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Disney también es monopolio en el deporte

Los últimos años, Disney ha sido el centro de la polémica debido a sus prácticas monopólicas que le han valido el trono del entretenimiento en todo el mundo. La compra de Lucas Film, Marvel, entre muchos otros estudios y productoras inició el debate respecto a ello. Sin embargo, hay otro tema que poco ha sido tocado en esta discusión: la preponderancia de la empresa del ratón en el entretenimiento deportivo.

Crónica de un monopolio anunciado

El (anormal) crecimiento de Disney dentro del negocio del entretenimiento deportivo inició a mediados de los años noventa. El 1 de agosto de 1995, la compañía adquirió la cadena estadounidense ABC. La sorpresa es que, entre los activos que conformaban a la American Broadcasting Company se encontraban el 80% de las acciones de la cadena ESPN. Un excelente primer paso.

De esta manera, una vez con ESPN en su poder, Disney puso manos a la obra para iniciar su meteórico ascenso. ESPN ya contaba con la exclusividad en los derechos de transmisión de las principales ligas de fútbol en Europa, la NFL , la NHL, la NBA y NASCAR. Con semejante cóctel, el único trabajo pendiente era emprender la expansión. Y así lo hizo, pues adquirió los derechos de transmisión de las principales competencias de tenis, rugby y el 100% de las competencias mundiales de ciclismo. Por otra parte, aumentó la producción de contenido propio y expandió la cadena con la apertura de canales afiliados y servicios de streaming deportivo.

Este último departamento era una mina de oro por explotar. En 2018, Disney lanza ESPN+, su propia plataforma de streaming deportivo. A pesar de que en realidad operaba como una extensión online del contenido televisivo, lograron sumar a su catálogo diversas ligas de fútbol nacionales, los partidos de la UEFA, así como eventos de boxeo, rugby, artes marciales y cricket. Una vez más, aumentó también su oferta de producciones propias, así como aquellas provenientes de diferentes ligas deportivas.

Posteriormente, Mickey fijó como su siguiente objetivo la compra de otro grande del entretenimiento: Fox. La fusión (en Estados Unidos) se cristalizó en marzo de 2019. Con ello, Disney adquirió el control de las transmisiones deportivas en todo el mundo.

¿Qué repercusiones tiene para el aficionado?

A pesar de que en muchos países de Latinoamérica la justicia detuvo la fusión entre Disney y Fox, la suerte está echada. Directa o indirectamente, el ratoncito tiene el control del entretenimiento deportivo (al menos en occidente).

Pensando exclusivamente desde los paradigmas liberales, este monopolio es una pésima noticia para los consumidores de deportes a través de medios de comunicación. El mercado tiene muy pocos participantes, y además es difícil que lleguen nuevos, derivado no sólo de la alta concentración de la oferta, sino también por el tamaño de inversión inicial que se requiere.

La anterior situación lleva irremediablemente a un monopolio. Y el mayor riesgo de éste es el aumento de precios y otras prácticas anticompetencia (prohibidas por la ley en muchos países). Al final todo ello inhibe la creatividad, elemento (aún más) necesario para la renovación de la oferta de entretenimiento deportivo.

Por otra parte, las ligas deportivas también se ven afectadas. Las competencias tienen que adaptarse a los horarios de transmisión, cosa que muchas veces entorpece el ritmo de los juegos, al acortarlos demasiado o al programarlos en momentos climatológicos que simplemente los vuelven imposibles. Y si osan alejarse de las televisoras, están prácticamente condenadas a muerte, pues la mayoría se vuelven rentables precisamente gracias a la comercialización de sus derechos de transmisión.

Pero el imperio del ratoncito apenas acaba de iniciar…

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Para seguir en el sofá…
  • José Bracamontes (2019) Fusión Disney Fox: ¿monopolio en contenidos deportivos? marzo 20, 2019. De Derecho en Acción CIDE.
  • Matías Rodríguez (2020) El emperador Mickey: Disney y el camino al monopolio deportivo. junio 13, 2020. De Rock And Ball.

Alejandro Avendaño
Ex redactor de Modernidades - Sociólogo e historiador especializado en deporte, música y alimentación. Levemente friki. Amante del blues. Guitarrista y armonicista en el retiro.

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