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La lucha sin fin de padres y madres de personas desaparecidas en México

Desde los años 70, México ha tenido altas cifras de personas desaparecidas y, con el paso de las décadas, este número aumentó; por lo mismo, hay familiares, en específico padres y madres de familia, que se han dedicado por completo a la búsqueda de sus hijos desaparecidos. Los casos se contabilizan por persona; por ello, muchas veces se percibe como un fenómeno aislado, provocado por problemas sociales como el narcotráfico y desapariciones forzadas.

Sin embargo, hay padres y madres de familia que se han unido para crear colectivos y buscar a sus hijos en conjunto; igualmente, organizan excavaciones en terrenos aislados para agotar todas las posibilidades. Esto ha llevado a varias confrontaciones con las autoridades locales y federales, ya sea por el acceso a las fichas de sus familiares; o bien, por las protestas que se han llevado a lo largo de los años para exigir la rendición de cuentas por parte del gobierno.  

Con lo anterior, podemos decir que los propios padres y madres de familia se han convertido en un movimiento social; con el propósito de encontrar a sus hijos y buscar justicia para sus familiares desaparecidos.

Causas comunes de desaparición

De antemano, conocer las razones de desaparición es complicado, ya que los registros generalmente no tienen esa información. Aunque, de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), en su último reporte accesible, expone que:

  • El 40 % de la información está incompleta
  • En el 29 % de casos, el motivo de la desaparición es indeterminada
  • El 17 % de los desaparecidos, es por voluntad propia
  • El 13 % de las desapariciones recaen en el crimen organizado
  • Por último, el 1 % se trata de desapariciones forzadas

Para aclarar los conceptos, se denomina como “razón indeterminada” cuando se reporta la desaparición de una persona después de que no regresara a casa, sin motivos claros; por el contrario, “la desaparición voluntaria” ocurre cuando la persona abandona su casa dejando una nota detallando que ya no volverá.

En el caso de la desaparición forzada, no se trata de un secuestro por criminales; sino, recae en que los autores de la privación de la libertad son funcionarios públicos, elementos policiales o de las fuerzas armadas.

El problema con las cifras

Con lo anterior hay que rescatar que el RNPED trabaja con las denuncias realizadas. En consecuencia, los datos reales están incompletos a causa de la falta de confianza generalizada que existe hacia las instituciones gubernamentales; según diversas organizaciones civiles especializadas en el tema.

Por lo mismo, las desapariciones relacionadas con el crimen organizado y las forzadas son las que tienen menores denuncias; pero, las que impactan en mayor medida a la sociedad mexicana por la poca claridad de las cifras, de acuerdo con data cívica.  

Al desmenuzar el concepto de impunidad y analizar el caso mexicano en torno a los elementos que le componen, podemos afirmar que en México se actualiza un panorama complejo en donde la impunidad ha llegado a ser estructural y tiene como consecuencia la falta de sanción de esas conductas y, por lo tanto, la repetición de crímenes graves, por ejemplo, la desaparición forzada de personas.

José Antonio Guevara Bermúdez y Lucía Guadalupe Chávez Vargas, Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Origen histórico

De acuerdo con el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD) y la CMDPDH, desde los años 70 han existido las desapariciones forzadas; para empezar, se puede aludir al movimiento del 68, el Halconazo del 71 y la guerra sucia de los años 80. Posteriormente, durante los movimientos sociales de estudiantes, obreros, indígenas y campesinos, denunciaron públicamente desapariciones forzadas; así como, los feminicidios en Ciudad Juárez desde 1993, donde se protestaba para que hubiese acciones para combatir esta ola de crímenes.

Según las cifras del RNPED, desde 1964 hasta el 25 de febrero de 2022, ha habido 239, 509 personas desaparecidas, no localizadas y localizadas. De igual manera, 98, 327 personas siguen desaparecidas, esto es el 41, 05 % de la cifra total; mientras que 142, 182 personas fueron localizadas, el 93.29 % con vida y el 6. 71 % sin vida. Además, reporta las cifras de las desapariciones forzadas, las relacionadas con el narcotráfico, la violencia de género y los secuestros aumentaron; a causa de la guerra contra el narcotráfico en 2006, y sigue en aumento hasta la fecha.

Gráfico de desaparecidos desde 1964 al 2022 por entidad federativa
Gráfico de desaparecidos desde 1964 al 2022 por entidad federativa. Foto. Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas

Perfil de desaparecidos

La CMDPDH expone que, en la actualidad, el perfil generalizado de los desaparecidos está entre los 20 y 24 años. En contraste, el Centro de Investigación y Capacitación propuesta cívica (CIC), dice que el 29 % de las personas desaparecidas oscilan entre los 10 y 17 años; en segundo lugar, están los de 18 a 30 años con el 24 %, después de 31 a 40 que representa el 12 %; mientras que el resto recae en los que tienen arriba de 40 años.

Asimismo, en cuanto al sexo de las personas desaparecidas, el 54 % son hombres, el 40 % mujeres y el 6% sin especificar; no obstante, la tendencia ha subido exponencialmente en la desaparición de las mujeres en el presente.

Gráfico por persona desaparecida desde 1964 a 2022 por rango de edad y sexo
Gráfico por persona desaparecida desde 1964 a 2022 por rango de edad y sexo. Foto. Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas

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Cuál es el papel de los padres

Como se mencionó anteriormente, la tendencia de las desapariciones de la juventud mexicana es mayor a la de los adultos de mediana y tercera edad; de hecho, en su mayoría son menores de edad o jóvenes adultos, los cuales siguen dependiendo de los padres en menor o mayor grado. Por lo mismo, los padres y madres son los primeros que empiezan con el proceso de búsqueda o denuncia, y así poderlos encontrar lo antes posible.

Sin embargo, no encuentran las suficientes respuestas o apoyo por parte del gobierno local o estatal; en vista de que reportan situaciones donde la información de la investigación está incompleta, o bien, al levantar la denuncia hay impedimentos burocráticos. Por esto mismo, los padres y madres se han juntado para unir fuerzas e ir buscando por cuenta propia a sus hijos desaparecidos; en consecuencia, hay colectivos locales que se encargan de buscar, excavar y convocar a manifestaciones para localizarlos.

La búsqueda por cuenta propia

Lo anterior conlleva a una confrontación con las autoridades locales y federales, no tanto en cuestión de enfrentamientos físicos; sino de oscurecimiento de la información e impedimento del desarrollo de la investigación. Por ello, colectivos como Movimiento por Nuestros Desaparecidos y Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas han logrado reunirse con autoridades de diferentes entidades; tales como Morelos, Nuevo León, Jalisco, Aguascalientes, Tamaulipas, Sinaloa, entre otros, para exigir información, apoyo legal y judicial en torno a la desaparición de sus familiares. Los problemas con los que se encuentran son: la falta de información en los catálogos porque no se recopilan los datos necesarios; o bien, por la inactividad del caso, lo abandonan y retomar el caso se vuelve complicado por el tiempo transcurrido.

Nos hemos dado cuenta de la doble desaparición, una por parte del crimen organizado y la desaparición de las autoridades porque no comparten información.

Verónica Rosas Valenzuela, madre de Diego Maximiliano Rosas Valenzuela.

Caravanas

Por consiguiente, al haber agotado las posibilidades legales con las autoridades, se van por cuenta propia a buscarlos; por lo que realizan caravanas de búsqueda. Estas consisten en recorrer una ciudad o localidad y manifestarse, visitar Centros de Readaptación Social (CERESOS), Institutos de Ciencias Forenses (INCIFOS), hospitales; así como hablar con los locales para tratar de encontrar alguna pista de las personas desaparecidas.

Gracias a esas actividades, se han recopilado varias pistas que podrían ser de utilidad para encontrar a las personas que buscan; por ejemplo, en Guanajuato se logró recopilar 150 pistas que podrían ser el comienzo de investigaciones para encontrar a sus familiares.   

Padres y madres en caravana para encontrar a sus familiares desaparecidos en Irapuato.
Padres y madres en caravana para encontrar a sus familiares desaparecidos en Irapuato. Foto. AM.

Brigada Nacional de Búsqueda

Al igual que la anterior, los integrantes de la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas revisan catálogos de identificación de cuerpos; también, realizan búsqueda en vida, las cuales consisten en recorrer escuelas y comunidades de fe. De igual forma, se efectúan búsquedas en campo, identificación forense, excavaciones en terrenos baldíos para tratar de encontrar algún resto de sus familiares. Además, hacen trabajo de sensibilización con el cuerpo policial para el levantamiento de datos y el trato hacia los padres; al igual, lo ejecutan en espacios públicos para que los ciudadanos puedan ayudar a recabar pistas.

Esto ha ayudado, ya que los buscadores pueden identificar de manera más efectiva, sitios de osamentas y planear sus recorridos. De hecho, el 26 de febrero de 2022, se realiza una búsqueda por Mexicali; por ende, para los preparativos se requieren 3 días, puesto que necesitan suministros, palas, protección solar y organizar turnos para no agotarse.

En estas búsquedas, el 90 % de las integrantes son mujeres y según el IMDHD, han sido fundamentales para que las desapariciones forzadas y relacionadas con el crimen organizado; así como, la existencia de las fosas clandestinas, sean temas tratados en agendas políticas de organizaciones internacionales. Esta misma Institución reflexiona que la búsqueda por un familiar desaparecido es una acción de cuidados emocionalmente motivada sin importar la falta de remuneración. Esto no significa que sea exclusivo para las mujeres; ya que la participación de los hombres ha aumentado a lo largo de los años.  

Brigada Nacional de Búsqueda
Brigada Nacional de Búsqueda. Foto. Twitter.

Los padres y madres como víctimas indirectas de las desapariciones

De antemano, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) se encarga de cumplir la Ley General de Víctimas; cuyo objetivo es acompañar, asistir, proteger y hacer reparación de los daños. Así como, garantizar el derecho de las víctimas e implementar los mecanismos necesarios para hacer cumplir la ley con todo el respaldo de las instituciones gubernamentales.

Por ello, se consideran víctimas directas a las personas que hayan sufrido algún daño donde peligraron sus derechos humanos e integridad psicológica y física; por otra parte, se considera víctima indirecta a los familiares a cargo de la víctima directa, que son los que comienzan el proceso para obtener justicia por su familiar. Con esto, los padres son las víctimas indirectas, por lo mismo, sus derechos deben ser asegurados por el CEAV.

Sin embargo, la relación entre las madres y los padres de los desaparecidos con las instituciones no es óptima; dado que ellos se fueron por su propio camino por la falta de respuesta de las instituciones. En el caso de la CEAV, los familiares opinan que ese organismo se encarga de cuidar a la institución y no de apoyarlos en la búsqueda de justicia; ya que “las normas de operación son incongruentes para cualquiera que vive nuestro día a día”.

Los problemas del día a día

Entonces, en la vida cotidiana de los integrantes de búsquedas, se generan graves afectaciones a la salud por la exposición al ambiente y las consecuencias por el burnout. Esto se convierte en un punto de presión, ya que los familiares abandonan su trabajo para dedicarse a la búsqueda; por consiguiente, tampoco tienen los recursos para atenderse y recaen en el CEAV para esos apoyos. Sin mencionar que en el estrés psicológico se pueden presentar casos de somatización; esto es cuando el cuerpo presenta síntomas agudos a causa de problemas psicológicos crónicos como la ansiedad o depresión.

Con lo anterior, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había estipulado que los familiares debían de tener cobertura por parte del CEAV para las enfermedades crónicas; sin embargo, dicha institución falló y los colectivos de familiares desaparecidos han tenido que buscar audiencia múltiples veces para que les respeten este derecho. Para las madres y padres de familia, esto es solo una manera de alentarlos y cansarlos en su cruzada para buscar a sus hijos y familiares.

Revictimización

En primer lugar, el Centro de Psicología Cenit define la revictimización como un proceso en el cual las instituciones y profesionales encargados de prestar atención; en vez de agilizar y respaldar a la víctima, añaden sufrimiento a su trauma y todo lo relacionado con ese episodio.

La vivencia criminal se actualiza, revive y perpetúa en la mente de la víctima. La impotencia ante el mal y el temor a que este se repita producen prolongadas sensaciones de angustia, ansiedad, depresión, etc. El abatimiento genera, no pocas veces sutiles y asombrosas reacciones psicológicas, producto de la necesidad de explicar un hecho traumático como el injustamente padecido, que dan lugar a genuinos complejos de culpa, como la propia atribución de la responsabilidad o autoculpabilización. La sociedad misma, de otra parte, estigmatiza a la víctima. La víctima queda «tocada», es el «perdedor».

 García-Pablos de la Molina, experto penal y criminólogo

Entonces, de acuerdo con los padres y madres de los desaparecidos, el incumplimiento constante del CEAV, el “carpetazo” a las denuncias realizadas; así como el oscurecimiento de información y la espera sin resoluciones, provocan que se les revictimice una y otra vez.

Presiones y conflictos con las autoridades

Lo anterior se puede visualizar en las audiencias organizadas entre los colectivos y autoridades correspondientes; ya que, dejan a los contingentes esperando días para reunirse, sea bajo el rayo del sol y sin suministros. También, aplazan fechas sin aviso previo, muestran información incompleta y se excusan diciendo que es “por respeto” o para “no alterarlos”; a lo que ellos responden que prefieren ver “todo lo necesario para encontrarlos a estarse reservando”. Todo esto suma al conflicto y a la presión entre los padres y madres de estos contingentes con las autoridades.

Las confrontaciones han llegado a ser más físicas al momento en que las caravanas o brigadas toman las casetas en las carreteras; ahí es cuando interviene el cuerpo policial para retirarlos. El suceso más reciente fue el 29 de enero 2022; donde los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa se manifestaron en la caseta de Palo Blanco en Chilpancingo. Se reportó el uso de fuerza del Estado para que no tomaran las casetas, a pesar de que era una marcha pacífica; además, la policía llegó con equipo antimotines y el Guardia Nacional al mando dio la orden de atacar “como si estuvieran en guerra”.

Enfrentamiento entre el contingente de Ayotzinapa y la Guardia Nacional.
Enfrentamiento entre el contingente de Ayotzinapa y la Guardia Nacional. Foto. Diario de Xalapa

Asesinatos a padres y madres activistas

Al menos 10 madres y padres de familia fueron asesinados por buscar a sus hijos, mostrando los extremos del hostigamiento hacia la búsqueda de familiares. Te presentamos los siguientes casos.

Marisela Escobedo Ortiz

La asesinaron el 16 de diciembre de 2010, en frente del Palacio de Gobierno de Chihuahua; en esa ocasión estaba en protesta para exhibir la impunidad y negligencia de la investigación acerca de la desaparición y asesinato de su hija Rubí. Puesto que, el presunto asesino fue liberado por falta de pruebas.

Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez

Es madre de Karen Alejandra Salinas, quien fue secuestrada en Tamaulipas. Miriam pudo encontrar la fosa donde se encontraba el cuerpo de su hija y a los homicidas que fueron capturados; por lo que se convirtió en la representante del colectivo de familias de desaparecidos en San Fernando, Tamaulipas. Posteriormente, la asesinaron el 10 de mayo de 2017.

Emma Gabriela Molina Canto

Ella buscó a sus hijos por dos años, el padre era Alberto Medina Sonda, un político priísta de Tabasco acusado de corrupción. Ella sufrió acosos por parte de este político y de su familia; no obstante, pudo encontrar a sus hijos y Medina fue detenido. El 27 de marzo de 2017, después de vivir tres años más con sus hijos, fue degollada; y, la hipótesis de la investigación es que fue una venganza del político.

Nepomuceno Moreno Núñez

Él es padre de Jorge Mario, buscó a su hijo después de ser secuestrado por policías el 1 de julio 2010, en Sonora. Los perpetradores pidieron rescate, pero secuestraron a los que fueron a pagarlo; entonces, fueron cinco secuestrados en total y solo se encontraron a dos, entre ellos no estaba el hijo de Nepomuceno. En el 2011, se integró al Movimiento por la Paz y el presidente Felipe Calderón Hinojosa se ofreció a ayudarlo; pero, un mes después, el 28 de noviembre, fue asesinado en Hermosillo.

Heriberto López Gastélum

Lo asesinaron el 30 de noviembre de 2016, en Ciudad Obregón. Él buscaba a su hijo Heriberto de Jesús, que fue secuestrado en Sonora; sin embargo, las autoridades no actuaron y Heriberto López empezó a buscarlo por 4 meses hasta su asesinato.

Sandra Luz Hernández

Madre de Edgar García, ella buscaba a su hijo que fue secuestrado en Sinaloa. Después de dos años sin respuestas por parte de las autoridades, fue a denunciar su omisión; en donde, una persona la citaría en un lugar remoto con el pretexto de tener información del paradero de su hijo y la asesinó. El homicida confeso salió libre después de que se declaró que no había pruebas suficientes.

José Jesús Jiménez Gaona

Lo asesinaron con un arma de alto calibre el 23 de junio de 2016. Su hija, Jenny, había sido víctima de la desaparición forzada en mayo 2011; por lo que José se unió a la Brigada Ciudadana de Búsqueda de Personas Desaparecidas, donde rastreaba fosas clandestinas en Veracruz.

Bernardo Carreto González

Bernardo fue acribillado el 22 de diciembre de 2015, siete meses después de que sus hijos Miguel, Juan y Víctor Carreto fueran secuestrados. También, empezó la búsqueda por sí mismo cuando no vio respuestas ni acciones por parte de las autoridades de Chilapa.

Cornelia San Juan Guevara Guerrero

“Doña Coni” buscaba a su hijo Oswaldo Espejel Guevara, ya que fue secuestrado en su casa en el Estado de México. Los secuestradores pidieron un millón de pesos de rescate, pero no los pudieron conseguir. Luego de cuatro años de búsqueda, unos hombres la abatieron en su domicilio.

Esto es solo una muestra de la problemática de las desapariciones en México y la negligencia con la que se les trata; lo que causa que los padres vayan por su propia cuenta a buscar justicia y eso los expone a la violencia que rodea estas situaciones.

Casos más conocidos

En este apartado, expondré de manera breve dos casos que han sido cubiertos de manera extensiva por los medios de comunicación; así como han recibido atención del público en general: los 43 estudiantes normalistas y las mujeres de Ciudad Juárez.

Las mujeres de Ciudad Juárez

Desde 1993, las mujeres de Ciudad Juárez han sido víctimas de secuestros y feminicidios a gran escala; lo que ha causado que este lugar sea una de las ciudades más peligrosas del mundo. Las madres de las víctimas han creado asociaciones y colectivos para buscarlas y esclarecer esos crímenes, entre ellos “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”; no obstante, las integrantes más activas han tenido que huir por persecuciones constantes.

De hecho, la cofundadora Marisela Ortiz, tuvo que autoexiliarse a Estados Unidos porque ejecutaron a sus familiares por su labor en la asociación; también, la otra cofundadora, Norma Andrade, la atacaron en dos ocasiones: en la primera le dispararon 5 veces, y en la segunda la acuchillaron. Ambas fundaron la asociación cuando Lilia Alejandra García Andrade, hija de Norma, fue secuestrada y asesinada el 14 de febrero de 2001.

Mantenemos la esperanza de que algún día la justicia para la desaparición y muerte prematura de nuestras hijas sea posible, ya que sería la única forma de recuperar nuestra propia vida. Solidaridad para quienes, sin ser nuestras compañeras, comparten ahora mismo la pena de haberles arrancado un pedazo de su vida.

Marisela Ortiz y Norma Andrade, fundadoras de “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”
Colectivo Nuestras Hijas de Regreso a Casa en protesta
Colectivo Nuestras Hijas de Regreso a Casa en protesta. Foto. CIMAC

43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa

El 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa, desaparecieron después de un enfrentamiento con la policía. A partir de ese momento, los padres y madres han tenido juntas con los procuradores de la República (ahora fiscales de la República); con el objetivo de esclarecer los hechos de esa madrugada en Iguala, destacando al exprocurador y encargado del caso en su momento, Jesús Murillo Karam.

De hecho, se creó la Comisión de la Verdad para investigar a fondo el paradero de los estudiantes; no obstante, ya han pasado casi 8 años y poca información se ha encontrado. Entre esos hallazgos están los restos conformados de Jhosivani Guerrero, Christian Rodríguez y Alexander Mora; cuyos restos fueron presuntamente colocados en sitio para fortalecer la hipótesis de Murillo: fueron incinerados en el basurero de Cocula y lanzados al río.

Para los padres de los normalistas, es una tarea cansada ir al Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro-Juárez (Prodh) cada año; para luego presentarse con la lona de sus hijos, presentar el caso y recibir la misma información que vienen recibiendo desde el 2014. Han muerto cuatro de los padres de los normalistas por enfermedades desarrolladas por la somatización del estrés de la búsqueda.

Padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el antimonumento de Reforma.
Padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa en el antimonumento de Reforma. Foto. Expansión política

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Qué nos queda de esto

Para finalizar, las desapariciones de las personas es un problema social que aqueja a nuestro país desde hace décadas; lo que significa que durante ese mismo tiempo, ha habido personas buscando a sus familiares y las autoridades los han dejado de lado. De manera que, los han llegado a hostigar para disuadirlos de seguir con el caso; por lo que es un conflicto que se “hereda” de generación a generación, sin haber algún fin en la mira.

Aunque los mecanismos sean diferentes, es un problema que ha quebrantado la estructura social del país desde antes de los años 70. Los padres y madres de familia, en este caso, son los que encarnan el dolor y la perdida de este fenómeno; a tal grado que ellos mismos dicen que ya no les importa encontrar culpables, solo quieren abrazar a sus hijos una vez más.


Referencias
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  • ~.~. (6 de septiembre 2020). Padres de desaparecidos topan con pared: “Es como buscar una aguja en un pajar”. Febrero 23, 2022, de Expansión política.
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  • ~.~. (29 de enero de 2021). Impiden GN y Policia Estatal la toma de casetas de la autopista por los 43. Febrero 24, 2022, de Sur Acapulco.
  • ~.~. (9 de abril 2021). El drama de los familiares de desaparecidos en México: “Nos quieren revictimizar”. Febrero 26, 2022, de Infobae.
  • ~.~. (2018). No revictimizar a la víctima. ¿Qué es la doble victimización en los procesos judiciales?. Febrero 26, 2022, de Cenit
Karen Espinosa
Leader Scrum Editor de Modernidades - Psicóloga Social y maestrante de Comunicación de día; escritora cafeínomana de noche. Mi pasión por escribir acerca de la sociedad nace de vivir en la caótica y bella Ciudad de México.

1 Comment

  1. Datos muy Dolorosos como sociedad, no me puedo imaginar el dolor y la impotencia tan grande de los padres ante la desaparición de sus hijos, esto no debería de ocurrir NUNCA

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