CulturaHistoria

“El Diablo anda suelto”; origen de El Diablo, sus tradiciones y representaciones

“El Diablo anda suelto”; origen de El Diablo, sus tradiciones y representaciones
Foto. General

En el cantoral católico, el 24 de agosto, los creyentes aseguran que “El Diablo anda suelto”, esto genera una superstición en el imaginario colectivo.

Pese a que El Diablo es un sincretismo en el folclor mexicano, tras la Conquista y la tradición católica, su origen se remonta tiempo atrás; por consiguiente, es la fusión de varias figuras antagónicas y la representación del mal según los antiguos panteones mitológicos y libros fundacionales de la antigüedad.

El Día de San Bartolo

Para empezar, el Día de San Bartolo tiene sus orígenes en la memoria oral mexicana, una creencia heredada de generación en generación. Generalmente se celebra a San Bartolo el 24 de agosto, un día antes, a las once horas de la noche, ocurren hechos sobrenaturales y macabros.

Esto indica que las puertas del infierno se abren, las personas no deben realizar actividades, ya que una desgracia está a la espera. Como es de esperar, los ancianos advierten a los infantes de no jugar con cuchillos u objetos peligrosos para no provocar al Diablo.

De igual manera, realizar alguna actividad peligrosa tendrá una repercusión o desenlace trágico. Ese día suelen presentarse ventosas, truenos o relámpago; de hecho, en los campos abundan las serpientes y las flores se secan, ya que Luzbel se ha orinado en ellas. Por ejemplo, la flor de pericón, es utilizado para sazonar alimentos y es aromática, ese día pierde su aroma, una noche antes es recolectada.

Por consiguiente, las mujeres (según los ancianos), no deben acercase a ningún hombre seductor que ronda ese día, pues es El Diablo en persona.

Precedentes míticos del Diablo

Para ilustrar la figura de Luzbel, hay que remontarse a diferentes tradiciones, anteriores al canon judeo-cristiano, en este caso panteones mitológicos occidentales; además, de figuras babilónicas, sumerias y egipcias, que componen los rasgos más representativos del Diablo, antes que nada es importante mencionar sus nombres más importantes.

  • Luzbel
  • El príncipe de las Tinieblas
  • Belcebú
  • Lucifer
  • Satanás
  • El Ángel Caído
  • Samael

Con relación a los nombres del Diablo, en el Antiguo Testamento Satán significa en hebreo adversario, puede ser un ente humano o divino. Así pues, en el libro de Job (y en algunos pasajes), el Diablo funge como fiscal o ejecutor de los castigos de Dios.

No obstante, en los evangelios de Lucas y Matías, es común encontrar la palabra diábolos, en griego su significado es igual al de satán en hebreo; gracias a esto, existe una confusión entre los creyentes, pues se trata de la misma figura en diferentes idiomas, conformando la triada hebrea, griega y latina: satándiábolosdiabolus.

También se suma el termino daimon, el cual es un ente intermedio entre el ser humano y los dioses, comúnmente un héroe muerte; sin ir más lejos, en el Banquete de Platón gran daimon es el amor y en el Cratylus de Sócrates los demonios son sabios.

Entonces, en el Nuevo Testamento el Diablo significa el “separador” y es la encarnación del mal, sobre él recaen las penurias humanas.

A propósito, es importante analizar la fisonomía colectiva del Diablo, su color rojo, los cuernos, la cola triangular, el tridente y unas patas de cabra; es indudable la influencia de dos iconos de la mitología griega: el sátiro y el tridente de Poseidón (tomado del dios babilónico del clima Adad).

Representación del Diablo, según la película mexicana Santa Claus (1959).
Representación del Diablo, según la película mexicana Santa Claus (1959).

Por lo tanto, los sincretismos (como los concilios), idealizaron a un oponente de los valores judeo-cristianos, para moldear al Diablo, tal y como lo conocemos. 

Prometeo adversario; el Diablo de John Milton

Luego de la Reforma Protestante, el surgimiento del protestantismo y la Iglesia Anglicana, el poeta John Milton escribe la epopeya y apoteosis del Diablo; contrariamente a lo que se había escrito sobre el Diablo, el poema épico El Paraíso Perdido (considerada como antecedente del género novelístico) reivindica al demonio.

Meme acerca de la hipótesis de la caída de Luzbel.
Meme sobre las hipótesis de la caída de Luzbel.

En primera instancia, la obra estaba inspirada en los ideales del protestantismo naciente en Inglaterra y es una perspectiva reivindicativa de dicha figura maligna. Para resumir, la obra aborda la caída del Diablo tras rebelarse contra Dios, en su derrota se exilia en Pandemonium (una especie de infierno); luego sabe de la existencia de una nueva criatura: los seres humanos, se compadece de ellos y confabula para su exilio del Edén.

Grabado de Gustave Doré, que representa la caída de Luzbel.
Grabado de Gustave Doré, que representa la caída de Luzbel.

Mejor dicho, el Diablo es el héroe del poema épico, Luzbel (Lucifer) es una versión cristiana de Prometeo y su castigo por rebelarse contra los dioses; de la misma manera que el fuego (el libre albedrío) fue otorgado “el ángel caído” con el fruto prohibido que obsequia a Adán y Eva.

Satanás golpea violentamente a Job con forúnculos (1826) de William Blake.
Satanás golpea violentamente a Job con forúnculos (1826) de William Blake.

Es incuestionable la influencia de John Milton en la obra de William Blake, Lord Byron y demás artistas en el romanticismo.

Sin embargo, existe una intertextualidad o referencia en una obra que tiene una gran influencia: Frankenstein o El moderno Prometeo de Mary W. Shelley. Está claro, que no se trata del monstruo representado por Boris Karloff en la gran pantalla en los filmes de Universal Studios; sino de la obra en su esencia, el creador: Dios, Víctor Frankenstein; contra sus creaciones el Diablo y la humanidad (el monstruo del científico).

La versión de. Frankenstein (1994), dirigida por Kenneth Branagh, es una de las adaptaciones más fieles al libro.

El Diablo en el canon de la literatura, según Harold Bloom

Si bien, menciono primero a John Milton, antes que Dante Aligheri, el Diablo expuesto por el poeta italiano formaliza el infierno; por supuesto, repercutiría en el canon católico de la Edad Media (en las supersticiones desde luego) y en la literatura posterior.

Harold Bloom, critico literario norteamericano.
Harold Bloom(1930-2019), fue un critico literario norteamericano, es autor de El canon occidental (1994).

Para el crítico Harold Bloom, el Diablo precede a los héroes románticos (antecedentes de los antihéroes) y desde luego a otras versiones; antes de John Milton, Shakespeare en sus obras dramáticas, imprime en sus personajes los rasgos más representativos del “ángel caído”: sensualidad, rebeldía, glamour y vanidad.

Representación teatral de Mefistófeles.
Representación teatral de Mefistófeles.

Sin duda, el Fausto de Goethe presentaría al Diablo como parte fundamental del romanticismo en Europa y retomaría un personaje del teatro isabelino; está claro que se trata de la obra de Doctor Faustus de Christopher Marlowe, siendo el mito “fáustico” imprescindible en el propio Diablo. No obstante, Mefistófeles ―el Diablo de Goethe―, es diferente, su misión es tentar y negociar con Fausto, rejuvenecerlo, para el goce del pecado y placeres, en vez de seguir siendo viejo; ya que en su juventud no disfrutó el amor carnal por dedicar su vida a la erudición.

Sin duda, el Diablo es replanteado por los valores de cada sociedad y cultura, debe representar valores antagónicos o es la pauta para una renovación.

La cristiandad no reconoce a Satanás; el Diablo de Giovanni Papinni

Ahora bien, el intelectual y escritor italiano Giovanni Papini (1881-1956), en su ensayo El Diablo, recapitula la vida del “príncipe de las tinieblas”; además, exhibe las contradicciones del cristianismo respecto a esta figura, con la cual el perdón y la bondad no funcionarían en la escolástica.

Lo que es peor para Papinni, es la negación del canon católico para perdonar al propio Diablo, su existencia radica en contraponer valores; por lo general, Satanás es utilizado para entender y comprender que la maldad proviene de un ente y no de la propia condición humana.

Retrato del escritor Giovanni Papinni, durante su juventud.
Retrato del escritor Giovanni Papinni, durante su juventud.

Por supuesto, en ese ensayo se reflejan las posturas políticas, religiosas y culturales del escritor, quien pasó de ser ateo a un católico polémico; así mismo, en el texto plantea una visión imparcial, reflexiona sobre las posibles causas de su rebeldía y no las suposiciones en el canon. Resulta que la publicación del libro no fue bien visto por la Iglesia Católica; ya que estaba considerada como uno de los “libros prohibidos” de esa institución.

El Diablo en Las pastorelas

A propósito, José Joaquín Fernández de Lizardi, en su pastorela, La noche más venturosa, expone a un Diablo mefistofélico y antecede al Charro Negro.

En síntesis, la pieza teatral tiene como protagonistas a tres parejas de campesinos, los más importantes son Bato y Gila, que sufren carencias; en este sentido, Bato está harto de comer todos los días migas, hay una discusión con su esposa e intervienen otros campesinos.

Por consiguiente, “El extraño forastero” (El Diablo), encanta a los campesinos y le propone a Bato un banquete, él acepta y sufre la penitencia; gracias al altercado de Bato con El Diablo, son guiados por un ángel y presencian el nacimiento del mesías, la obra exalta el cantoral católico.

Para mencionar una cosa, en las representaciones teatrales, ese Diablo, suele vestirse como un charro elegante, en contraste con el elenco, vestidos de campesinos pordioseros

El Charro Negro; el Diablo en la literatura costumbrista en México

Después de la conquista y el mestizaje cultural entre las culturas precolombinas y los conquistadores ibéricos; eventualmente, los indígenas, para representar al mal, crearon a su propio “adversario” o demonio: “El Charro Negro” que estaba relacionado a la figura inescrupulosa del capataz y hacendado.

En primer lugar, el Diablo aparece en la novela costumbrista El fistol del Diablo, que es el reflejo de los vicios y las malas costumbres; lógicamente es la perspectiva de la incertidumbre del mexicano en los primeros años independentistas, en medio del caos social y agitaciones políticas.

Claro está que la condición de ladino y mestizo en las castas de la sociedad novohispana, repercutió en la interpretación sobre el Diablo; o sea, la actitud mezquina de esas castas, la negación del pasado indígena y las aspiraciones europeas forjaron al Charro Negro.

Resulta que, esa figura ya es parte de las leyendas fantasmagóricas más icónicas de diferentes estados del país; por ejemplo, “El sombrerón” es otro nombre con el que se le conoce, en ciertas leyendas le adjudican ser el propietario de montañas y bosques. Sin duda, en Macario (el titulo original es El tercer invitado), expone esa particularidad, tanto en el filme como en el libro de Bruno Traven.

Algunas representaciones en la cultura pop

Tampoco debemos dejar a un lado a representaciones modernas, plasmadas en el cine y la televisión, las cuales son variadas y repiten arquetipos ya mencionados. Pero, para no abarcar todos, es preciso mencionar dos representaciones cabales y polémicos, sobre todo si está dirigido a niños y es de Cartoon Network; como era de esperar, se trata de “El hombre rojo sin pantalones” de La Vaca y el Pollito y “Él” de Las Chicas Súperpoderosas.

En primera instancia, el universo donde se desarrolla La Vaca y el Pollito, es escatológico, desde el hecho de que los animales compartan rasgos antropomórficos; esto indica lo absurdo y patético de la sociedad, además de su percepción en ese entonces, pese a estar dirigido a un público infantil.

Comparado con el “hombre rojo sin pantalones”, “Él” (Him en inglés), por momentos era gracioso y aportaba humor a la serie de Las Chicas Súperpoderosas; pero, en determinados capítulos les hacía ver su suerte a las protagonistas, al grado de mostrarles los horrores del mismo demonio y cuestionarles la moral. Por mencionar un ejemplo, el nombre del personaje, hace alusión a la terminación de muchos nombres bíblicos importantes y del propio Diablo: Luzbel.

"Él" o "Him", es uno de los villanos más recurrentes de Las chicas superpoderosas.
“Él” o “Him”, es uno de los villanos más recurrentes de Las chicas superpoderosas.

A propósito, ambos personajes son interpretados en el doblaje latino, por el actor Ricardo Hill, quien los dota de humor negro y rasgos afeminados; no obstante, pese a ser de universos distintos (pero pertenecen a la misma compañía), fueron un distintivo de la animación en esos años; en este sentido, son una fusión del Diablo miltoniano con lo sensual y trágico; y el Mefistófeles de Goethe, de humor negro y astucia perversa.

Ricardo Hill es un reconocido actor de doblaje y comediante mexicano.
Ricardo Hill es un reconocido actor de doblaje y comediante mexicano.

En aquel tiempo, con el boom de las caricaturas por cable y dibujos animados orientales, eran señalados como “satánicos” por los padres de familia, como era de esperarse. Cualquier cosa por más insignificante que fuese, era asociado con el demonio sin estar relacionado como los pitufos; de hecho, en la música pop, se creía que ciertos ídolos estaban confabulados con el Diablo o que escuchar determinada canción al revés lo invocaban.

En conclusión, todo aquello ajeno a una sociedad férreamente católica, es producto del Diablo y del satanismo, tan solo es la justificación a lo desconocido.

Te puede interesar: Grito de Independencia: noche mexicana y mitos históricos.


Fuentes:
  • Adriana Sandoval. (2011). La figura del diablo en algunos textos y en El fistol del diablo. Septiembre 14, 2021, de SciELO México
  • Alberto Manguel. (2007). El doctor Fausto. Septiembre 2, 2021, de El País
  • Felipe Reyes Palacios. (2011). La pastorela de Fernández de Lizardi: el hallazgo de su primera edición y avatares bicentenarios . Septiembre 13 de 2021, de SciELO México
  • Giovanni Papinni (2008). El Diablo. España. Nuevo Talento. 1ª Impresión
  • Goethe (2011) Fausto. México. Editorial Planeta Mexicana/CONACULTA. 1ª Edición.
  • Harold Bloom (2008). El ángel caído. España. Grupo Planeta
  • John Milton (2011). El Paraíso Perdido. México. Editorial Porrúa, Colección “Sepan cuantos…”. 10ª Edición.
  • Link Luther (2003). El Diablo: Una máscara sin rostro (Elena Núñez González, Trad.). España. Editorial Síntesis
  • Redacción. (2021). “El diablo anda suelto”, la creencia mexicana que pone los pelos de punta. 28 de agosto de 2021, de El Heraldo
  • Robert Muchemblet (2006). Historia del Diablo: Siglos XII-XX. México. FCE (Fondo de Cultura Económica). 2ª Reimpresión.
Emmanuel Grajales
Redactor Funcional de Primer Nivel de Modernidades - Nació el 3 de agosto de 1994 en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Licenciado en Lengua y Literatura Hispanoamericanas en la UNACH. Becario del PECDA en la emisión 2019-2020, en la categoría de Jóvenes Creadores. Ganador del Primer Premio Universitario Óscar Oliva de la UNACH, en la categoría de Crónica,

Los comentarios están cerrados

Más en: Cultura