La increíble y triste historia del Cruz Azul y su maldición desalmada

Una nueva edición de la final del fútbol mexicano que encuentra al Cruz Azul en una de las esquinas. Como pocas cosas, el color celeste despierta el morbo de propios y extraños, en lo que quizá sea uno de los mayores atractivos del fútbol mexicano. Superada o no, la maldición del Cruz Azul le da un toque único al balompié nacional.

La maldición desalmada

Las maldiciones son uno de los temas más populares en el mundo de los deportes. Ello resulta curioso, particularmente cuando caemos en cuenta que las supersticiones van en contra de los fundamentos racionales de la actividad deportiva moderna. Parece entonces que la falta de racionalidad en el uso racional del cuerpo humano le otorga el mayor de sus significados, particularmente cuando las estadísticas le dan a los involucrados un amplio antecedente al cual vencer en la cancha.

La maldición es una forma de ser (y de hacer fútbol). Por una parte se encuentra el discurso épico que forma el relato de los héroes que logran la hazaña vista imposible. Como dije, aquí la estadística le provee a la maldición de un primer muro inexpugnable, perfecto para la escenificación del primer asalto.

Por otra parte, a veces la maldición se integra a la forma de juego. Los resultados simplemente dejan de llegar o son maravillosamente positivos, por lo menos justo antes de llegar a las instancias definitivas. La maldición se convierte en una profecía autocumplida encarnada en sus víctimas.

Así, la maldición ayuda a explicar el mundo. Le otorga a los individuos una explicación a su desdicha y les exime de responsabilidades morales. ¿Se trata acaso del carisma del perdedor?

¿Es acaso porque es un Cruz Azul?

Aunque en técnico y estricto sentido, la maldición terminó cuando el equipo cementero se alzó con la Copa MX del Apertura 2018, para muchos, han sido más de 20 años malditos. A veces parece que ésta extiende sus tentáculos fuera de las canchas, como el sufrido secuestro de su ex DT, Rubén Omar Romano.

Para Cruz Azul (por lo menos), este Guardianes 2021 parece ser una segunda versión de lo que probablemente hubiera pasado sin el inicio de la pandemia. El final del torneo le plantea a los celestes una doble maldición: siendo superlíderes y Cruz Azul en una final. Una carga brutal.

Hagan sus apuestas

“Cruzazulear”, esa bella forma de romantizar la derrota deportiva, se ha convertido en una personificación del fracaso. Expresa un malestar que envuelve a los perdedores alrededor de lo (inútilmente) ilusorio del sistema de competencia. No sé si el pandémico 2021 también traiga bajo el brazo el apocalíptico fin de la maldición del Cruz Azul. Pero, sólo por si acaso, dejaré la cámara lista y justo al lado de la boleta de apuestas.

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Para seguir en el sofá…
  • Carlos Barrón (2021) Cruz Azul contra su pasado y la maldición del líder. 27 de abril de 2021. De Excélsior.
  • José Ángel Rueda (2021) La maldición de Cruz Azul… Entre más cerca, más lejos. 30 de abril de 2021. De El Sol de México.

Ex redactor de Modernidades - Sociólogo e historiador especializado en deporte, música y alimentación. Levemente friki. Amante del blues. Guitarrista y armonicista en el retiro.

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