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FRENAAA: Un plantón de gente de derecha que no sabe hacer plantones

FRENAAA: Un plantón de gente de derecha que no sabe hacer plantones
Foto. María Ruiz / Pie de Página / FRENAAA: Un plantón de gente de derecha que no sabe hacer plantones

El domingo 20 de septiembre, regresaba a mi casa en metro, parecía otra noche solitaria y lluviosa, salvo porque quedé atrapado en una estación de la Línea 8, después de algunos minutos ,se apagó por completo la luz y el policía de la estación pasó a decirnos con lámpara en mano que no sabía nada.

En Twitter vi que tanto la Línea azul como la verde, estaban en las mismas condiciones sin funcionar y decidí salirme. Estaba cerca de Bellas Artes, ingenuamente creí que podría alcanzar el metrobús; pero encontré un contingente de policías. Tampoco pasaban taxis y no uso aplicaciones, de tal suerte que comencé a caminar por Avenida Hidalgo.

Cuando llegué a Paseo de la Reforma, comprobé mis sospechas: el Metro Hidalgo también estaba cerrado. Oficialmente ya era 21 de septiembre. El café que había bebido unas horas antes me impacientaba y se me ocurrió que no estaría tan mal saludar a las personas que estaban en el campamento del Frente Nacional Anti Amlo (FRENAAA).



En la esquina de la información

Me presenté tal cual como alguien que no pudo regresar a su casa. Había tres personas del movimiento vigilando esa esquina privilegiada: a mi izquierda se veía el Monumento a la Revolución; girando un poco mi vista, está el edificio El Moro, el de la Lotería Nacional y el Caballito de Sebastián; a la derecha la Torre Prisma.

Las personas del campamento me preguntaron por principio de cuentas: ¿qué opinaba de AMLO? Les di mi opinión sincera y les pareció suficiente para invitarme un pan y ofrecerme una silla plegable, húmeda por la lluvia. Seguía chispeando de rato en rato.

Ellos tenían cierto miedo de que yo fuera infiltrado, pero se les pasó rápido. Había una señora de Guadalajara, un señor de Hidalgo y otra chica de Torreón. Su postura política es difícil de describir porque básicamente le tienen miedo al socialismo y creen que ya no hay Estado de Derecho en México. Fuera de eso, no mostraron tener un proyecto, ni lineamientos, ni peticiones.

Tampoco tenían una clara organización en el grupo; ni horizontal, ni vertical. Era como un grupo de amigos que medio se ponían de acuerdo y medio se confundían unos a otros. Por ejemplo, les ayudé a colocar unas tiendas de campaña sobre Paseo de la Reforma y un poco después, a moverlas para despejar el carril del metrobús. Eso en medio de una discusión entre quienes consideraban que era “terreno ganado” y quienes creían que era una “invasión a la propiedad privada”.

¿Golpistas?

En otro momento, sonó un silbato, que era la señal de alarma, fui tras ellos a ver qué sucedía: eran unos reporteros de un medio digital, tres chicos que estaban haciendo, según ellos, una transmisión en vivo en sus redes sociales. Dijeron que había tres mil personas en directo, yo no les creí nada, pero estamos en tiempos en los que los desconocidos pueden ser famosos. En cualquier caso, ¿cuál era la necesidad del silbato de alarma?

Los chavos que grababan con un celular, un palito de selfies y una power bank ,habían levantado una casa de campaña para demostrar que sobre los charcos de Avenida Juárez, no dormía nadie. Querían entrevistar a alguien del movimiento y la mayoría se negaba porque no querían que editaran las respuestas o validar preguntas malintencionadas.

A mí me parece que la mejor estrategia mediática no es huir de las entrevistas, ni dejar todos los micrófonos a alguien que se va tanto de la lengua como Gilberto Lozano. Las preguntas que hacían fueron aceptables, salvo una: ¿son un movimiento golpista?

Más catarsis que política

FRENAAA es principalmente un movimiento extraño. Es más catártico que político. El nombre mismo ya revela una especie de grito, un síntoma de histeria, nadie puede tomarse en serio su propósito de que renuncie AMLO.

Podría decir que aquella consigna del ’68: “seamos realistas, pidamos lo imposible”, se la tomaron al pie de la letra; sin embargo, creo que su movimiento es aún menos racional que eso, es decir, piden lo imposible con ingenuidad.

FRENAAA es algo inédito para mí: un plantón de gente de derecha que no sabe hacer plantones. Fui testigo de como un par de señoras con la espalda visiblemente adolorida, salían de sus casas de campaña para entrar al Hotel One de la Alameda; a eso de las 2 de la mañana. Sentí que se repite la historia del plantón de 2006 en clave de parodia involuntaria.

En otro momento de la madrugada con verdadera preocupación, una señora me preguntó, si yo creía que los policías podrían obligarlos a irse. No la convencieron mis palabras ni los gestos de aburrimiento que tenían en cada calle los oficiales; por lo que, decidió despertar a sus compañeros para rezar un rosario. Yo me fui a dar otra vuelta.

Descubrí que no era el único que estaba ahí por casualidad, había una chica que tampoco pudo llegar a su casa después de una fiesta y que se le hizo preferible pasar la noche allí, que volver hasta Ecatepec. Eso me lo contó cuando un vendedor de café pasó por ahí. Ya casi amanecía. Entonces, una mujer de Zapopán, motu proprio, le compró los 50 cafés de su tambo y empezamos a repartirlos entre los policías.

¿Cómo terminé en el alba siendo un mesero que llevaba café con crema y sin crema a los miembros del aparato represor del Estado?, No lo sé. Tampoco entendí, como un chófer del Sheraton empezó a discutir con la mujer de Zapopan, pero fue una escena graciosa como de película mexicana de los 50.



El poema Avenida Juárez

Me es difícil concluir algo sobre este movimiento. Lo cierto es que me parecen personas carentes de representación política, un sector aislado y sin “ideólogos” que estructuren una propuesta sensata. Su falta de astucia política, acaso, es defecto y virtud.

En toda la noche no entendí su protesta, pero me detuve frente al mármol de Avenida Juárez que tiene grabado un fragmento de Efraín Huerta y me hizo sentido: “Uno va por ahí, antorcha, paz, luminoso deseo, /deseos ocultos, lleno de locura y descubrimientos, /y uno no sabe nada, porque está dicho que uno no debe saber nada”.

Pasaron de autos a casas de campaña: AMLO revira a FRENAAA

Foto. Archivo / Pasaron de autos a casas de campaña: AMLO revira a FRENAAA

Antonio Rangel
Poeta, narrador y ensayista. Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM, ahí mismo cursé la Maestría en Letras. Colaborador en diversas revistas literarias. Actualmente profesor de Literatura. Interesado en las ideas de la libertad, el debate plural y los problemas educativos.

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