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La escritura frente a la dictadura; Octavio Paz, Carlos Fuentes y Monsiváis en el 68

La escritura frente a la dictadura; Octavio Paz, Carlos Fuentes y Monsiváis en el 68
Foto. AP

Los años 60 fueron un parteaguas para el mundo occidental y una referencia obligada para los que integramos la época contemporánea; en específico, los movimientos sociales que surgieron en distintos países marcaron precedente para la manifestación y la exigencia de justicia que hasta la fecha opera.

Una de las aristas contestatarias que se difundió a nivel exponencial durante esa década fue la disidencia por la vía de las letras; asimismo, personajes destacados brillaron por comandar (al menos en ese momento) una postura crítica ante el poder dictatorial en diversos lugares, entre ellos México.

Para la conmemoración del 53 aniversario del 2 de octubre, revisaremos las posturas de tres jóvenes destacados y que participaron durante el movimiento; los cuales son Octavio Paz, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis, quienes a la postre serían reconocidos como íconos de la literatura latinoamericana.

1968, el año crucial

Los años 60 vislumbraban como el inicio de una era libre de conflictos; dado que, los efectos de las guerras mundiales parecían ya lejanos. Del mismo modo, la innovación, la tecnología, el crecimiento económico y los supuestos gobiernos democráticos engalanaban el slogan de una aparente vida perfecta.

En México veníamos de los frutos derrochados del “Milagro mexicano” y el presidencialismo, duro heredero de la imposición del grupo ganador de la revolución; análogamente, se visualizaban las precariedades resultantes de la explotación y el abandono de las autoridades hacia sectores como la salud, el campo y la educación.

Estudiantes de bachillerato y licenciatura de la UNAM y el IPN se movilizaron en la Ciudad de México para defender la integridad de sus instituciones; también, sumando una postura contestataria hacía el gobierno del presidente en turno Gustavo Díaz Ordaz, quien generaba como respuesta acciones represivas contra las manifestaciones.

En la tarde del 2 de octubre de 1968, con la autorización del gobierno federal, los manifestantes fueron atacados, encarcelados y asesinados en Tlatelolco; dando como resultado, uno de los atentados más cruentos en contra de la ciudadanía en la historia contemporánea de nuestro país.

Octavio Paz y su concepción de la democracia

En el contexto del movimiento podemos observar a las figuras de Octavio Paz y la de José Revueltas ligadas bajo ciertos criterios de análisis; por un lado, Revueltas tiene un discurso centrado en el mal funcionamiento del aparato estatal y Paz hace una crítica al poder en términos históricos. En este sentido, Paz reflexiona sobre la dictadura estructurando dos frentes: un país conformado bajo una dictadura y el 68 como movimiento democrático y reformista; además, había un señalamiento directo hacía el PRI y su mecanismo de dominación casi imperial, lo que Paz entendía como un freno de la democracia.

Tal vez el cuestionamiento principal hacía Paz tiene que ver con la formulación conceptual que realiza en la crítica del establecimiento del poder; si bien, es útil en términos históricos, pareciera que no es tan profunda para contrarrestar los actos de la dictadura priista del Siglo XX.

Es muy probable que Octavio Paz no figure como otros personajes de la época, pero sirvió como contrapeso dentro de las corrientes anarquistas del movimiento; paralelamente, nos visualiza un escenario de la conformación del país sobre un discurso manipulador basado en la bandera de una revolución que solo concentró el poder.

La vergüenza es ira, vuelta contra uno mismo:

Si, una nación entera se avergüenza,

es león que se agazapa para saltar.

Octavio Paz, 1968 (Fragmento)
Octavio Paz
Foto: Octavio Paz/Gobierno de México

Carlos Fuentes, la crítica dura y la represión

Si existió un personaje que utilizó la crítica como principal arma contra el gobierno de Díaz Ordaz y los demás actores políticos, ese es Fuentes; del mismo modo, observamos al escritor que tiene tal capacidad de describir y entender las cosas más terribles y grotescas que suceden en el país.

Fuentes cayó en cuenta que el fenómeno de la represión y las movilizaciones en el 68 estaban sucediendo en distintas partes del mundo; además, en esos lugares existía la misma respuesta, represión y asesinato a cientos de jóvenes que solo anhelaban ser escuchados y luchaban para ser libres.

Una de las repuestas para callar a Fuentes fue cancelar la película basada en su libro “Zona sagrada”, lo cual evidente y afortunadamente no resultó; de hecho, una de las premisas que siempre defendió Fuentes fue la resistencia de la juventud que nace en el ambiente del movimiento de 1968.

La estructura de protesta de Carlos Fuentes fue el ataque e incluso la ridiculización de los actores políticos de la época; y aunque, siempre fue criticado por eso por diversas corrientes, él jamás soltó la protesta, pero sí profundizó en dejar atrás la victimización del mexicano.

Soy consciente de nuestra responsabilidad: los jóvenes están haciendo lo que nosotros hemos predicado. ¿Debemos regresar y convertirnos, quizás, en los García Lorca de la nueva revolución mexicana?

Carlos Fuentes a Paz (Fragmento)
Carlos Fuentes
Foto: Carlos Fuentes/Nexos

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Carlos Monsiváis, la elegante forma de describir el desastre

“El 2 de octubre, llegué tarde a la Plaza de las Tres Culturas. Entré y aquello era simplemente un infierno” este era Monsiváis en 2008; mientras que, 40 años antes, él participaba activamente en la UNAM en las asambleas artísticas e intelectuales de la universidad y un programa de radio.

El ensayista había concluido sus estudios en 1959; por ello, en el 68 tenía una visión y análisis diferente y mucho más profundo. Por esta razón, observamos un discurso mucho más estructurado y sumamente detallado de los escenarios, sensaciones y hasta de la tragedia sin ser caótico.

La postura de Monsiváis ante en conflicto estudiantil y la represión gubernamental siempre estuvo motivada por la movilización progresista y la reivindicación de la ciudadanía; mientras que, describía las nociones y el sentido de las acciones con las que el poder apuntalaba el discurso nacionalista revolucionario del Siglo XX.

A pesar de ser crítico, Monsiváis no recae en la victimización y el melodrama que puede ser un lugar cómodo para quién protesta; más bien, enaltece la posición del intelectual como un actor que puede generar movimiento dentro de un sistema estático que no permite la configuración ciudadana.

“El Movimiento lo había descubierto: un gobierno no se construye jamás por acumulación de órdenes, por suma indiscriminada de poses fulmíneas.”

Carlos Monsiváis (Fragmento)
Carlos Monsiváis
Foto: Carlos Monsiváis/SENALC

¿Ser contestatario o aliado del poder? El aparente dilema del intelectual

El estandarte del 2 de octubre suele solo referirse al recuerdo o la añoranza juvenil en el lenguaje cotidiano del México contemporáneo; sin embargo, 1968 significa mucho más, sobre todo para quienes hemos tenido el privilegio de ser estudiantes universitarios y ser relevo de esa generación.

A pesar de esto, también ha existido el cuestionamiento de los resultados del movimiento y sus integrantes que en algunos casos abandonaron el discurso revolucionario; lo cual, no necesariamente fue bien recibido por toda aquella generación que confió en esos personajes y que incluso los considera traidores.

El sociólogo Pierre Bourdieu define en “Intelectuales, política y poder”, que el intelectual tiene un compromiso de combate frente a la legitimación del poder; asimismo, que deben organizarse de tal forma que representen un frente al servicio de las acciones progresistas estableciendo medios de expresión autónomos.

A reserva de que lo anterior no es una regla general, existen variaciones que también son útiles en términos analíticos; ya que, si bien, no podemos esperar que todo intelectual apoye la revolución, al menos sí podríamos contemplar la búsqueda del bienestar colectivo.

La consigna podrá variar, reducirse o intensificarse con el paso de los años, pero definitivamente 1968 seguirá avivando la reflexión revolucionaria y progresista del país; en suma, las mujeres, la comunidad LGBTTTIQ+, las comunidades indígenas, los defensores de derechos y estudiantes son los nuevos estandartes de lucha, resistencia y liberación.

¡Ni perdón ni olvido! ¡2 de octubre no se olvida!

¿Quieres leer y conocer a estos tres autores? Te dejo las siguientes recomendaciones:

  1. Octavio Paz en 1968: el año axial en Amazon
  2. Los 68: París-Praga-México de Carlos Fuentes en el Sótano
  3. El 68, la tradición de la resistencia de Carlos Monsiváis en Amazon

Referencias:
  • Carlos Hugo Hermida Rosales. (2018). Movimiento de 1968 marcó vida y narrativa de Carlos Fuentes. 28 de septiembre de 2021, de Universo
  • Carlos Illades. (2018). Octavio Paz y José Revueltas, dos lecturas sobre el Movimiento estudiantil de 1968. 28 de septiembre de 2021, de El Financiero  
  • Círculo de poesía. (2018). 50 años de Tlatelolco: Octavio Paz. 28 de septiembre de 2021, de Círculo de poesía
  • Carlos Monsiváis. (2010). Monsiváis 68. 28 de septiembre de 2021, de Letras Libres
  • Margarita Rodríguez. (2018). Matanza de Tlatelolco. 28 de septiembre de 2021, de BBC
Jonatan Morales Rodríguez
Redactor de primer nivel de Modernidades - Sociólogo egresado de la UAM Azcapotzalco, crítico y admirador de la historia, mis alumnos me conocen como "Profe Jon", lector empedernido, escritor y revolucionario.

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