un presidente muy admirado por cierto sector de la población, además de que su gobierno tuvo buenos resultados económicos: en 2019 había pleno empleo, había aumentado el ingreso familiar medio y disminuyó la tasa de pobreza, a lo cual se sumó una buena gestión internacional: el descabezamiento del Estado Islámico (ISIS) y la mediación en acuerdos de paz entre Israel y países árabes.

La reelección de Trump hace unos meses era el escenario más probable. El Partido Demócrata llevado por la desesperación apostó por sacar a Trump de la Casa Blanca mediante un juicio político. Ni lo despeinaron, pero para entonces el COVID-19, su verdadero rival en estas elecciones, ya hacía sus estragos en China e Italia.

La sorpresa de octubre

Frente a lo que llamó “virus chino”, Trump cometió un grave desacierto, que es lo que los antiguos griegos llamaban hybris, un exceso de confianza, fue reacio a usar mascarilla. Fue soberbio aconsejando tratamientos. Los lamentables resultados del COVID-19 en EEUU, en parte, son atribuibles a su actitud irresponsable.

Recientemente, la personalidad de Trump lo llevó a burlarse en el debate del candidato demócrata por usar una gran mascarilla en todas partes. Incluso presumió que, a diferencia del desangelado Biden, él sí reunía a miles de personas en sus actos de campaña.

Luego, la fortuna dio un vuelco. No sólo dio positivo el pasado 2 de octubre, sino que comenzó a presentar síntomas. No hay que olvidar que tiene 74 años y, aunque se recupere pronto, difícilmente podrá terminar la campaña en buena forma.

Por otro lado, aunque los medios de comunicación le den mucha atención durante estos días, buena parte de esos medios lo detestan. Trump no tiene buena prensa. Hay una hostilidad enorme entre la mayoría de los medios de comunicación y el presidente.

La derrota de Trump

Foto. Archivo

Es casi imposible que vuelva a realizar un acto de campaña masivo, como los que solía hacer. Lo más probable es que tampoco se lleven a cabo los dos debates que se tenían programados, en los cuales hubiera podido emparejar la contienda o revertir la tendencia. Por lo tanto, parece que la derrota de Trump es inminente.

Si recupera su salud y regresa a hacer una campaña con su acostumbrada altanería, Trump confirmará que no aprende de sus errores. En cambio, si regresara como una versión humilde de sí mismo, tendría aun posibilidades de ganar. Sin embargo, ese es pensamiento iluso, tal transformación no va a suceder.

Si nada milagroso ocurre, tras la derrota, Trump dejará la Casa Blanca. A lo cual me quedan las siguientes dudas: ¿Cuál será su legado? ¿Los republicanos volverán a tener líderes conciliadores? ¿Disminuirá la polarización en EE.UU? ¿Habrá una tregua en las batallas culturales entre conservadores y progresistas? Temo que no.

Fuentes

Barro, A., 2020. Auge Y ¿Caída? De Donald Trump. [online] El Confidencial. [Acceso 5 Octubre 2020].

Nava, M., 2020. De La Soberbia Entre Los Griegos. [online] Prodavinci. [Acceso 5 de octubre 2020].

Antonio Rangel
Líder de Opinión de Modernidades - Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

Los comentarios están cerrados

Más en: COVID-19