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La desvergüenza ante el pudor en “Ciudades desiertas” de José Agustín

La desvergüenza ante el pudor en "Ciudades desiertas" de José Agustín
Foto. ABC de Sevilla.

José Agustín fue un novelista guerrerense, perteneciente a la aclamada “Generación de la Onda”. Su novela “Ciudades Desiertas”, fue publicada en 1982 y ganó el Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón en 1993; esto debido a su trayectoria literaria y su aportación a las letras mexicanas.

Las características de “Ciudades desiertas” rondan en la liberación femenina: el cambio de rol en cuanto al género, la locura y la desvergüenza ante el pudor. Se trata de una novela cuyo tema es la desesperación que vive un hombre mexicano cuando su esposa, de ideales liberales e incomprensibles, huye de él sin avisarle.

Susana

La primera parte narra la historia de Susana, una mujer mexicana que busca seguir sus sueños y ser reconocida como escritora; sin embargo, tiene que ser aceptada en un programa para escritores en Estados Unidos, por lo que, intenta escapar de su marido sin decirle nada al respecto.

“Susana caminaba por Insurgentes cuando encontró a Gustavo Sainz, quien le preguntó si quería le gustaría participar en un programa de escritores en Estados Unidos. Susana dijo sí al instante. Medio mes más tarde, El Programa la había aceptado. Susana refrendó su pasaporte y lo depositó en la Embajada, para que lo visaran. Fue a la Universidad y se encerró con el jefe de área; le comunicó que iba a ausentarse de su puesto, pero, sobre todas las cosas, le pidió que nadie dijera nada a Eligio”.

José Agustín, Ciudades Desiertas, p. 3.

Ella estaba harta de la cotidianeidad que vivía con su esposo, Eligio, y con la cabeza fría e insensible, decide emprender el viaje; no obstante, su esposo preocupado, va a buscarla para comprender su actitud y arreglar las cosas.

“La sacudió hasta despertarla, lo cual le llevó un buen rato. Levántate, Susana, dijo Eligio, tenemos que hablar. Primero tráeme un café, pidió Susana. Que te lo traiga tu abuela. Contéstame: ¿por qué te fuiste así de México?, ¿por qué no me dijiste nada? Oye Eligio, orita no me estés molestando, déjame dormir, dijo Susana. Nuevamente reclinó la cabeza y cerró los ojos. Ni siquiera en tu trabajo dejaste dicho nada. Ni a tu mamá le avisaste, a nadie, qué poca madre; contéstame, con un carajo. Susana reabrió los ojos, controlándose, y se incorporó en la cama, sin ver a Eligio. Se puso en pie después y un poco como zombi avanzó unos pasos […] ¿Entonces nada más sigues cualquier impulso pendejo que se te viene a la cabeza? Dime la verdad, Susana, esto lo pensaste muy bien. ¿Ya no me quieres? Dímelo derecho, y ya estuvo. No, no te quiero, dijo Susana, enfática”.

José Agustín, Ciudades Desiertas, p. 19.
Ilustración de mujer frente al mar.
María Sandoval. Mirando el mar.
Mujer sentada frente al mar.
Carolina Cañas. Mujer mirando el mar.

Sufriendo celos por un polaco

Eligio, llegando al hotel donde se hospedaba Susana, comienza a sufrir ataques de celos al saber que su esposa le ha sido infiel con un hombre polaco.

“Susana guardó silencio unos instantes. Su rostro pareció apagarse, toda su energía hizo implosión, como hoyo negro, y miró a Eligio, dubitativa. Bueno, dijo, la verdad es que Slawomir sí me atrajo, y sí, sí, añadió con voz baja, sí me acosté con él, si eso te pone feliz, finalizó agresivamente. Cómo que me hace feliz, nada de esto me hace ninguna gracia, respondió Eligio; se hallaba muy pálido y había encendido otro cigarro. Pero por qué lo hiciste, dímelo, ¿no pensabas en mí para nada?”

José Agustín, Ciudades Desiertas, p.23.

Luego de algunas discusiones, la pareja logra llegar a un acuerdo, se reconcilian y comparten juntos cada momento; pero, el recuerdo del polaco seguía presente y, cada vez que este aparecía en una reunión, todo acababa mal. Al final Susana se va con el polaco, dejando a Eligio solo otra vez, este va en su búsqueda y logra encontrarla.

“En ese momento Susana abrió los ojos y se dio cuenta claramente de que Eligio la miraba por detrás del vidrio empañado y con una pistola en la mano. En ese momento también el polaco empujó contra ella salvajemente y Susana ahogó un grito y se desmadejó entre convulsiones, con la boca abierta, saliveante, los ojos totalmente blancos”.

José Agustín, Ciudades Desiertas, p. 52.
En la cama: el beso. Pintura del artista Henri de Tolouse.
Henri Toulouse. En la cama: el beso.

El amor siempre triunfa

Luego de la huida con el polaco, y del descubrimiento de Eligio, Susana vuelve a irse, molesta y peleada con su esposo, a su suerte. Eligio decide emprender otro viaje para volver a buscarla. Durante el viaje, conoce a una mujer que se vuelve su amante, sin embargo, decide dejar las cosas en paz y volver a México. Meses después llega Susana embarazada e intenta reconciliarse con su esposo. Finalmente, él la perdona y ella se da cuenta de que lo ama.

“Mi amor, dijo de pronto Susana, y Eligio se quedó muy quieto. ¿Sí?, preguntó. Ya sé qué quieres que te conteste. ¿Qué? ¿Me lo preguntas otra vez? ¿Por qué regresaste conmigo? Porque te quiero, Eligio, te quiero. ¿De veras?, preguntó Eligio acariciando suavemente las nalgas enrojecidas. Te quiero, respondió ella, incorporándose para quedar cara a cara con él. Yo también te quiero, Susana, añadió Eligio, radiante, te quiero con toda mi alma”.

José Agustín, Ciudades Desiertas, p. 73.
Pintura de mujer embarazada.
Grisel Flores.
Pareja besándose. Pintura realizada por el artista Leonid Afrémov
Leonid Afremov.

Conclusión y análisis

Sin duda, esta novela muestra un sentimiento de angustia, enojo, venganza e incertidumbre. Es interesante cómo el autor logra transmitir estas emociones, que la convierten en una obra intensa y con grandes significados.

Podemos observar el lenguaje coloquial de la época, poco a poco el surgimiento del ideal emancipador de la mujer, que participa en el espacio académico y cultural. Claro que, el estar en una ciudad en desarrollo como lo fue en ese momento, y lo sigue siendo, la Ciudad de México, impulsaba el deseo de participar más en la labor de las artes.

Podemos observar también el papel del hombre que perdona, está enamorado y va hasta el fin del mundo por la mujer que ama; asimismo, el papel de la mujer que no le importa su marido, no se ocupa de las labores del hogar y se acuesta con muchos hombres. El cambio del rol está presente y, ciertamente, en esa época los ideales femeninos libertarios comenzaron a ser más frecuentes.

Finalmente, la literatura de José Agustín muestra las características de una de las generaciones a las que perteneció: La Generación de la Onda, la cual se caracterizaba por este estilo libertario que dejaba a un lado el pudor, la mojigatería y el conservadurismo. De manera similar, mostraba la realidad de quienes querían expresar al mundo, la forma divertida y dionisiaca de vivir.

Amantes. Pintura al óleo.
Xihahaha. Pintura por Números Amantes del Amor Bricolaje.

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Referencias:
  • Agustín, José. 1982. Ciudades Desiertas, México, Best Seller Edivision.
  • Enciclopedia de la literatura en México. José Agustín. (3 de junio del 2021). De Elem.

Melissa Nájera
Ex redactora Funcional de Primer Nivel de Modernidades - Hola, soy Melissa; me gusta el sol, las aves, la playa y las novelas mexicanas del siglo XX y el karaoke. Soy docente y escritora en este maravilloso periódico. Puedes encontrarme en Twitter como @MelissaNajera18.

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