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“El Juego del Calamar” o la exaltación de una serie pretenciosa

La nueva serie de Netflix, El juego del calamar, bajo la dirección de Hwang Dong-hyuk, está captando la atención de millones de personas alrededor del mundo; asimismo, la recepción que está teniendo esta producción ha superado los límites convencionales.

Por un lado, se nos adentra en una sanguinaria historia, llena de sucesos crueles e inhumanos. La trama gira en torno de algunos personajes que se encuentran en la que parece la oportunidad de cambiar sus vidas para siempre; se trata de un conjunto de juegos en los que los participantes arriesgan la vida para ganar miles de millones de wones.

De la banalización de la vida

Difícil es enumerar la cantidad excesiva de aspectos que están fatal en esta serie, pues reúne una suma de características desdeñables; que, a propósito, estas sobrepasan la insignificante cantidad de virtudes presentes.

En primer lugar, hablemos del principal defecto de esta serie: la intencional banalización de la vida humana. Desde el principio, la serie muestra la muerte de varias personas de manera atroz; además, la tortura psicológica y sus efectos es un tema abordado de comienzo a fin con cierta naturalidad.

Personajes durante un juego en un salón que parece jardín de niños
Foto. tvmovie.de

Desafortunadamente, el entretenimiento es formativo, sobre todo las series y las películas por lo sencillo que es consumirlas; quien diga lo contrario no piensa en la mayoría, puesto que no es difícil recordar o investigar innumerables ejemplos en los cuáles esta realidad se ejerció. Como ejemplo tenemos el incremento de suicidios gracias a la serie 13 Reasons why, o volviendo al siglo XIX el “efecto Werther”.

La manera en que el entretenimiento cambia las vidas y el pensamiento humano es terrorífica o maravillosa, desde el punto de vista que se vea. En este caso, El juego del calamar persuade directa e indirectamente a una ideología por completo inhumana, la cual tiene efectos en la vida real: la banalización de la vida.

Personajes principales de El juego del calamar en su celda
Foto. thegamer.com

De ese modo, ¿a quién le importan los cientos de muertos que hubo a lo largo de la serie? Tan solo importan los personajes con los que se encariñó el espectador; sin embargo, los otros son un número, una masa sin identidad o relevancia.

Así, la serie orilla al espectador a deshumanizarse: se murieron y ya, al incinerador. Después, nos preguntamos por qué una noticia tiene más impacto que otra para el público general; miles de fallecidos o la historia personal de uno solo.

El jugador 456 durante una prueba
Foto. deejay.it

En ese sentido, los seres humanos son tratados como pedazos de carne con una insignificante consciencia; pero esto no lo hacen solo los VIPS como podría pensarse, este tratamiento del ser humano está presente en todo aspecto de la serie y es de procedencia extradiegética.

Además, esta agresiva persuasión para desensibilizar al público actúa también por medio del discurso del ser humano como “basura” o “plaga”. Continuamente se da dicho ese mensaje con argumentación falaz y tendenciosa, aunque lo intenten maquillar con el ruin final abierto.

Pasillos de la sede de los juegos en la serie
Foto. manly.nl

Otras inquisiciones

Por otro lado, la serie cuenta con varios personajes ridículos, estereotipados e hiperbólicos; en este caso encontramos a los gringos sucios y estrafalarios, el inmigrante ingenuo, el cristiano hipócrita, la loca despechada, el matón sin escrúpulos, entre otros.

Por si lo anterior fuera poco, en El juego del calamar, hallamos constantes situaciones inverosímiles y de lugar común; así como se nos quiere convencer de que la sociedad es muy poderosa y piensa en todo. Asimismo, se viola esa misma condición y se demuestra lo contrario; por mencionar un ejemplo, de la manera ridícula en que un policía se infiltra y escapa de la seguridad de estos matones profesionales.

Ahora bien, el fin de todos los personajes es predecible desde cualquier punto de la serie. En definitiva, aquello mata la tensión que se intenta mantener. Por si lo anterior fuera poco, todo es tan forzado que ni siquiera se puede disfrutar de las emociones a las que apelan.

Trabajadores del juego yendo a realizar una tarea
Foto. nacionflix.com

¿Tiene virtudes esta serie?

Por supuesto, aunque son muy pocas y nada atractivas junto a sus defectos como para mencionarlas; entonces, ¿acaso propongo la censura? Claro que no, que la vea quien así lo desee, pero se debe poseer pensamiento crítico de lo que se consume.

Por último, ¿vale la pena? En mi opinión diré que no, es una pérdida de tiempo, sin embargo, como se suele decir de manera popular: al final, la decisión la tienes tú.

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Referencias
  • Óscar Eduardo Guzmán. 2021. ¿Quiénes son los personajes de ‘El Juego del Calamar’? 6 de octubre de 2021, de Quinto Poder.
  • Kathleen Givan. 2021. Squid Game. 6 de octubre de 2021, de Technical Ripon.

El juego del calamar

6

De acuerdo con el propósito de la serie, esta se queda muy atrás de lo que pretende ser y solo consigue empujar su discurso al espectador.

Pros
  • Atractiva paleta de colores
  • Música misteriosa y pegajosa
  • Actuaciones interesantes
Contras
  • Bombardeo agresivo de un mensaje particular
  • Lugares comunes y estereotipos por doquier
  • Constantes situaciones inverosímiles
  • Final mal trazado y predecible
Carla Velázquez
Redactora funcional de Modernidades - (Ciudad de México) Ensayista, literato y entusiasta de las lenguas extranjeras. A favor del conocimiento libre.

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