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Opinión – Evaluar para cambiar con prudencia

Opinión - Evaluar para cambiar con prudencia
Foto: CC

Evaluar es acto prudente, que debiera ayudar a aminorar paulatinamente los problemas. Desde que se evalúa la comprensión de lectura en nuestro país, prevalece la advertencia de que tenemos un problema grave en ese ámbito. Ayer, cuando se anunció la suspensión de la prueba PISA en México, algunos mostraron precisamente su mala comprensión de lectura al rasgarse las vestiduras y perder toda prudencia para analizar la situación. ¿Ignoran lo que la palabra “suspender” significa?

Hoy el Presidente declaró que la prueba PISA no se cancelaría. Obviamente no fue una contradicción porque “suspender” y “cancelar” no son sinónimos. Los intelectuales opositores al gobierno lo saben y si tuvieran un poco de vergüenza u honestidad se disculparían por su error. Sin embargo, sin ingenuidad, hay que decir que no fue un error sino un eslabón más en su campaña de desinformación como táctica para desprestigiar al Gobierno.

Atacar al gobierno puede ser una postura perfectamente válida. Las buenas críticas ofrecen una oportunidad de mejorar. De hecho, hay que entender las críticas como una forma de evaluación y evaluar como un modo de reconocer los obstáculos del camino y las herramientas para despejar el paso. ¿Entonces cuál es el problema? Criticar con mentiras, en vez de hacerlo con ideas honestas, no beneficia a nadie.

Ser Anti-AMLO es una mala lectura

El Presidente es un político que no es fácil de clasificar en un solo cuadrante ideológico. En algunos aspectos es claramente de izquierda, en otros es más bien un pragmático centrista y también tiene sus matices de derecha. Por lo tanto, criticarlo por todo lo que hace, vuelve a sus críticos incongruentes. La congruencia ideológica implicaría evaluar favorablemente unos aspectos y negativamente otros. Es imposible ser congruente y ser Anti-AMLO al mismo tiempo.

Los problemas de México no se solucionan eliminando a AMLO del horizonte. Así que las posturas Anti-AMLO evaden los problemas. El drama por la suspensión de las pruebas PISA fue una evasión para no enfrentar la realidad de los problemas educativos. Ademá,s es una reafirmación de la pobreza intelectual de una buena parte de la oposición.

Ahora bien, lo que sí tenemos que evaluar es la pertinencia de las evaluaciones estandarizadas como la prueba PISA, y algunas otras evaluaciones a las que nos acostumbramos y que posiblemente sea conveniente eliminar o sustituir por otras. Ese es el debate que debe plantearse: ¿Qué debemos evaluar en los estudiantes? ¿Qué haremos a partir de los resultados que arrojen las evaluaciones? Y, también, por supuesto, hay que evaluar las dos décadas que llevamos aplicando evaluaciones de ese tipo, que conduce a una pregunta clave: ¿Qué mejorías nos han dado esas pruebas?

Evaluar: un principio conservador

El conservadurismo es un ethos político satanizado en México, yo todavía no soy conservador porque todavía no adquiero esa virtud; sin embargo afirmo que el conservadurismo contiene muchos valores que ayudarían al país a llevar un buen rumbo, además de representar los intereses de gran parte de pueblo. Por ejemplo, uno de los principios conservadores es la evaluación. Evaluar implicar cambiar prudentemente con base en la experiencia, es decir, la esencia del conservadurismo. Por el contrario, los revolucionarios, que son los anti-conservadores por excelencia, no evalúan. Los revolucionarios no pretenden evaluar el mundo, sino transformarlo.

Los progresistas también ponen su mayor esfuerzo en cambiar lo que existe, en vez de evaluar con precisión. Así, pues, los revolucionarios y los progresistas estarían a favor de transformar el sistema educativo mexicano sin necesidad de una evaluación precisa, mientras que los conservadores apoyarían distintas formas de evaluar, no necesariamente la prueba PISA, puede haber otras mejores formas. Pero los anti-AMLO, simplemente quieren que AMLO no exista, como si con ello se acabara el rezago educativo, el analfabetismo, la falta de cobertura a nivel medio superior y el bajo nivel en las áreas de lectura y matemáticas. Los anti-AMLO están destruyendo el necesario debate público.

Vamos a evaluar las evaluaciones

No todo lo valioso es medible. El problema de concebir que existen pruebas objetivas y universales es no considerar aquello que escapa a la medición. Entonces, pensando en la prueba PISA, recordemos lo qué es y también lo qué no es.

México forma parte de la OCDE desde 1994 y su primera participación en la prueba PISA fue en el 2000. Como es una prueba que se realiza cada tres años, las dos primeras pasaron un tanto inadvertidas, pero a partir del 2006 el gobierno le dio mayor difusión.

Se evalúan tres áreas (lectura, matemáticas y ciencias) y cada tres años se hace énfasis en un área distinta. Lo que ha ocurrido es una interpretación simplista de los resultados, titulares del tipo: “México, penúltimo lugar del mundo en comprensión de lectura” que son medias verdades o afirmaciones sin contexto adecuado.

Por ejemplo, traducir las pruebas de comprensión lectora para aplicárselas a cinco mil alumnos mexicanos, como se hizo la primera vez, tendría que generar un resultado impreciso y, por lo tanto, interpretaciones cautelosas, sin el catastrofismo del clickbait.

Más allá de los asuntos técnicos propios de la psicometría, en general, las pruebas estandarizadas mapean problemas reales, pero el mapa no es el territorio. Podemos mapear de diferentes formas el mismo territorio, lo que buscamos determina en cierta lo que vemos. Entonces, si buscamos cómo resuelven problemas matemáticos los alumnos, quizá no vemos cómo trabajan en equipo, cómo se adaptan a las nuevas tecnologías, cómo las diferencias regionales marcan pautas, etc.

Evaluar a PISA

Uno de los graves problemas de sobredimensionar la importancia de la prueba PISA es olvidar que puede haber metas mucho más relevantes para el país, para la educación y para los estudiantes, que mejorar en esos aspectos que mide PISA.

En 2014 hubo una crítica, con la que concuerdo en gran medida, de parte de un grupo de académicos contra PISA. Me parece importante que se conozca esa crítica y que se debata sobre ella para buscar una mejor manera de evaluar al sistema educativo.

Resumo esas críticas: 1. Por su sistema de evaluación cada tres años, incentiva políticas de corto plazo que no mejoran sustancialmente la educación. 2. Desequilibra las políticas educativas que por mejorar en los aspectos mensurables, se descuida las áreas inconmensurables como la educación física, la moral, lo artístico, etc. 3. Se desvían los cursos de sus temarios regulares por atender esas pruebas, y eso es limitar a las maestras y maestros. 4. Conduce a disposiciones oficiales que desatienden los aspectos socioeconómicos subyacentes en el logro educativo.

Por lo tanto, puede construirse una mejor forma de evaluar a nuestros estudiantes. Esa mejor forma tendría que implicar a otros actores de proceso educativo como los padres de familia y también otras ramas del conocimiento y otras perspectivas evaluadoras.

Por decencia, también debería publicarse cuánto nos cuesta llevar a cabo este tipo de pruebas. Incluso, podríamos votar si deseamos que se gaste el dinero público en tales pruebas, cuyo beneficio durante los últimos 21 años no está claro.

Para finalizar, traduzco las palabras del doctor Andreas Scheleider:

“Estamos profundamente preocupados de que medir una gran diversidad de tradiciones y culturas educativas utilizando un criterio único, estrecho y sesgado podría, al final, causar un daño irreparable a nuestras escuelas y nuestros estudiantes.”

Es posible. Por eso, para mejorar la educación, también hay que evaluar las evaluaciones que hacemos.

Si no podemos medir lo que es valioso terminaremos por valorar nada más lo que es medible

Robert Birnbaum

Referencias
Antonio Rangel
Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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