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La CIA reclutó a presidentes mexicanos y fue partícipe de la represión del 68

La CIA reclutó a presidentes mexicanos y fue partícipe de la represión del 68
Foto. Archivo

El gobierno de los EE.UU ha interferido en las relaciones políticas de diversos países, entre ellos México; en consecuencia, organizaciones como la CIA reclutaron a personajes de la alta esfera política como son Díaz Ordaz, López Mateos y Luis Echeverría. Asimismo, el temor del avance comunista en América Latina desencadenó una cacería de afiliados y personajes simpatizantes al socialismo.

Un juego de tochito en las cercanías del edificio de La Ciudadela, entre estudiantes de la Vocacional 5 y 2, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y los de la Preparatoria Issac Ochoterena, incorporada a la Universidad Autónoma de México (UNAM) el 22 de julio de 1968, en la Ciudad de México; tuvo como consecuencia una confrontación en la que, estudiantes y el cuerpo de granaderos intercambiaron más que insultos.

La Guerra Fría

Las juventudes se manifestaban por todo el mundo; ejemplo de ello, lo encontramos en la elección del reformista Alexander Dubček en Praga, República Checa. Alexander, fue elegido primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia, y su gobierno duró del 5 de enero hasta el 21 de agosto de 1968. Es decir, fecha en la que la Unión Soviética y otros miembros del Pacto de Varsovia invaden el país para reprimir las reformas que Alexander iba a implementar, con la intención de conciliar el socialismo y la democracia.

El movimiento reformista de Dubček fue un parteaguas en Occidente, pues se encontraba inmerso entre el conflicto de la Guerra Fría (1947-1991); la cual puso en duda el futuro de la humanidad ante una inminente guerra nuclear entre los bloques del Este (oriental-comunista), y el Oeste (occidental-capitalista).

Bajo una posible amenaza comunista, EE.UU toma medidas en 1947 a través del Special Intelligence Service, enviando agentes a países latinoamericanos y del Caribe, bajo el tenor de reclutar informantes y espías. En ese mismo año y a petición del presidente Harry S. Truman, se crea la CIA (Central Intelligence Agency), como centro de inteligencia y contrainsurgencia.

Aunado a ello, en 1952 se crea la National Security Agency, que se hizo cargo de los aspectos tecnológicos más complejos; además, de rendir informes al director nacional de Inteligencia.  

Truman y Adolfo López Mateos
Foto. PBase

La CIA en México

Para el vecino del norte, México significaba un punto estratégico entre sus intereses y los del bloque soviético; por lo que, en 1956 se monta una oficina de la CIA en territorio nacional bajo la tutela de Winston Scott. Este personaje tenía órdenes de vigilar las actividades comunistas en América Latina y en México, es así que, se daba asilo a disidentes de la región; además, que la Unión Soviética y varios países del Este contaban con embajadas desde donde realizaban espionaje.

Scott dirige la oficina de la CIA en el país a partir de 1956 hasta 1969; su actitud carismática lo lleva al poco tiempo de su llegada a tener relación con las altas esferas y figuras en el poder político de México. Así mismo, destacan las figuras de: Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

El expresidente López Mateos testigo en la boda de Winston Scott/ CIA / Díaz Ordaz / Luis Echeverría
Foto. Merdist

El movimiento estudiantil y la “conjura comunista”

Sergio Aguayo, catedrático e investigador del Colegio de México en su libro “El 68. Los Estudiantes”, el presidente y la CIA, precisa que Scott montó una red de inteligencia en 1960; la cual se llamaba LITEMPO y se conformaba por 14 agentes con nombres clave.

La operación LITEMPO

Por otro lado, está documentado que Gustavo Díaz Ordaz, como secretario de Gobernación de Adolfo López Mateos fue nombrado como LITEMPO-2; de igual forma, Luis Echeverría Álvarez, subsecretario de Gobernación, como LITEMPO-8. Mientras que, a López Mateos era identificado como LITENSOR antes de asumir la presidencia.

Los tres presidentes mexicanos recibían dinero de Scott como parte de la operación LITEMPO. Sin embargo, al poco tiempo de iniciado el conflicto estudiantil en el verano de 1968, el encargado de la CIA en el país, enviaba informes de inteligencia al subsecretario de Gobernación, Echeverría Álvarez; además, de filtrar información a las oficinas en Washington sobre: la agitación y “conjura comunista” en la que se encontraban implicados, el Partido Comunista Mexicano y un grupo de estudiantes.

Lo anterior afianzó la tesis de Truman, sobre una conspiración comunista que iniciaría en México y se replicaría en otros puntos de América Latina.  

Por otro lado, a partir de la desclasificación de 2 mil 800 archivos vinculados con el asesinato de John F. Kennedy, en la administración de Donald Trump, es que se corroboró una colaboración; es decir, era entre la agencia de Inteligencia norteamericana y los altos funcionarios del país.

De igual manera, el interés de colaboración entre ambos gobiernos no sólo respondía al miedo del poder avasallador del vecino del norte; también, por la profunda convicción anticomunista compartida por las autoridades de ambas naciones.

Finalmente, las autoridades mexicanas mantenían abierto un canal de indagación; de esta manera, se beneficiaban de las pesquisas de la agencia en el país, considerando que de esa forma se podría mantener una estabilidad social y un equilibrio político.


Bibliografía
Rafferty Campos
Redactor Funcional de Modernidades

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