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La historia del voto femenino; a 68 años del sufragio femenino

El voto femenino es la referencia tangible que tenemos sobre el derecho a votar, a ser visibles y participativas en nuestro entorno social y político; sin embargo, ha sido una lucha bastante amplia la que nuestras antecesoras llevaron para lograr un reconocimiento que nos permitiera como mujeres tener derechos políticos y participativos. Es por eso, que recordaremos un poco acerca de esta lucha que próximamente conmemoraremos en octubre de este 2021 con 68 años del sufragio femenino.

Una de las primeras luchas feministas

El feminismo sufragista, es un movimiento que surgió formalmente en 1848 con el Manifiesto de Seneca Falls; la primera convención por los derechos de la mujer organizada en Estados Unidos.

Por ello, el derecho de las mujeres a votar es considerada como una de las primeras luchas feministas; puesto que en ese entonces se esperaba poder empezar a tener reconocimiento y validez como mujer de forma que fuera suficiente para poder empezar a ser tomadas en serio. Las mujeres reclamaban tanto el derecho de poder votar a los representantes públicos como de poder presentarse como candidatas; claramente denotando que una mujer también era capaz de realizar actividades políticas y la más importante: tenían la misma capacidad cognitiva que un hombre, por lo que eran aptas para un puesto de esa índole.

Durante un siglo, el movimiento sufragista se organizó y se fue expandiendo por todo el mundo, consiguiendo que diferentes países aprobaran por ley el derecho de las mujeres a votar.

Cien años después del Manifiesto de Seneca Falls, el sufragio femenino fue reconocido como un derecho fundamental en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Manifiesto de Seneca Falls

En 1848 se celebró en Seneca Falls (Nueva York), la primera convención sobre los derechos de la mujer en Estados Unidos; organizada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton. El resultado fue la publicación de la “Declaración de Seneca Falls” (o “Declaración de sentimientos”, como ellas la llamaron), un documento basado en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en el que denunciaban las restricciones, sobre todo políticas, a las que estaban sometidas las mujeres: no poder votar, ni presentarse a elecciones, ni ocupar cargos públicos, ni afiliarse a organizaciones políticas o asistir a reuniones políticas.

Este documento es considerado como “el texto fundamental” del feminismo como movimiento social. A partir de este momento los esfuerzos igualitarios y aislados de muchas mujeres y algunos varones comenzaron a canalizarse en movimientos feministas organizados y conscientes, primero en América y después en el resto de los países. La declaración consta de doce decisiones, siendo once de ellas aprobadas por unanimidad y la número doce, la que hace referencia al voto, por una pequeña mayoría. A la vista de la total privación de derechos de las mujeres, de su degradación social y religiosa a causa de unas leyes injustas, las mujeres allí reunidas toman una serie de acuerdos.

Sufragistas y Suffragettes

Así como cualquier movimiento político y social, el movimiento feminista y su vertiente: las Sufragistas tuvieron una división de grupo formando a su vez a las Sufragistas y a las Suffragettes. Ambos grupos luchaban por el mismo objetivo: conseguir el derecho a voto de la mujer; sin embargo, no utilizaban el mismo método para conseguirlo.

Sufragistas

Este grupo de mujeres se caracterizaba por que su forma de luchar era por la “vía legal”, es decir, de una forma más pacífica con charlas, conferencias y una concientización a través de la palabra para poder conseguir el entendimiento del resto de la población; y que a su vez pudieran apoyar el movimiento y de esta forma conseguir el voto femenino.

Suffragettes

Por otro lado, las mujeres que conformaban el grupo de Suffragettes, eran aquellas más radicales, quienes luchaban y expresaban esa inconformidad a través de manifestaciones, protestas, huelgas de hambre entre otras prácticas de revolución.

Sin embargo, cabe aclarar que ambos métodos, y ambos grupos buscaban lo mismo: el voto femenino. Además de que ninguno fue clasificado como el correcto o el incorrecto, ambos eran válidos puesto que los dos tenían un objetivo en común, aunque al efectuarlo la forma fuera distinta; de hecho las prácticas radicales hasta ahora persisten y el “vandalizar” o la “violencia” que se ha ejecutado desde hace siglos tiene un nombre y se llama “iconoclasia”.

Iconoclasia

Para empezar, debemos aclarar que estos actos del movimiento feminismo no pueden ser señalados como vandalismo, puesto que todos han tenido un propósito histórico y de lucha: desde la violencia de género, inequidad económica y el voto femenino, entre otros problemas que afectan a las mujeres sin importar su raza o clase social.

La iconoclasia tiene origen en una doctrina que prohibía la idolatría de imágenes sagradas, íconos o monumentos debido a ciertas posturas políticas o religiosas. Es la deliberada destrucción dentro de una cultura de los iconos religiosos de la propia cultura y otros símbolos y monumentos.

Asimismo, se entiende que estos movimientos radicales utilizan la iconoclasia para poder generar un cambio político o social; es decir, una vía o método para conseguir sus derechos y demandas. Por lo que concluimos que el feminismo no “vandaliza”, así como las mujeres feministas del siglo XX.

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El voto implicaba una revolución de clase

Comenzar una lucha histórica por el voto implicaba también cambiar las reformas a nivel económico, político y social, el inicio de todo un movimiento político. Pero, para poder lograr este cambio, el movimiento sufragista comenzó haciendo un acercamiento hacia las mujeres de clase media, puesto que éstas poseían educación que las mujeres obreras no tenían. Cabe recalcar que en ese entonces la educación era un privilegio, específicamente de hombres y de clase media-alta.

En el Reino Unido, el movimiento de las Sufragettes fue muy importante en la vida política y social de principios del siglo XX. De las primeras luchas surgieron grandes figuras feministas como Emily Davison, Emmeline Pankhurst o Millicent Fawcett.

El primer sufragio femenino

La primera vez que se aprobó el sufragio femenino fue por un error. En 1776 se aprobó en Nueva Jersey una ley que autorizaba votar a todas las “personas”, en lugar de “hombres”; esto permitía que incluso las mujeres ejercieran el voto, pero tres décadas después se abolió esa ley.

Por otro lado, en 1893 en Nueva Zelanda, fue donde el primer sufragio femenino se aprobó sin restricciones. En Europa, países como: Finlandia, Noruega y Suecia, reconocieron el derecho a voto igualitario a principios del siglo XX, mientras que Inglaterra y Estados Unidos lo aprobaron una década después.

Voto aprobado en latinoamérica

Asimismo, el primer país latinoamericano en aprobar el voto femenino fue Uruguay en 1927. Posteriormente, en 1931 durante la Segunda República este derecho se aprobó en España. Y el último país en aprobar el sufragio femenino ha sido Arabia Saudí en 2015.

Pero, aunque parezca increíble esta lucha aún está latente, puesto que aún existen países en los que las mujeres no tienen garantizado este derecho, así es, en pleno siglo XXI países como Brunei y los Emiratos Árabes Unidos limitan la participación de las mujeres en determinadas elecciones; mientras que en Ciudad del Vaticano solo los cardenales (hombres), pueden elegir al jefe de Estado.

Sufragio femenino en México

Las mujeres mexicanas tuvieron acceso al voto luego de que Adolfo Ruíz Cortínez, el entonces presidente de México, promulgara el 17 de octubre de 1953 las reformas constitucionales para que las mujeres mexicanas gozaran de la ciudadanía plena.

Sin embargo, esta lucha no fue fácil y no se consiguió de la noche a la mañana. La lucha para conseguir sufragio femenino en México inicio en 1917 y oficialmente concluyó en 1965 en todo el país.

El movimento feminista fue y es mundial, por lo que la lucha del voto tomó el mismo camino y las mujeres empezaron a demandar más autonomía, esto gracias a las ideas de Reforma y el auge de las publicaciones femeninas de la época. En la primera revista femenina: Las Violetas del Anáhuac se publicó un artículo reclamando este derecho, y a partir de ahí, poco a poco se esparció la idea del sufragio femenino, y se empezaron a formar agrupaciones en pro a este derecho, como por ejemplo: “Las hijas de Cuauhtémoc”.

Más adelante, se llevó a cabo el primer Congreso Feminista impulsado por un gobernador de Yucatán (se reconoce al estado de Yucatán como un pionero en el derecho de las mujeres), y varias mujeres líderes de opinión.

En 1923 la Sección Mexicana de la Liga Panamericana de Mujeres convocó al Primer Congreso Nacional Feminista. De las principales demandas que salieron de ahí, estaban: la igualdad civil para que la mujer pudiera ser candidata a cargos administrativos al igual que emitir el sufragio.

Como consecuencia de ese congreso, en San Luis Potosí la mujer pudo votar desde ese año y en Yucatán. Por otro lado, Elvia Carrillo Puerto fue la primera mexicana electa diputada al Congreso Local, pero tuvo que renunciar por las presiones sociales.

La historia del voto femenino; a 68 años del sufragio femenino
Imagen de: MX CITY.

Presidentes de México y su participación en el voto

Por su parte, el entonces presidente Lázaro Cárdenas en 1937 envió una iniciativa a la Cámara de Senadores para que las mujeres pudieran acceder a la ciudadanía y con ello el derecho a votar. Cárdenas afirmaba que tanto hombres como mujeres tenían deficiencia en educación.

En México el hombre y la mujer adolecen paralelamente de la misma deficiencia de preparación, de educación y de cultura”.

Lázaro Cárdenas, ex presidente de México.

Más tarde, el entonces presidente Miguel Alemán aprobó una iniciativa en 1946. Dicha iniciativa era para que el artículo 115 constitucional estableciera la participación de las mujeres en las elecciones municipales, ejerciendo un derecho igualitario con el de los hombres.

Pero, no fue sino hasta el 17 de octubre de 1953 que se publicó la adición pero al artículo 34 constitucional; dando el derecho de la ciudadanía tanto a hombres como a mujeres.

“En México, el artículo 34 de la Constitución establece que son ciudadanos de la República los varones y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, tengan 18 años cumplidos y un modo honesto de vivir.”

Artículo 34 constitucional.

Asimismo, el 6 de abril de 1952 más de 20 mil mujeres se concentraron en el Parque 18 de marzo de la Ciudad de México para demandar que se cumpliera lo que en ese entonces, el candidato a la presidencia, Adolfo Ruíz Cortines les prometió. Querían ver plasmado en la Constitución el derecho a votar y ser electas. El candidato reiteró su compromiso.

Ruiz Cortines ganó las elecciones y asumió la presidencia el 1 de diciembre de 1952. Pero, le tomó hasta el 17 de octubre de 1953 cumplir con su promesa y por fin se promulgaron las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres en el ámbito federal.

Enmancipación del yugo masculino

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hizo un llamado a los países miembros para poder reconocer los derechos políticos de las mujeres. Fue con su apoyo, que la lucha feminista sufragista logró después de una ardua lucha el derecho a votar y ser consideradas como ciudadanas. Cabe destacar que México se encuentra dentro de los países Latinoamericanos en ser el último en consolidar este derecho.

Hasta el 3 de julio de 1955 las mujeres acudieron por primera vez a las urnas a elegir diputados federales; y aunque este fue un gran paso en el proceso de democratización del país, la realidad es que al género femenino le costó muchísimo emanciparse del yugo masculino y de la presión ejercida por sus padres y esposos: el denominado patriarcado.

El movimiento sufragista feminista tuvo una fuerte lucha, que lamentablemente aún persiste. Actualmente en México y en el mundo entero aún se siguen reclamando derechos para las mujeres, así como diversas peticiones en cuanto al rechazo y obstaculización que ha representado el género femenino. El voto femenino es la muestra de un arduo esfuerzo, de la unión de las mujeres en un movimiento político y social para poder ser visibles y tomadas en cuenta por ser simples personas.

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Referencias del sufragio femenino
  • Garza, B. (2019). La historia del voto femenino en México. Consultado el 01 de julio de 2021: Mx City.
  • Redacción. (2020). Conmemoran el 67 Aniversario del voto de la mujer en México. Consultado el 01 de julio de 2021: Canal del Congreso.
  • Barchilón, M. (2021). El derecho a voto: una de las primeras luchas feministas. Consultado el 01 de julio de 2021: La Vanguardia.
  • Robledo, K. (2021). No es vandalismo, se llama iconoclasia. ¿Por qué se criminaliza la protesta feminista?. Consultado el 01 de julio de 2021: Plumas Atómicas.
  • Miyares, A. (1999). 1848: El manifiesto de “Seneca Falls”. Consultado el 01 de julio de 2021: Mujeres en Red.
  • Robles, M. (2013). El sufragio femenino en México. Voto en los estados (1917-1965). Consultado el 01 de julio de 2021: Scielo.
  • Redacción. (2019). Artículo 34 Constitucional. Consultado el 01 de julio de 2021: Gaceta del Senado.

Thania Uriostegui Muñoz
Leader Scrum Editor de Modernidades - Periodista, Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Periodismo Comprometida por informar de forma objetiva, veraz y precisa de manera responsable. Escritora aficionada y amante de las letras.

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