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El Misterio de la Virgen de Guadalupe de J. J. Benítez; razones «inexplicables» para creer que el mito es real

¿Qué pasaría si te digo que el ayate de la Virgen de Guadalupe (venerado por millones de personas en México), resultara ser una prueba real de un milagro inexplicable? Es decir, tratando de ser lo más objetivo posible sin caer en el proselitismo católico. ¡Cómo decir que el ayate de la Basílica de Guadalupe fue sometido a inmensos análisis científicos y en todos la respuesta fue «inexplicable»!

Pues bien, aquí es donde llegamos con el famoso periodista español Juan José Benítez, creador de la mítica serie best seller «Caballo de Troya»; quien nos trae un libro que recapitula los diversos procedimientos a los que fue sometido el ayate del Tepeyac. Así mismo, explica el mito mexicano de la aparición y toca las fibras más sensibles de los escépticos con «El Misterio de la Virgen de Guadalupe».

Juanjo Benítez, siempre se ha caracterizado por ser un investigador «esotérico»; por lo tanto, antes de considerar que es una realidad su investigación de este libro, juzgaremos las «evidencias» que nos presenta.

«El Misterio de la Virgen de Guadalupe» es una mezcla natural de escepticismo con una postura de la forma más fría y objetiva posible; por lo tanto, no deberíamos aceptar a ciegas la historia de las apariciones en el cerro del Tepeyac, pero tampoco rechazarlas.

El Misterio de la Virgen de Guadalupe de J. J. Benítez; razones «inexplicables» para creer que el mito es real
Foto. Portada del libro “El Misterio de la Virgen de Guadalupe”

El Nican Mopohua; el relato de la aparición Guadalupana en el Tepeyac

Algo que me hizo comprender mejor la existencia del ayate del Tepeyac, es el relato escrito de un indígena letrado de nombre Antonio Valeriano. Su texto llamado Nican Mopohua, es una copia del escrito original que evidenciaba la aparición mariana a fray Juan de Zumárraga y a Juan Diego; cabe destacar, que la redacción original jamás se ha encontrado y esta copia se encuentra en la Biblioteca Central de Nueva York.

El escrito de Antonio Valeriano es la mítica tradición que millones de fervientes mexicanos toman como evidencia real a la aparición de la Virgen María; de igual manera, en él se relatan las cuatro manifestaciones marianas a Juan Diego. Por lo que, el relato escrito, es una buena manera de acercarte a conocer más sobre el origen del mito guadalupano.

AQUÍ SE CUENTA, se ordena, cómo hace poco, milagrosamente se apareció la Perfecta Virgen Santa María Madre de Dios, nuestra Reina, allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe. Primero, se dejó ver de un pobre indio llamado Juan Diego; y después se apareció su preciosa imagen del nuevo obispo don fray Juan de Zumárraga (se cuentan) todos los milagros que ha hecho. Diez años después de tomada la Ciudad de México, se suspendió la guerra y hubo paz en los pueblos, así como empezó a brotar la fe, el conocimiento del verdadero Dios, por quien se vive. A la sazón, en el año de mil quinientos treinta y uno, a pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un pobre indio, de nombre Juan Diego, según se dice, natural de Cuautitlán. Tocante a las cosas espirituales, aún todo (el indio Juan Diego) pertenecía a Tlatilolco

Extracto del Nican Mopohua
Foto. Nican Mopohua/Copia ubicada en la Biblioteca Central de Nueva York
Foto. Nican Mopohua/Copia ubicada en la Biblioteca Central de Nueva York

Descripción de la imagen «estampada» en el ayate de Juan Diego

En este capítulo, Juan José Benítez, nos explica a detalle las medidas exactas del ayate; de igual forma, nos muestra su conservación y el tipo de fabricación que se utilizó, algo común en aquellas épocas por los pobladores mexicanos.

Nos presenta también características descriptivas de la imagen de la Virgen, como las estrellas del manto; también, la luna en la que reposa y hasta el número de picos dorados que rodean su silueta. Naturalmente, esta imagen contiene muchísima carga semiótica, que interpretada, puede «revelar» la imposición religiosa y política de España en lo que «fue» sus colonias.

¿Te has preguntado por qué se llama la Virgen «Guadalupe»?; de la misma manera, ¿qué tendría que ver con Santa María Guadalupe, una veneración en la isla de Cáceres en España. Aquí, en este capítulo, Juanjo Benítez explica cómo interpretar con base en la investigación; es decir, que Antonio Valeriano no nos timara en su relato de aparición y con la existencia de Juan Diego.

En «El Misterio de la Virgen de Guadalupe», se descubren sospechas sobre el nombre Guadalupe y su origen español con raíces árabes; por consiguiente, hasta la relación de la virgen mexicana con los primeros conquistadores españoles nacidos en Extremadura y devotos de la Guadalupe de Cáceres.

Todo eso cae en mucha especulación; no obstante, comienza a girar cuando se trata de investigar la tilma o ayate. ¿Puede un tejido de maguey sobrevivir 500 años? Y por último, ¿qué tendría que ver el hallazgo de «un hombre con barbas» en los ojos de la pintura de la Virgen en dicha tilma?; del mismo modo, ¿qué opinan los científicos de esto? Estoy seguro te enganchará.

Foto. Izquierda Virgen de Santa María Guadalupe de Extremadura, España; Derecha, Virgen de Guadalupe, México
Foto. Izquierda, Virgen de Santa María Guadalupe de Extremadura, España; Derecha, Virgen de Guadalupe, México

Tilma de maguey y origen de Juan Diego

Aquí, Juan José Benítez nos detalla el origen de las tilmas; como decíamos, su fabricación usando la penca de maguey y su «inexplicable» razón de existencia a más de 500 años. Así mismo, nos detalla cómo la descripción de Juan Diego usando esta prenda corresponde científicamente con la vestimenta mexica a 10 años de la caída de Tenochtitlán.

Seguro te gustará saber cómo la creación de ayates aún en la actualidad se realiza usando el mismo conocimiento de hace casi 500 años. En este capítulo de «El Misterio de la Virgen de Guadalupe», nos muestra a detalle cómo diversos códices y relatos de Zumárraga, Sahagún y diversos historiadores; coinciden con que las prendas usadas en esa época, sí corresponden del todo a lo que traía Juan Diego.

Con respecto a este último personaje, su descripción de humilde concuerda con la traducción original del náhuatl; es decir, un «macehualli». Nos explica cómo dicho término describe a una persona que no pertenece a ninguna categoría social; por esta razón, se le conoce como una persona incapaz de «asimilar las buenas maneras», en pocas palabras, un plebeyo.

Nos detalla cómo la descripción de Juan Diego usando esta prenda corresponde científicamente con la vestimenta mexica a 10 años de la caída de Tenochtitlán.
Foto. General

La inexplicable conservación del ayate

Pasados casi 500 años de las supuestas apariciones marianas en el Tepeyac, Juanjo Benítez nos narra cómo el arzobispado mexicano se «embolsó» 5 millones de dólares; gracias a, conceptos de regalías y derechos de autor para que un grupo de científicos estadounidenses estudiaran el ayate. De la misma manera, para otorgar el derecho de filmar un largometraje a la CBS con un documental sobre la tilma guadalupana.

Llegados a este punto, ¿te has preguntado si la imagen de la Virgen de Guadalupe es una pintura? Si tu respuesta es positiva ¿podría el hombre haberla manipulado y haber dejado restos de pintura?

Pues bien, para responder eso, en «El Misterio de la Virgen de Guadalupe», se detalla un informe de Richard Kuhn. Él es un prestigiado doctor alemán, Premio Nobel de Química, quien sometió dos fibras del ayate guadalupano a pruebas cromáticas y descubrió que la imagen no había sido nunca tocada por la mano humana.

Sin embargo, pruebas de científicos de la NASA (Callagan y Smith), evidenciaron que algunas partes del ayate sí tenían pintura. Entonces, por consiguiente ¿A quién creerle?; la respuesta es a ambos.

Pruebas científicas

Las pruebas de Kuhn solo fueron a unas fibras, no a todo el ayate; en consecuencia, dichas hebras del ayate no contenían ningún resto de posible pintura. En contraparte, las pruebas de Callagan y Smith fueron muy rigurosas en toda la imagen, por lo que en diversas partes hallaron pintura. ¿Esto quiere decir que la imagen guadalupana fue manipulada y retocada por el hombre?

Parece todo resuelto ¿no?; en seguida, Juan José Benítez nos coloca un testimonio del doctor Eduarda Turati al afirmar que el ayate en sus fibras parece haber sido impreso.

Un hecho que me llamó la atención (al analizar la imagen sin cristal) es que observando otras partes de la imagen, en zonas donde el tejido de la misma se encuentra abierto por lo viejo que está; a pesar de ello, la pintura seguía fija en las fibras posteriores del ayate (las que necesariamente se encontraron ocultas, cuando el tejido estaba recién fabricado, por las fibras más anteriores). Este detalle tan significativo hace pensar que la imagen se encuentra impresa, o es parte de la misma tela, y no pintura sobrepuesta a ella.

Extracto de El Misterio de la Virgen de Guadalupe.

Sencillamente desconcertante

Posteriormente, el libro de Benítez narra la «inexplicable» pregunta de cómo la tilma es repelente a condiciones extremas; en otras palabras, cómo es posible que tras 500 años se mantenga sin rastros de podredumbre ante la humedad, polvo o daño por insectos.

Nos explica como el ayate sobrevivió por más de 100 años a todo tipo de inclemencias antes de que lo colocaran en un cristal; por ejemplo, la frotación de cientos de estampas, lienzos, láminas, medallas, rosarios, muletas, bastones, distintivos, banderas, escapularios y todo tipo manos. Al final, se mantiene ¡intacta!

«Milagros» con sospechas

«El Misterio de la Virgen de Guadalupe» de Juan José Benítez es apasionante; en síntesis, es muy escéptico aunque exponga casos que parecen salir de lo ordinario, como la conservación del ayate, misma que parece ser un «milagro».

Añade el «milagro» del 14 de noviembre de 1921, donde un obrero de nombre Luciano Pérez, depositó un arreglo floral en el altar mayor de la Antigua Basílica de Guadalupe. Aquella ofrenda contenía una carga de dinamita.

Tan pronto como Luciano Pérez salió de la Basílica, la bomba hizo explosión causando destrozos generalizados en todo el altar; por ejemplo, un cristo de latón quedó doblado por completo, partes de la estructura de mármol quedaron hechas añicos. Así mismo, candeleros, floreros, cristales y todo objeto cercano al altar quedó desmoronado; no obstante, el ayate resguardado en un cristal no sufrió daño alguno.

Te puede interesar leer más sobre el atentado a la Basílica: Mito guadalupano: a 100 años de venerar al Cristo del Atentado

Sin tratar de restar un solo gramo de fe a cuantos creen en la Señora de Guadalupe, pienso, no obstante, que es preciso afinar mucho en este tipo de acontecimientos antes de echar al vuelo las campanas del milagro. Para ello, habría que haber efectuado un minucioso estudio de la explosión: dirección de la onda expansiva, naturaleza y tipo del explosivo, posibles obstáculos que encontró dinamita en su estallido y que quizá preservaron el cristal y a la imagen, etc.

Extracto de El Misterio de la Virgen de Guadalupe.
el «milagro» del 14 de noviembre de 1921, donde un obrero de nombre Luciano Pérez, depositó un arreglo floral en el altar mayor de la Antigua Basílica de Guadalupe. Aquella ofrenda contenía una carga de dinamita.
Fotos: Archivo Histórico Excélsior y Elizabeth Velázquez

Una virgen «megarretocada»

Para Juan José Benítez, la imagen de la Virgen de Guadalupe es real; esto de acuerdo con los hallazgos presentados por científicos de la NASA, expertos en fotografía infrarroja. Es indudable que, la imagen original nunca fue pintada por el hombre; sin embargo, sí contiene «parches» pintados por manos españolas o mexicanas a manera «de buena voluntad» o por incredulidad.

Pues bien, en un informe muy detallado y explicado para los que entendemos un poco de fotografía; por consiguiente, nos muestra exactamente qué tipo de instrumentos, lentes y condiciones necesarias de luz se sometió el ayate del Tepeyac. El estudio de los científicos estadounidenses de la NASA es muy revelador.

Por ejemplo, nos dice que los «rayos solares» que rodean a la virgen tienen un estilo de pintura conocido como gótico internacional; de la misma manera, nos detalla que las malas condiciones a las que ha sido expuesta la tilma causa que se desprendan partes de las fimbrias del manto. En conclusión, el resplandor de la imagen de la Virgen de Guadalupe ¡fue pintado por manos humanas!

os «rayos solares» que rodean a la virgen tienen un estilo de pintura conocido como gótico internacional; de la misma manera, nos detalla que las malas condiciones a las que ha sido expuesta la tilma han hecho que se desprenda partes de las fimbrias del manto
Foto: María Langarica

Coronas de «pintura»

Pero aún hay más, el capítulo nos describe que la luna, los ángeles y el moño que sostienen a la imagen de la Virgen de Guadalupe, fueron pintados también por el hombre; asimismo, el estudio de Callagan y Smith demuestra que la adición de estos elementos se hizo antes que al resplandor que rodea su silueta. Por lo tanto, conforme pasa el tiempo, tanto los rayos, el moño negro, la luna el cabello del ángel continúan deteriorándose.

También, en cuanto a los elementos como son las estrellas doradas del manto azul, estas fueron agregadas de acuerdo con el informe de los científicos, entre los siglos XVI y XVII. El análisis infrarrojo revela que este tipo de decoraciones eran comunes en el gótico español. Lo curioso es que estas estrellas, así como una pasada de pintura con azul «maya» sobre el manto, no hayan perdido densidad ni mostrar decoloro; razón que califican como «inexplicable».

Manos y rostro «morenos»

Las manos de la Virgen de Guadalupe, así como su rostro, lucen un color verde oliva tenue que asimila el color de los pobladores mexicanos; es decir, el moreno. Por lo tanto, de acuerdo con este capítulo, Juan José Benítez explica que la investigación de los científicos de la NASA apunta a que el rostro de la virgen goza de una belleza única en su trazado; como si fuera una obra hecha por los mejores artistas del mundo.

Igualmente, resulta «inexplicable» su conservación a través del tiempo. Los colores no fueron realizados con ningún pigmento o mezcla, tampoco se ve que la impresión haya sido hecha con algún método antiguo. Sencillamente fascinante.

Rasgos «indios» para aparentar

En «El Misterio de la Virgen de Guadalupe», tomando como base las investigaciones científicas hacia el ayate del Tepeyac deja; en consecuencia, que la silueta y figura original de la Virgen María, incluyendo su túnica rosa, el manto azul, las manos y el rostro, son de origen INEXPLICABLE. Sí amigo lector, lo pongo en mayúsculas.

Sin embargo, el moño y la luna se agregaron por artistas «indios» o por personas que buscaban impartir influencia; es decir, retomar a la creciente idea del catolicismo sobre el islamismo, así como la imposición a la cosmogonía azteca.

El ángel sosteniendo a la Virgen, las decoraciones doradas, los rayos o resplandores y hasta la corona, fueron pintadas por el hombre.

Por último, ¿cuál es la razón para agregar estos elementos humanos a una figura santa? La respuesta querido lector, es la terrible inundación de 1629. En esos años, a casi 100 del supuesto milagro de las apariciones, la Ciudad de México se vio sumergida bajo las aguas por una inundación de proporciones bíblicas. El gran lago de Texcoco se desbordó tanto que el ayate sufrió serios daños; por lo que, para disimular el deterioro, se pintaron y se agregaron los elementos que ya conocemos en la imagen morena.

Aquí considero importante resaltar las revelaciones de Smith y Callagan. Interesantes y sumamente directas investigación a una nación ferviente por 500 años a una tradición que parece en origen ser más española.

En «El Misterio de la Virgen de Guadalupe», tomando como base las investigaciones científicas hacia el ayate del Tepeyac deja; en consecuencia, que la silueta y figura original de la Virgen María, incluyendo su túnica rosa, el manto azul, las manos y el rostro, son de origen INEXPLICABLE.
Foto. Captura de pantalla

El hombre en los ojos

Y si de repente dijera que al analizar la tilma del Tepeyac, descubriéramos que en uno de los ojos de la Virgen se observa a un «hombre barbudo». ¿Interesante no crees?; pues bien, el ayate fue sometido a más investigaciones y análisis llegando a la conclusión de que la Virgen hablaba o miraba a un «hombre barbudo» a una distancia de 30 o 40 centímetros.

¿Se trata de Juan Diego, de fray Juan de Zumárraga o tal vez de algún individuo intérprete? Una fascinante revelación que muestra que la supuesta aparición pudo ser real debido a la figura expuesta en la córnea.

Foto. Internet/La Silla Rota - Apreciación de un hombre barbudo en una de las córneas de la Virgen
Foto. Internet/La Silla Rota – Apreciación de un hombre barbudo en una de las córneas de la Virgen

Finalmente, “El Misterio de la Virgen de Guadalupe” es un libro difícilmente encontrado en librerías. Su publicación fue en 1982 y su última edición apareció en 1988 por la editorial Planeta; no obstante, en algunos sitios como Amazon su precio llega a rebasar los 6 mil pesos.

Me parece que es una obra digna de leer a detalle con mucha apertura de mente o libre de todo juicio, mirar las evidencias y comprender algunos puntos por lógica; por ejemplo, la «manipulación» a la que fue expuesta el ayate. Sin duda un tema muy interesante que nos mira con deseos de ser más investigado y analizado.

Juzga por ti las evidencias y quédate con lo que necesitas.


Referencias
Jorge González
Líder de Proyecto de Modernidades - Comunicólogo especialista creativo en marketing digital y redacción. Periodista apasionado de la historia, la música, la filosofía y las bellas artes; asimismo, soy aprendiz de la historia. Vivo del eCommerce, de las buenas acciones y de los tardes con café.

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