Nivel Cero

‘El Hoyo’, una obra sublime hecha película

Los estoicos basan gran parte de su filosofía en la premisa de que las cosas que nos perturban en la vida no es la forma en que ocurren, sino la interpretación que les damos. Desde mi punto de vista, creo que muy bien aplica también a la interpretación que le damos a las películas, libros, obras de teatro, etc. Nos pueden perturbar o tranquilizar, agradar o desagradar, dependiendo de como los interpretamos, y por esta razón mientras que para algunos pueden ser muy buenos, para algunos no tanto.

Meme icónico de la “Cara de What”

En el caso de la película El Hoyo, del Director Galder Gaztelu-Urrutia, a muchos nos pareció sublime, mientras que hubo personas a las que les pareció detestable al grado de no poder ver más allá de la tercera escena. Me tocó ver personas levantarse de su asiento (antes de la pandemia) y apartarse lo más rápido de la pantalla en los primeros minutos, aunque reconozco que fueron muy pocos; la mayoría de los espectadores logró llegar hasta el desenlace de la película. Sin embargo, llegados a este punto, la incertidumbre invadió a la mayoría sumergiéndolos en una profunda reflexión, denominada popularmente como el síndrome de “la cara de What”, para posteriormente entrar en un intenso y acalorado debate sobre el destino del protagonista y la culminación de la trágica historia.

Muchos estuvieron de acuerdo en que Goreng, interpretado por Iván Massagué, murió antes de llegar al último nivel del hoyo o murió en éste, y por consiguiente no tuvo contacto con “la niña”, quien solo era un espejismo en su imaginación.

Otros aseguran que Goreng si logró subir a “la niña” a la plataforma y ésta llegó al nivel cero para llevar o ser ella misma el mensaje que Goreng junto con Baharat (Emilio Buale) deseaban compartir con la administración del Centro Vertical de Autogestión o el personal que trabajaba en ese nivel.

Debo reconocer que después de ver la película tres veces, yo era de las personas que seguía con el síndrome de la cara de “What”, tratando de dar un sentido al desenlace que me convenciera de estar en sintonía con lo que los guionistas, los productores y el director querían transmitir. Por lo que inicié una ardua e intensa búsqueda por la red que me llevó a descubrir cuál fue el desenlace real de la historia y aquí se los comparto.

El verdadero final

Para entender qué fue lo que pasó realmente, tendremos que regresar en el tiempo aproximadamente 10 años. Como en la mayoría de los casos en que se dieron muchos de los grandes descubrimientos de la historia, la idea para el excelente guión de la película nació de un “chispazo” después de una siesta, consecuencia de un “copioso” asado al que asistió, en la ciudad española de Burgos, el co-guionista de la película David Desola.

Echándome una siesta, se me ocurrió lo que fue el primer brote de esta idea”, dijo en una entrevista en el Soho House de Barcelona el martes 5 de noviembre de 2019.

Para Desola, sería un guión enfocado en la crítica de la desigualdad social con un toque sarcástico-humorístico. Pero al sentirse estancado con la idea, buscó un consejo en su amigo Pedro Rivero, quien complementaría la historia dándole ese condimento trágico que la convertiría en esa montaña rusa que hoy nos mantiene al filo de la butaca durante los 94 minutos que dura la película.

“En el guion original no estaba contemplada la bajada”, comenta Desola en la misma entrevista.

Desola y Rivero estarían de acuerdo en realizar el guion para una obra de teatro, con una extensión del doble de lo que es ahora en la adaptación de la película. Lo que ellos llaman el “tercer acto” no estaba contemplado en el guion original. Y es aquí donde empieza lo interesante de cómo se desarrolló ese tercer acto que empieza en el descenso de Goreng y Baharat al nivel 333 de “El Hoyo”.

Galder Gaztelu- Urrutia, quien debutó como Director de Cine en esta película, tenía en sus manos un diamante en bruto con el gran reto y la enorme oportunidad de convertirlo en una joya cinematográfica, aunque con muchas adversidades por delante.

Contra reloj, contra presupuesto y contra experiencia, tuvo que recortar muchos recursos y adaptar un final que fuera lo suficientemente bueno como la propia trama de la película. Y es aquí en donde su genealogía se hace evidente con la resolución de la trama. No por el desenlace en sí, sino por la técnica cinematográfica que utiliza para resolver tantas calamidades.

En términos cinematográficos, open ending es un recurso narrativo usado muy frecuentemente para que los espectadores conciban su propia resolución de la historia. Aunque también es un recurso utilizado cuando se pretende dar continuidad a una historia con nuevos capítulos.

Es probable que “El Hoyo” tenga una continuación y forme parte de una saga que nos siga llenado de asombro con ese gran talento que potencializaron al colaborar juntos Desola, Rivero y Gaztelu-Urrutia.

Y si no es así, debemos sentirnos cómodos al dejar volar nuestra imaginación y fantasear libremente pensando en lo que pudo o no ser, real o imaginario, en esta magnífica historia, porque eso es lo que quieren los creadores de esta película de nosotros y lo crearon así para nosotros.

Mi propio desenlace.

Soy de las personas que le dio prioridad a la temática religiosa y espiritual de la película, por encima de los temas sociales que trata como la desigualdad, la violencia, la injusticia, etc.

Desde mi punto de vista, para poder autogestionárnos, es imprescindible tomar el control de nosotros mismos.

que un hombre se conquiste a sí mismo, es la primera y la más grande de todas sus victorias.” .-Platón.

Así como la administración del Centro Vertical de Autogestión hace un gran esfuerzo por elaborar y proveer los platillos con altos y estrictos grados de controles de calidad, creo que en la vida real, quien sea el proveedor de los alimentos para el cuerpo, la mente y el alma, ha creado esos recursos de forma muy especial refinada y suculenta, es decir, esos alimentos ya están incluidos en el menú que nos ofrece la propia naturaleza, solo que para poder apreciarlos necesitamos de esa victoria sobre nosotros mismos, de ese cambio de mentalidad que nos lleve a una victoria existencial.

Los cabalistas dicen que el camino recto para el hombre consiste solamente en que él encuentre su propia conexión con los mundos superior e inferior o dicho en las palabras de Carl G. Jung “Ningún árbol crece hasta el cielo sin que sus raíces alcancen el infierno”.

Desde mi particular y humilde apreciación, Goreng pretende descender sabiendo que esa conexión con lo más bajo, lo llevará a elevarse profundamente para conectarse a algo superior.

Y aunque subir o bajar niveles es muy arriesgado, sabe que se necesita inteligencia y sabiduría para mantener un estado mental sano que le permita adaptarse a cualquier nivel en el que le toque despertar, no sabe dónde amanecerá el siguiente mes y si escuchará los gritos desesperados de aquellos que despiertan y descubren el nivel en el que están.

Si el programa sirve y él logra auto-gestionarse, se responsabilizará por sus actos, no responsabilizará a la gente de arriba o a la de abajo, ni a la administración, mucho menos a las circunstancias. Pero si no logra esa conquista, terminará siendo y actuando como el mismo Trimagasi y la mayoría de los “presos” que habitan El Hoyo.

En mi desenlace personal de la película, aprovechando el open ending obsequiado por Gaztelu-Urrutia, El Hoyo es la mente de Goreng y los demás personajes son sus diferentes personalidades que están siempre en controversia entre sí. Algunos quieren subir y otros quieren bajar, algunos quieren escapar y otros esperan su salida, algunos son altruistas y otros son egoístas, algunos son ateos y otros creen en Dios.

Todas esas personalidades están en su mente y van apareciendo dependiendo del nivel en el que despierta. Y cuando decide hacer algo, tomar acción, para “romper la mecánica del Hoyo”, es decir, cambiar de forma de pensar, su ego cae.

Como consecuencia finalmente asciende cuando tira su ego y su personalidad se vuelve, noble, tierna, humilde e inocente como la de “la niña”. Simbólicamente la niña asciende y él asciende en conciencia ganando su liberación, alcanzando la venerada auto-gestión para la que El Hoyo fue creado.

“De cierto os digo: si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”

Los comentarios están cerrados

Más en: Nivel Cero