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Niños crueles, ladrones y asesinos; la lente de Buñuel en “Los Olvidados”

“Los Olvidados“, es una película mexicana estrenada en 1950, escrita y dirigida por el gran cineasta español Luis Buñuel, con locaciones en la Ciudad de México. Este filme cuenta una historia trágica, cruel y realista sobre la vida de unos niños en un barrio pobre y marginal de la Ciudad de México.

“El Jaibo” es un adolescente rebelde que escapa de una correccional y se reúne nuevamente con sus amigos. Sin embargo, como él mismo lo dice, en la correccional aprendió muchas cosas que ahora pondrá en práctica para seguir como delincuente.

Rebeldes infractores

Ataque al ciego, película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Vemos a 3 jóvenes del barrio: Roberto Cobo (“El Jaibo”), Alfonso Mejía (Pedro) y a Jorge Pérez (“El Pelón”) golpear ventajosamente a Miguel Inclán (“El Ciego”); esto, en venganza de que “El Ciego” hirió con un palo al “Pelón” por robarle dinero.

Este es un filme mordaz, cruel, crudo, una critica social, que se hizo hace más de 70 años; sin embargo, podemos trasladar la trama a 2021 y perfectamente encaja en nuestro tiempo. Por lo que, basta con recorrer los barrios de la ciudad y veremos a esos niños marginados, en pobreza extrema, excluidos del Gobierno. Niños con hambre, abandonados a su suerte por los padres, por la sociedad.

Así, vemos en esos niños a un “Jaibo”, salir una y otra vez de la cárcel para seguir delinquiendo. A Pedro que sueña con tener una familia y no pasar hambre; también al “Pelón”, al “Cacarizo” representados por esos adolescentes ladrones, drogadictos de las calles o aquellos limpia parabrisas, a quienes ignoramos para no dar una moneda.

La indiferencia es más fuerte que el hambre

Pedro pide de comer a su madre. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

En esta escena vemos a Pedro, (Alfonso Mejía) decirle a su mamá (Stella Indra) “Tengo hambre”, mientras ella lo ignora.

Esta es una dura crítica social, del director Luis Buñuel, ya que, hipócritamente, juzgamos a la madre por negarle la comida a un niño. Sin embargo, a cuántos de nosotros se nos acerca un niño o algún indigente para pedir una moneda para comer y se la negamos.

Similarmente, los pocos programas sociales implementados por el Gobierno, para los niños de la calle, solo son un paliativo que no resuelve el problema de fondo. Por ende, estos niños marginados no tienen oportunidad de una vida mejor ni mucho menos ser adultos de “bien”.

Para el alcohol sí alcanza

Julián saca de la cantina a su padre borracho. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades.
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Aquí vemos a Julián (Javier Amezcua) sacar borracho de la cantina a su padre (Jesús Navarro).

Observamos una clara referencia del padre desobligado, que no mantiene económicamente a la familia, pero sí le alcanza para el alcohol. Luis Buñuel puso el dedo en la llaga; sin duda, el alcoholismo hoy en día sigue afectando a muchas familias mexicanas, padres irresponsables, que prefieren emborracharse a llevarle sustento a sus familias.

También, vemos a padres ausentes como el de Meche (Alma Delia Fuentes) que vive con el abuelo, “El Jaibo”, quien es huérfano o Pedro, que vive con su madre. Esto sigue ocurriendo, actualmente, hay muchas familias sostenidas económicamente solo por la madre, con padres ausentes, incluso sostenidas por los mismos hijos ante hogares disfuncionales.

“El Jaibo” el diablo hecho persona

"El Jaibo" mata a Julián. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Esta es una de las escenas más crudas de la película, en donde, “El Jaibo” golpea salvajemente a Julián y lo mata, en represalia de una supuesta traición. Por lo tanto, ya no vemos a un niño-adolescente, sino a un adulto salido de la correccional, violento, sanguinario y cruel.

En 70 años, tristemente nada ha cambiado en nuestro país, por un lado, el proceso de reinserción social penitenciario es un fracaso, debido a que los presos salen con mejores herramientas para delinquir; y, por el otro, a diario escuchamos noticias de menores infractores entrar y salir de la cárcel una y otra vez.

“Yo no mantengo vagos”

Jóvenes robando al lisiado. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Niños ladrones, sin empatía, es lo que vemos cuando “El Jaibo”, Pedro, “Cacarizo” y el “Pelón” despojan sin remordimientos a un lisiado, sin piernas.

Este hecho nos muestra claramente a unos jóvenes abusivos, acostumbrados a delinquir, sin importar que la persona sea vulnerable.

Estos mismos abusos siguen pasando, no solo a los minusválidos, sino a mujeres y niños. Basta con echarle un ojo a las noticias; en donde, a diario, dan cuenta de bandas que obligan a niños a trabajar en las calles, a niñas a prostituirse (trata de blancas). Otro ejemplo, es el de los discapacitados a quienes las empresas se niegan a dar trabajo; y, en consecuencia, tienen que trabajar en las calles, ante el abuso de las bandas que les cobran cuotas a pesar de su condición.

El sueño de Pedro   

Pedro en un sueño ve a Julián debajo de la cama. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Pedro sueña con una gallina, la busca debajo de la cama y con sorpresa descubre a Julián con una herida en la cabeza. A lo largo de la película vemos gallinas, cuando hay peligro, mal presagio o muerte.

El sueño de Pedro simboliza sus emociones reprimidas, sus anhelos; por un lado, busca el amor y protección de la madre y en el sueño lo obtiene, cuando la madre le lleva carne. Por otro lado, la gallina y las plumas cayendo, mientras Julián ríe debajo de la cama, son los remordimientos de Pedro ante la muerte.

 Carne cruda para Pedro

Pedro tiene un sueño donde la madre lleva carne cruda en las manos. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Esta escena dentro del sueño de Pedro es escabrosa, le pregunta a la mamá: “¿Por qué no me diste carne la otra noche?”, mientras mira a la mamá llevarle un gran pedazo de carne cruda.

El simbolismo de la carne, representa el sustento que una madre debe dar a su hijo, sin embargo, le da carne cruda, incomible; por lo tanto, representa a una madre que no lo quiere.

Lo anterior, nos lleva a reflexionar que, hoy en día, seguimos viendo a niños desprotegidos, abandonados en las calles; a causa de que son niños maltratados, golpeados por su propia familia o porque son huérfanos. También, hay niños abandonados ante madres que trabajan. En consecuencia, estos niños crecen solos, llenos de miedo, carentes de atención, cuya compañía solo es la tele o el celular.

Pedro y su carnicero

En el sueño de Pedro "El Jaibo" le quita la carne cruda. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Posteriormente en el sueño, aparece “El Jaibo” y le quita a Pedro de las manos la carne cruda que le dio su madre.

Esta escena es muy significativa, ya que, además de quitarle el alimento a Pedro, se vislumbra que será su carnicero más adelante.

La desesperación de Pedro cuando le quitan el alimento, es el día a día que viven estos niños en los barrios marginados. Un ejemplo es la extrema pobreza que lleva a los niños a trabajar en las calles, para conseguir su alimento; así como las bandas delincuenciales que los explotan al ponerlos a trabajar y quitarles el dinero y el sustento. Todo esto ante la indiferencia de la justicia.

Muerte a las gallinas

Pedro en el internado ataca con un palo a las gallinas. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Vemos a Pedro en un internado, ahí lo mandan después de acusarlo de robar un cuchillo, mismo que fue robado por “El Jaibo”. En esta escena vemos a Pedro desquitar su enojo cuando mata a dos gallinas a palos; así como lo hizo “El Jaibo” con Julián y la madre con las gallinas de casa.

Los internados al igual que las correccionales, hoy en día, debieran ser lugares para que los jóvenes se rehabiliten y no vuelvan a reincidir; por el contrario, salen con más mañas para seguir transgrediendo la ley. Además, el maltrato y los vicios que adquieren los jóvenes en estos lugares, hace difícil o nula su reinserción social.

El mal siempre ataca

Pedro sale del internado a comprar cigarros pero "El Jaibo" se interpone Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

El niño, (Salvador Mejía) sale del internado a comprar cigarros, por encargo del director de la escuela, en un acto de confianza hacia Pedro. Sin embargo, “El Jaibo” impide que lo haga y termina robándole el dinero.

La historia de un niño que no quiere delinquir, atrapado en su mismo entorno, es tan actual como el mal que lo impide; además, las malas influencias o un “Jaibo”, cualquiera, terminan venciendo. Aunque, no todo es culpa de una persona, sino del mismo entorno como la pobreza, la familia, la indiferencia social y la falta de oportunidades.

El verdugo de Pedro

"El Jaibo" mata a Pedro. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los Olvidados” de Luis Buñuel.

Pedro, cansado de los abusos de “El Jaibo”, decide enfrentarlo y lo hace en una violenta pelea callejera, después de acusarlo públicamente de matar a Julián.

Esta escena es culminante, el enfrentamiento entre los dos protagonistas es brutal y decisiva. Por un lado, Pedro, un niño de 12 años, cuyo delito es robar para comer; y, por el otro, “El Jaibo”, un infractor de la ley, sin remedio.

Los enfrentamientos en las calles, entre bandas, son situaciones que siguen pasando, sin que nadie lo impida; incluso, noticias de niños muertos llegan todos los días. Por esta razón, esta escena es un claro simbolismo de la ley de la selva, vive el más fuerte o el mas sanguinario.

¿Quién mató a Pedro?

Pedro muerto en el corral. Película "Los Olvidados", de Luis Buñuel, 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Trágico final de Pedro, en el corral, ya muerto, inerte. Una vez más, aparece la gallina, pero ahora encima de él; lo que nos lleva a reflexionar que la gallina representa la muerte.

Esta situación sigue ocurriendo en los barrios de la ciudad, niños muertos en las calles. Incluso, hace un par de años fuimos testigos en las noticias de jovencitos de 12 a 14 años, asesinados y descuartizados; hallados en botes de basura, a causa de una pelea entre bandas.

La muerte de “El Jaibo”

"El Jaibo" muerto. "Los Olvidados" de Luis Buñuel 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

” El Jaibo”, herido a manos de la policía, agoniza, mientras un perro se ve en un largo camino. Recordemos que los nahuas y los mayas creían que cuando alguien moría, el perro lo ayudaba a cruzar el río del inframundo; aunque, también puede aludir a que “El Jaibo” tuvo una mala vida o como solemos decir, “vida de perro”.

¿Cuántos delincuentes, cada vez más jóvenes, vemos morir en las calles? Niños infractores, que no consiguen reintegrarse a la sociedad y mueren asesinados. Por una parte, “El Jaibo” representa una parte corrupta y aberrante de la sociedad que priva de los derechos básicos a estos niños; y, por el otro, quien culpa a un niño que se crió en la orfandad de las calles, carente de sentimientos, porque no los conoce.

Desechado como basura

Pedro es arrojado a la basura "Los Olvidados" de Luis Buñuel 1950. Modernidades
Foto. Captura de pantalla, película “Los olvidados” de Luis Buñuel.

Llegamos al final de la película, en la escena aparece Meche (Alma Delia Fuentes) y su abuelo, llevando a Pedro sobre el burro. El niño, ya muerto, es arrojado al basurero, tal cual, como basura.

Además, simbólicamente al basurero va todo aquello que ya no sirve, los desechos. Lo anterior, es reflejo de una sociedad, también cruel, despreocupada por las minorías como los niños de la calle, las mujeres o los discapacitados. Por lo que, “Los Olvidados”, es un documental que retrata la realidad; así como el mismo Buñuel lo explica a través del narrador de la historia.

“Esta película está basada íntegramente en hechos de la vida real y todos sus personajes son auténticos”. 

Luis Buñuel. Director y escritor de la película.

Finalmente, en la trama de Luis Buñuel, nadie se salva, ni Pedro que fue víctima de las circunstancias ni “El Jaibo”, el villano de la historia. Es increíble que la lente de Buñuel hace 70 años, retratara en el filme la cruda realidad de los niños marginados y que siga siendo tan actual. Una historia que te atrapa desde el primer minuto. ¡Muy recomendable! no te la pierdas, búscala este fin de semana.

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Referencias

Enrique Posada. (abril, 2012). Los olvidados. agosto 31, 2021, de El espectador imaginario 

Cinema 22. (Sin fecha). Mexicano Los olvidados. agosto 31, 2021, de Cinema 22

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"Los Olvidados "

9.5

Finalmente en la trama de Luis Buñuel, nadie se salva. Primero con Pedro, el niño, dispuesto al cambio, para conseguir el amor de su madre; después el Jaibo que ya no tenia remedio, a pesar de la correccional, por ultimo ambos mueren y aquí no hay buenos ni malos todos corren la misma suerte.

Los aciertos de los "Los olvidados".
  • Es un melodrama real, contado cruda y tajantemente.
  • Los simbolismos que aparecen en la película, gallinas, palomas y perros.
  • Retrato fidedigno de esos años en México y que sigue aplicando en la actualidad.
La crudeza de "Los Olvidados".
  • Ningún personaje se salva y los que lo intentan terminan muertos como Pedro y Julián.
  • El final de la película es cruel
  • Ningún personaje se salva para una mejor vida.
Noryar Cruz
Leader Scrum Editor de Modernidades - Licenciada en Comunicación y periodismo por la UNAM. Mi especialidad la Producción de TV porque me saca de mi zona de confort y un desafío diario. Las Relaciones Públicas se me dan fácilmente y respeto mucho la labor del periodista.

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