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El Conjuro 3: Hasta el diablo salió… ¿decepcionado? – Análisis y reseña

La última vez que seguimos en un caso a los expertos en lo paranormal, Ed y Lorraine Warren, fue en el 2016 con “El Conjuro 2”. Después de varios años con “spin-offs” malogrados de este universo de terror, como “La Monja” o “La maldición de La Llorona”; llega la gran promesa de “El diablo me obligó a hacerlo”.

Título que sonaba muy tentador, ya que se basa en el controversial caso de un joven llamado Arne Cheyenne Johnson. Él asesinó a su casero, Alan Bono, en 1981 y en el juicio aseguró que estaba poseído cuando cometió el crimen. Rápidamente el caso se popularizó por ser el primero en el que la defensa del acusado apoyó el argumento de posesión demoniaca para eximir su responsabilidad. Lo anterior nunca se había presenciado en una corte de Estados Unidos, por este motivo fue un hecho muy seguido por los medios de comunicación.

Asimismo, se considera una de las investigaciones más escalofriantes del Expediente Warren. Como resultado, Arne Johnson fue condenado a 20 años de prisión, pero solo cumplió 5 años de su condena por buena conducta.

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La nueva propuesta de “El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”

Antes creo conveniente hacer la amable aclaración de que, a partir de aquí, habrá muchos spoilers.

De acuerdo con el orden cronológico de este universo cinematográfico, El Conjuro 3 se posiciona en el último lugar, siendo la octava cinta estrenada desde 2013. Basándose en el mediático juicio de Arne Johnson, la sinopsis establece:

“Una escalofriante historia de terror, asesinato y maldad desconocida que conmocionó incluso a los investigadores paranormales de la vida real: Ed y Lorraine Warren. Uno de los casos más sensacionales de sus archivos, comienza con la lucha por el alma de un niño, luego los lleva más allá de cualquier cosa que hayan visto antes, para marcar la primera vez en la historia de los Estados Unidos que un sospechoso de asesinato afirmaría estar poseído como defensa”.

Sinopsis oficial de “El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”.

Es importante partir desde lo que el filme promete, porque conforme la trama avanza, pierde sentido; va para todas partes y no llega a ningún lado. Resulta muy evidente que James Wan abandonó la silla de director para cederla a Michael Chaves, quien dirigió “La maldición de La Llorona”. Se nota la intención de darle un giro a las tramas de sus antecesoras y nos saca de casas embrujadas para adentrarnos en una investigación policiaca. Probablemente hubiera sido un punto a favor de haberse manejado con mucho misterio, suspenso y tensión, pero no lo hace.

Póster oficial de "El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo"
Póster oficial de “El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”

El Conjuro 3, lo bueno

Ed y Lorraine Warren en “El Conjuro 3”. Imagen promocional

Primero, voy a mencionar lo que, considero, son puntos a favor de la película. He de confesar que me cuesta trabajo mencionarlos porque van de la mano con los aspectos negativos, pero eso lo explicaré más adelante.

La banda sonora sigue siendo uno de los aspectos más fuertes de estas cintas, incluso ahora le meten música ochentera y un par de canciones que disfruté; lo que le da un respiro al horror.

Resulta interesante la propuesta de romper con el esquema de casas embrujadas y salir a buscar las pruebas para salvar a Arne de la pena de muerte. Podemos ver a Lorraine usando su don de clarividencia para encontrar el origen de la posesión. Es atrayente ser parte de sus visiones y adentrarnos a escenarios oscuros con sucesos terribles.

Las escenas más interesantes tienen que ver con sus visiones, la atmósfera y los movimientos de cámara para ser parte de. Es por ello que puedo decir que funciona el aura familiar de espíritus, posesiones, religión y brujería. Elementos ya conocidos y explorados en las primeras entregas que se retoman para manejarse con el mismo suspenso y conducir al origen de los sucesos.

De la misma forma, la impresionante química en pantalla de Lorraine (Vera Farmiga) y Ed (Patrick Wilson) es el eslabón más fuerte. Sin duda la pareja es el toque distintivo en medio del terror; les seguimos comprando la idea de un matrimonio amoroso y sólido. Continúan siendo la perfecta representación del bien contra el mal y sus capacidades nos guían conforme ellos descubren la verdad. Conservan el protagonismo, por lo que es muy fácil seguir empatizando con ellos.

Ya no se trata de la familia atormentada, estos personajes no son desarrollados en ningún momento y quedan en segundo plano. Otro punto a favor, de lo contrario sería repetir la misma fórmula que conlleva el asunto de las casas embrujadas y familias desesperadas.

El Conjuro 3, lo malo

"El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo". Imagen promocional
“El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”. Imagen promocional

Sin embargo, estos puntos fuertes son llevados a lo más extremo y rápidamente llevan al declive de la historia. Sobre todo, con el don de Lorraine, se mete demasiado en su visión al grado de hacer absolutamente lo mismo que la persona a la que ve. Esto se exploró desde “El Conjuro 2”, pero fue muy natural y en una visión muy oscura, además nunca se movió del círculo donde estaba. Aquí sale corriendo para “descubrir” la pieza faltante de un caso, luego siguen exponiendo su poder sin mucho sentido porque hasta se ve a ella misma. No pude dejar de preguntarme: ¿desde cuándo puede hacer esto?

La película rompe constantemente su atmósfera “natural” y cae una y otra vez en lo torpe e inverosímil. De la misma forma, varios elementos con los que intenta jugar la trama en cuanto a apariciones llegan a ser burdos. No puedo sacar de mi cabeza un cuerpo gordo y enorme que surge de la nada, no tiene relevancia en la trama, pero ahí está.

Parece que muchas cosas solo están para intentar sacar sustos, aunque sea similar a lo visto anteriormente. Como una mujer que es muy parecida a la bruja de la primera película y es parte de las alucinaciones diabólicas de Arne, cuando aparece en pantalla no es novedoso.

También, en cintas previas, vimos escenas un poco más oscuras y crudas relacionadas con sangre y asesinatos. La gran premisa de la trama, un asesinato bajo posesión, queda demasiado a la imaginación y no vemos, solo escuchamos puñaladas. Igualmente, más que poseído parece infectado por un virus, casi a nada de volverse zombie.

Análisis de la trama: absurda de principio a fin

"El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo". Imagen promocional.
“El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”. Imagen promocional.

Como mencioné anteriormente, el asunto de los tribunales y la investigación policiaca pudo ser interesante de haberse manejado con más tensión y misterio.

En primer lugar, se sabe que Arne sí estaba poseído, no hay ningún enigma en torno a ello. Al comienzo de la película vemos el exorcismo realizado al pequeño David Glatzel; con un guiño muy evidente a “El Exorcista”. Personalmente, la secuencia me pareció excesiva: hay un ventarrón por todas partes y objetos salen disparados. Asimismo, el niño poseído más que verlo como algo terrorífico, lo vi como algo grotesco; la forma en la que se le dobla el cuerpo es muy exagerada. Parece que quisieron repetir la escena de exorcismo de “El Conjuro 2”, pero “más cargada”.

Particularmente me parece tonta la razón por la que Arne es poseído, se maneja como un impulso y no como el resultado obvio de presenciar el exorcismo.

Esta tercera parte hace uso repetitivo de recursos para “asustar”: exceso de oscuridad, visiones, luz roja, cosas que se mueven y caen. Así como apariciones repentinas, rechinidos de puertas, gruñidos y gente en las ventanas; elementos usados y explotados en las películas anteriores.

Los jump scare son excesivamente predecibles por los movimientos de cámara y la banda sonora. Por la misma razón de que usa cosas antes vistas, ya no sorprende y pierde su efectividad; esperas algo mejor, lo cual nunca llega.

Más adelante, la historia deja de abordar su intento de terror y se convierte en un thriller; Ed y Lorraine deben demostrar que el demonio que poseyó a David, hizo lo mismo con Arne.

En las cintas anteriores se investigaban sucesos paranormales y era interesante descubrir el pasado de los espíritus y demonios; aquí resulta menos intrigante porque no hay argumentos a los sucesos. Inmediatamente, los protagonistas investigan la desaparición de una joven que apuñaló 22 veces a su amiga, como lo hizo Arne con el hombre que asesinó. Lo plantean como una relación directa y un dato de gran importancia, pero nunca regresan a explicar por qué 22 puñaladas. Muchas de las cosas mencionadas solo sirven como una torpe justificación para futuros acontecimientos.

Después de un rato de investigación se revela el “gran” misterio, detrás de estos asesinatos se encuentra una mujer obsesionada con el ocultismo. Ella prometió el alma de “el niño, el amante y el hombre de Dios” al diablo. Ahora, ¿cuál es su motivación? Nunca se sabe, no hay un trasfondo, desarrollo ni razón del actuar de esta señora. La sacaron a mitad de la película como su intento de explicar la posesión, pero es un elemento sumamente desperdiciado.

La ocultista tuvo un encuentro cara a cara con Lorraine donde se sorprende con su don por haberla encontrado y esto tampoco tiene desarrollo. Ahora, si necesitaba el alma de un niño, ¿por qué liberó a David y acosó a Arne? Tampoco se sabe.

Por último, volvemos al punto en el que Ed está en peligro de muerte y buscan su alma… tal cual se vio en “El Conjuro 2”. Constantemente hacen énfasis en su problema del corazón y esto también se queda en el aire. Lo más absurdo de toda la película es el final. Tenemos escenas en paralelo de Arne poseído a punto de matarse mientras su novia le repite que lo ama; y pasamos a Lorraine intentando salvar a Ed.

Casi al comienzo tuvimos un flashback muy sacado de la manga de cómo se conocieron nuestros protagonistas y ese mismo flashback sirve de antídoto contra el mal; pues simplemente basta con que Ed recuerde su amor para liberarse de su pequeña posesión. ¡ES ABSURDO! No hay otra forma de definirlo, se les ve como superhéroes que han vencido el poder del ocultismo y, bueno, el final de la mujer es igual de ridículo. Aún no encuentro la explicación a cómo algo tan “poderoso” renuncia así como así.

En estas escenas paralelas donde parece que el amor es la fuerza, no hay tensión, emoción, miedo ni nada interesante; solo un final. Claro que, el supuesto diablo, no tiene presencia, así que el elemento principal de la trama pierde fuerza y la película se desmorona.

"El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo". Imagen promocional
“El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo”. Imagen promocional

Si quieres una cinta de terror… aquí no es

Finalmente, estoy decepcionada porque disfruté mucho las primeras entregas. Sin duda, “El Conjuro” puso la vara muy alta y ni siquiera su propio universo ha podido igualar su nivel. Yo me quedaría con las películas anteriores y ésta la mandaría al diablo. No la recomiendo a pesar de que no es la peor película que he visto, pero no me provocó nada en especial. Saltamos de la cárcel, a la investigación, a la historia de un sacerdote y a la ocultista; esto es tedioso ante la falta de respuestas concretas. Para basarse en el caso más “terrorífico”, es la más débil de las tres. De hecho, me parecería lo más razonable si fuera la última.

Seguramente, las personas que disfrutan los thrillers y piensen que el giro en la trama es interesante, la van a disfrutar. Al igual que los que encuentren positivo el aura familiar de espíritus, brujería y demás sucesos paranormales. No obstante, los que esperen una cinta de terror, que es la promoción oficial que le hacen, no van a encontrar nada de eso. No funciona en el género de terror. Al final la audiencia es quien tiene la última palabra y ya el tiempo dirá si “El Conjuro” sigue o descansará en paz.

La calificación final que le doy es un 6.5, ya que disfruté de muy pocas cosas por lo enredada que resulta. Agregaré un diablo triste y decepcionado, como yo, ante lo desastrosa que es la historia.

El diablo triste y decepcionado para representar cómo puedes terminar si ves "El Conjuro 3". Tomado de Google.
El diablo triste y decepcionado para representar cómo puedes terminar si ves “El Conjuro 3”. Tomado de Google.

No te vayas sin leer: “Un lugar en silencio parte 2”: Análisis de lo que podemos ver en cines


Referencias:
  • Garrido, Isaac (2020). “La historia real del caso de posesión demoníaca que inspiró El Conjuro 3”. Junio 18, 2021, de GQ
  • Cruz, Luis Miguel (2021). “La historia real tras: ‘El Conjuro 3: El diablo me obligó a hacerlo’”. Junio 18, 2021, de LifeAndStyle
Mónica Mecalco
Líder Funcional de Proyecto de Modernidades - Egresada de Comunicación y Periodismo por la UNAM. Feliz colaboradora en Modernidades. Mi pasatiempo es escribir y uno de mis sueños es publicar un libro; me gusta mucho la narración. Una de mis aspiraciones es dejar huella en distintas áreas de la comunicación. Fan a morir del Universo Cinematográfico de Marvel, Katy Perry y Chris Evans. Mi gusto friki es comprar Funko Pop.

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