El Culto

La autoridad moral de Venezuela del Norte – Columna

Maduro en su visita a México | Foto. Presidencia de México

El día de ayer miércoles 23 de enero, impactó en todos los medios internacionales la noticia de Juan Guaidó, autoproclamándose como “presidente encargado” de Venezuela.

Las reacciones en favor de una Venezuela “libre y democrática” no se hicieron esperar. Las redes sociales se inundaron de fervor en apoyo al diputado líder de la Asamblea Nacional de Venezuela como nuevo presidente interino, los gobiernos de derecha encabezados por Estados Unidos apoyaron el ideal y ahora el mundo occidental exige la cabeza de Maduro fuera de la nación petrolera más rica del mundo.

Por supuesto, en México, las reacciones tuvieron mucha cabida entre la población, en su mayoría apoyando la caída de un régimen socialista. Pues bien, espero dañar la autoridad moral que decimos tener con nuestras declaraciones y anhelo hacer comprender el sabio y conocido refrán que dice “La ropa sucia, se lava en casa”.

En nuestra amada Venezuela del Norte, (como nombran los “derecharios” a México), se hace un grito de autoridad moral para hablar y tundir con la cubeta al que se deje. Hablando en términos más generales, cierta población en desacuerdo al Gobierno de López Obrador, partidistas y simpatizantes del PRI, PAN, PRD y anexos, hablan con entusiasmo del estallido de una posible guerra civil que dejará hundido (todavía más) a un país que no logra recuperarse económicamente.

En las redes sociales los “haters”, los anti AMLO, los que dicen ser centralistas, de derecha, de izquierda y los que desean ver el Gobierno de México hundido en crisis, (solo por tener la razón y gritar “te lo dije”), piden que México desconozca a Nicolás Maduro y apoye la intervención militar para sacar al mandatario venezolano.

“La ropa sucia, se lava en casa”

Aquí es dónde lanzo la pregunta que deseo analice cada “chairo” y “derechairo”, con fines objetivos y sin camisetas de color sobrepuestas.

¿Qué autoridad moral tiene un mexicano para pedir que acabe la pobreza y la miseria imperante en Venezuela?

¡Bingo!, efectivamente ninguna autoridad moral. Los mexicanos que apoyen al Gobierno de AMLO y los mexicanos que estén en desacato no tienen ninguna autoridad moral, política, política o social para hablar de un país lejano a miles de kilómetros que sufre una carencia y una crisis humanitaria importante ocasionada por malas administraciones.

¿Por qué digo esto?, ¿qué quién soy yo?; pues bien, mientras nosotros los mexicanos nos sigamos matando entre nosotros, sigamos envenenando nuestro país con miseria, indiferencia y odio a nuestros hermanos de tierra, no tendremos la autoridad moral para pedir acabe la tristeza de otro país.

Se nos hace fácil criticar, odiar y juzgar a todo aquel que vaya en desacuerdo a nuestros pensamientos e ideales, escupimos para arriba deseando el mal; ¿Qué estoy equivocado?, ¿Acaso no juzgamos la religión de nuestros padres?, ¿Cuántos queremos gritar “te lo dije” al compañero, cada que el gobierno mexicano sufre de equivocaciones?, ¿Cuántos somos indiferentes al méndigo y limosnero de las parroquias?, ¿Cuántos odiamos a los indígenas y les regateamos sus productos?, ¿Cuántos pedimos “favores” a cambio de puestos laborales (económicos, altruistas, y no se diga sexuales)?, ¿Cuántos damos mordidas al policía?, ¿Cuántos hacemos tiradero de basura y cascajo en las calles?, ¿Cuántos realmente somos conscientes de la hambruna de nuestros hermanos de provincia?, ¿Cuántos anhelamos la fortuna de otros?, ¿Cuántos odiamos a los que marchan y hacen plantones pidiendo ser escuchados?, ¿Cuántos odiamos a los migrantes que vienen a México y que huyen de dictaduras disfrazadas de democracias?, la lista es interminable.

Con todo esto, les digo que primero hagamos autocrítica de nuestros actos y después, en vez de apoyar por la espalda, brindemos ayuda de verdad a nuestros hermanos venezolanos. Hablo en general, hablo de todos, incluyéndome a mí.

México es un país rico y pobre, pero mientras no se solucione el problema de nuestra inconsciencia e indiferencia mezclada con odio, jamás podremos opinar al respecto de los acontecimientos externos de otras naciones. No tenemos ninguna autoridad moral y el Presidente de México, lo sabe, por eso aplaudo la postura de la cancillería mexicana al mantenerse al margen de los asuntos internos de Venezuela, apoyo la postura de Ebrard de primero mirar nuestro México y después al mundo.

Aún si realmente deseamos ejercer un comentario de aliento a Venezuela, que sea con nuestras acciones, contacta por Facebook a un amigo de la nación bolivariana, ayúdalo con remesas, vuélvete su posada mientras vive la agonía que parece ser inevitable de una guerra civil.

Sígueme en mis redes sociales y juntos retroalimentemos que tipo de autoridad moral tenemos en nuestra odiada y a la vez, amada Venezuela del Norte, (México).

Twitter @jorgelunaIX
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Jorge González
Líder de Proyecto de Modernidades - Comunicólogo especialista creativo en marketing digital y redacción. Periodista apasionado de la historia, la música, la filosofía y las bellas artes; asimismo, soy aprendiz de la historia. Vivo del eCommerce, de las buenas acciones y de los tardes con café.

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