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Los logros de Thomas Bach en el olimpismo

Los logros de Thomas Bach en el olimpismo
Foto. Mundo Poder Noticias

Al más puro estilo de las (anti)democracias, Thomas Bach celebra este 2021 el inicio de su segundo periodo al frente del Comité Olímpico Internacional. Su gestión, que iniciara en 2013, puede bien caracterizarse como un periodo histórico muy importante para el olimpismo, pues no sólo ha cosechado los logros de Londres 2012, sino que también cuenta con los igualmente históricos Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020+1. En la víspera de un nuevo periodo que llegará hasta 2025 y que incluirá los Juegos Olímpicos de París 2024, ¿qué balance se puede hacer del olimpismo bachiano?

El alemán logró la reelección prácticamente de forma unánime (quizá en algo ayudó el que él fuera el único candidato). Su gestión hasta el momento se ha caracterizado por la adaptabilidad a los tiempos de crisis de los últimos años. Por otra parte, bajo su gestión, el movimiento olímpico ha vivido una interesante expansión, particularmente hacia los deportes urbanos y electrónicos. Así, Bach se ha caracterizado también por su compromiso con los ideales olímpicos, con todo lo que conlleva.

¿A favor? La dinámica expansión del olimpismo

Probablemente uno de los mayores aciertos en la gestión de Bach sea la expansión de la agenda olímpica. Cabe recordar, que para Tokio 2020 se añadieron el surf, el skateboarding, la escalada y el karate a la agenda de los Juegos Olímpicos. Es cierto que cualquier adición al programa de los Juegos representa un dolor de cabeza para los organizadores, también es cierto que una lectura menos individualizada nos da una idea de los movimientos en el deporte profesional global. Así, a pesar de la lentitud del olimpismo por incluir estas disciplinas, es interesante observar la tendencia del deporte de expandirse a nuevos espacios fuera de las canchas racionalizadas: la naturaleza y la calle se han vuelto (para el discurso deportivo) espacios a domesticar a través de la domesticación del cuerpo.

A pesar de las polémicas, la cada vez más dinámica expansión del olimpismo no parece carecer de lógicas. Pensando en las disciplinas que están más cerca de ingresar (la mayoría por primera vez) al programa olímpico, como los e-sports y las disciplinas del deporte motor, queda claro que el rumbo está más marcado por el marketing que por cuestiones deportivas. Renunciar al ideal político de regir el deporte mundial en aras de conservar el negocio parece lo más sensato para el mito olímpico.

¿En contra? La torpe política olímpica

Uno de los mayores pecados de las organizaciones deportivas globales es tratar de negar sus “impuras naturalezas”. Es bien sabido que ni los Juegos Olímpicos, el Mundial de Fútbol, el Super Bowl o un Gran Premio de Fórmula 1 son “sólo eventos deportivos”, pues tienen tras de sí numerosos acontecimientos políticos, económicos, sociales y culturales. Lo mismo ha pasado con el olimpismo de Bach, cuya torpeza política ha marcado el legado de Londres 2012 y todo el proceso necesario para llevar a cabo Río 2016.

El estigma de los “elefantes blancos” que dejan los Juegos Olímpicos en sus sedes persiste con mayor fuerza que antes. Poco vale el argumento de la vitalidad económica llegada de la mano de la inversión arquitectónica. Aún con proyectos integrales (e integradores) de la infraestructura deportiva, la celebración de los Juegos Olímpicos suele acentuar las contradicciones y desigualdades económicas de los anfitriones. Y es que mientras un proyecto reciclable, reutilizable y reusable como Londres 2021 pudo haberse hecho en cualquier otra parte de Gran Bretaña, mientras que Río simplemente sucumbió a la tentación faraónica que significa un estadio olímpico.

Ambos casos evidencian la torpeza del Comité Olímpico Internacional, que poco ha variado sus exigencias dictatoriales para la organización de los Juegos Olímpicos, orillando a que cada vez menos políticos deseen colgarse la medalla de su organización. Río 2016 representó un paso más allá, pues la presión del olimpismo para blanquear (en todo sentido) a la sociedad brasileña fue uno de los factores que aceleró el ascenso de la ultra derecha brasileña.

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El olimpismo bachiano

Como todo movimiento modernista, el gran reto de la dirigencia de Bach es adaptarse a los (constantes) cambios sociales. El olimpismo bachiano ha tenido que enfrentarse a múltiples situaciones, deportivas, políticas y hasta de salud, quizás más que otras gestiones. Más allá de haber sabido cuidar al olimpismo de gobiernos, comunidades y virus, Bach ha sabido hacer negocio en el caótico siglo XX.

¿Negocio? Pues sí, no hay que olvidar que aquel ideal de Coubertin es sólo un eufemismo para “negocio”, y por eso el alemán parece ser el mejor vigilante (por el momento). Los movimientos en la agenda olímpica demuestran el interés de captar a las nuevas audiencias, que son las que mandan en la viabilidad económica de los Juegos Olímpicos. La definición tampoco es para satanizar al olimpismo, sino para ponerlo en su justo lugar. Finalmente, esa adaptación es también una de las mayores virtudes de Bach y un sello particular que el movimiento debería perpetuar más allá de 2025.


Para seguir en el sofá…
  • Antonio Sánchez Pato (2015) El olimpismo como filosofía de vida. Thomas Bach, paradigma de la carrera dual. Cultura, Ciencia y Deporte. Vol. 10, No. 29.
  • Daniel Plaza (2020) ‘Sí’ al breakdance y ‘no’ al kárate: Polémica por los nuevos deportes olímpicos incluidos en París 2024. diciembre 7, 2020. De Cadena Ser.
  • La Jornada (2021) Thomas Bach, reelegido cuatro años más como presidente del COI. marzo 10, 2021. De La Jornada.
  • Pedro Cifuentes (2017) ‘Elefantes blancos’ y medallas oxidadas: El falso legado de Río 2016. mayo 26, 2017. De El Español.
  • Redacción (2020) Conoce los cuatro nuevos deportes olímpicos de Tokio 2020. febrero 26, 2020. De Excélsior.
  • Tom de Castella (2012) Londres 2012: Diez razones para preocuparse. marzo 29, 2012. De BBC.

Alejandro Avendaño
Ex redactor de Modernidades - Sociólogo e historiador especializado en deporte, música y alimentación. Levemente friki. Amante del blues. Guitarrista y armonicista en el retiro.

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