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Mata neuronas, hipoxia y dióxido de cloro; Mitos y Realidades del Covid-19

Mitos y Realidades del Covid-19
Foto. Archivo

Una vez declarada la pandemia, los mitos y realidades del COVID-19 empezaron a circular por diferentes medios de comunicación, redes sociales y otros. Lamentablemente lo único que están provocando, es desinformar a la población y crear pánico; y es que en los últimos días, han salido varios mitos que hoy vamos a desmentir y explicar correctamente.

Mito: El termómetro infrarrojo mata neuronas

FALSO: El termómetro infrarrojo o conocido como los de frente o el de pistolita, toma la temperatura corporal a medida que el sensor se desliza a lo largo de la frente del paciente cruzando la arteria temporal (ubicada en la sien). Al hacer eso, el sensor mide la radiación térmica de la superficie de la piel sobre la arteria temporal que como cualquier parte de nuestro cuerpo produce calor, capta esa radiación y la transforma en una cifra.

Son instrumentos electrónicos portátiles que funcionan con pilas y una pantalla digital, ese rayo infrarrojo sirve para estar en el sitio más adecuado para tomarla, estos termómetros no emiten radiación ni rayos X.

Si bien, si se puede medir la temperatura en el brazo, en la mano o en la muñeca, esta no va a ser igual a la de la frente. La temperatura de nuestro cuerpo no siempre es uniforme. En las manos, pies, codos, brazos y muslos, la temperatura puede descender incluso hasta los 25 grados centígrados. Hacer la medición en las manos o en el brazo sería una medición errónea, las mejores partes del cuerpo para tomar la temperatura de manera más exacta son la frente, oídos, boca y recto; siendo esta última la mejor, pero no creo que todos quieran acceder a esta última opción. El que les tomen la temperatura es para descartar o confirmar que presenten fiebre, recordemos que es uno de los síntomas que presentan algunos pacientes portadores de COVID-19.

Mito: Los Dres. con un aparatito (oxímetro) se roban las huellas digitales

FALSO:  Los oxímetros nos ayudan a los médicos, ya que sirven para medir los niveles de oxígeno en la sangre del paciente sin necesidad de pincharlo con una aguja y poder descartar algún problema de la vía área, además nos indican también la frecuencia cardíaca (pulso).  

El nivel de oxígeno en la sangre que indica un oxímetro, se denomina nivel de saturación de oxígeno (SatO2). Los oxímetros pueden presentarse como un dispositivo pequeño con una pinza incorporada para ajustarse en un dedo de la mano o del pie, o como un pequeño aparato portátil con un sensor conectado a un cable que puede adherirse o aplicarse en un dedo, tanto de la mano como del pie o en el lóbulo de la oreja.

Foto Archivo.

El dispositivo pequeño es más económico y más práctico para su uso en el hogar. Este dispositivo emite rayos de luz que pasan a través de la sangre de tu dedo, como la luz que emite la lámpara de un celular al colocar un dedo, esa luz atraviesa. En este caso emite rayos de luz roja y luz infrarroja, esto nos sirve para ver la capacidad de la sangre de absorber las luces rojas e infrarroja, cuando una persona tiene una cantidad adecuada de oxígeno en la sangre, esta va a absorber la radiación.

Si esta marca por debajo de 90 por ciento, nos está indicando algunos problemas respiratorios; en el caso del COVID-19, se presenta la disnea que es cuando el paciente refiere que le falta el aire ya que no entra suficiente oxígeno a los pulmones y por lo tanto a la sangre, aunque no todos los pacientes presentan disnea, pero presentan valores de SatO2 menores a 90 por ciento. Básicamente cuantifica la cantidad de luz pasa a través del dedo, es imposible robarse una huella digital ya que este aparato no usa sensores biométricos.

Mito: Productos milagro – El Dióxido de Cloro previene y cura el COVID-19

FALSO: A circulado información sobre el dióxido de cloro como una solución milagrosa ante el COVID-19, pero esto se remonta desde el 2010, ya que este producto también conocido como “Suplemento Mineral Milagroso” lleva años publicitándose como un remedio para muchas patologías que van desde el autismo, diabetes, VIH/SIDA, hepatitis, cáncer y recientemente el COVID-19, todo esto a pesar de sus efectos nocivos.

Foto Archivo

Los sitios web que venden productos de dióxido de cloro, típicamente describen el producto como un líquido que es 28 por ciento clorito sódico en agua destilada. Las instrucciones de uso del producto le indican a los consumidores que mezclen la solución de clorito sódico con ácido cítrico, como el jugo de limón o lima, u otro ácido como el hidroclórico, antes de tomar.

Severos problemas de salud

En muchas ocasiones, el clorito sódico se vende como parte de un kit con un ácido cítrico que sirve como “activador.” Cuando se añade el ácido, la mezcla se convierte en clorito sódico, un agente blanqueador potente para descontaminar superficies (desinfectante), que ha causado efectos secundarios graves y potencialmente mortales.

El Gobierno de México emitió un documento informativo donde menciona que es importante reconocer que no hay medicamentos biotecnológicos, ni otras formas terapéuticas que hasta ahora hayan demostrado ser eficaces en cualquiera de las etapas y, por tanto, que hayan sido aprobadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), de México o la FDA de los EE. UU. (U.S. Food and Drug Administration).

Hasta el momento no existe ningún tratamiento profiláctico o preventivo con evidencia demostrada para COVID-19, por lo que cualquier intervención en este sentido se deberá llevar a cabo bajo un protocolo de investigación, además informa que no se recomienda el uso de dióxido de cloro entre otras sustancias, como nanomoléculas de cítricos, antioxidantes, inmunoglobulina, ni interferones entre otros medicamentos. Así que, entonces el dóxido de cloro no cura, ni previene el COVID-19; únicamente hace ricos a los charlatanes que venden estas sustancias, donde en pocas palabras están bebiendo cloro.

Mito: El cubrebocas provoca hipoxia

Al igual que los mitos previos, este surgió en las redes sociales donde dicen que “el uso permanente del cubrebocas hará que las personas sanas enfermen porque están respirando aire en menor cantidad a lo necesario, además de que respiramos CO2 venenoso al organismo”. La Organización Mundial de la Salud (OMS), refiere que utilizar cubrebocas durante mucho tiempo puede ser incomodo, pero no provoca intoxicación por CO2, ni hipoxia. Esta información puede que surja de la sensación de falta de aire por la obstrucción mecánica dependiendo del tipo de cubrebocas que estemos utilizando, esto es porque no estamos acostumbrados al uso del cubrebocas, recordemos que hoy en día su uso es obligatorio y una gran medida de protección. Asegúrate que el cubrebocas abarque nariz y boca, no va en el cuello, ni en tu mano y menos en tu bolsa bien guardado.

Foto. Uso de respiradores, tapabocas desechables y cubiertas de tela para la cara/ Archivo.

No todo lo que suene a rayos o radiación hay que pensar en Chernobyl o en cuestiones nucleares. Evitemos ya propagar esa información, no manden esas cadenas de WhatsApp o de Facebook o crean en esos vídeos, no solapemos la ignorancia y ante cualquier duda, consulten información verídica por páginas oficiales o a su médico de confianza.

Cita Bibliográfica

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