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“Dead Man Walking” de Bowie; la estética de la transgresión en video

En 1998, se lanza el videoclip del sencillo Dead Man Walking (1997) de David Bowie, dirigido por Floria Sigismondi. Así, surgió una obra audiovisual plenamente surrealista y que explora ambientes que siempre han preocupado al ser humano: el pasado, el sueño y la muerte.

En primera instancia, cuando se visualiza el video por primera vez no es fácil conectar los elementos entre sí; esto ocurre debido al acelerado ritmo de las imágenes: pues no hay suficiente tiempo para digerirlas. Probablemente no comprendas todo al terminar el video, hay que verlo varias veces y prestar mucha atención a los tres componentes: música, letra y video.

El surrealismo desbordado

Por un lado, la estética elegida por Sigismondi es similar a la utilizada en Beautiful people de Marilyn Manson. Ahora, nos encontramos con un mundo onírico, en este caso de pesadilla, pues predomina lo grotesco y lo demoníaco; también, las escenas cambian con rapidez y parecen inconexas.

Entonces, vemos la influencia del dictado del pensamiento del que hablaba el máximo exponente del movimiento surrealista, André Bretón; siendo una cosa tras otra como en un sueño: todo fluye con una cierta “libertad” interna. Además, existen numerosas imágenes eróticas, que apelan a un distanciamiento moral como también mencionaba Bretón, en este caso, se trata del sueño del protagonista; el cual revela partes de su intimidad.

Frame de Dead Man Walking
Foto. m.media-amazon.com

Todo suena como se ve

La canción abre con un riff famoso por la anécdota que lo rodea: este sería un regalo de Jimmy Page, el guitarrista de Led Zeppelin. “Mira, tengo este riff, pero no lo voy a usar para nada; entonces, ¿por qué no te lo aprendes y vemos si tú puedes hacer algo con él?” le habría dicho Page a Bowie en 1965.

Look, I’ve got this riff but I’m not using it for anything, so why don’t you learn it and see if you can do anything with it?

La música suena muy techno en este punto, pero coexiste con las guitarras propias del rock; siendo que, el video comienza con imágenes intermitentes de Bowie y de un adulto mayor: el protagonista en su etapa inicial. Por consiguiente, la letra en el verso 1 nos narra cómo un hombre se transporta de su momento actual a su pasado.

David Bowie al inicio del video Dead Man Walking
Foto. Stereogum

¿Cielo, Infierno o Tierra?

 Se trata de un pasado en el que ha caído y que metafóricamente lo convierte en un muerto que camina, como enuncia el título. Vemos al personaje atravesar una especie de portal, semejante a un espejo que parece ser ese “crack in the past” que se menciona más adelante (grieta en el pasado).

El narrador nos dice:

“There’s not even a demon in Heaven or Hell. Is it all just human disguise as I walk down the aisle?”.

Trad.: “No hay siquiera un demonio en el Cielo o el Infierno. ¿Es todo tan solo un engaño/disfraz humano, mientras camino por el corredor?”.

David Bowie en Dead Man Walking
Fotocaptura del video Dead Man Walking
Captura de pantalla video Dead Man Walking. Foto/ YouTube

Todo se muestra como un infierno: a partir del coro previo aparecen demonios y unas mujeres colgantes que mueren o se desmayan; por su parte, el lado techno de la música cambia de forma, incluso cambia de plano, y el beat ahora con mayor volumen se asemeja a un corazón humano. Ciertamente, la letra nos habla de los sentimientos, impresiones y deseos presentes y pasados del protagonista.

Él afirma no hay demonios en el Cielo o el Infierno, no obstante, duda de lo que dice con la esperanza de que sea una trampa humana; mientras tanto, en el video vemos como, en efecto, hay demonios en diversas escenas y estos incluso bailan y se mimetizan con Bowie en ocasiones. Además, recordemos que en el coro dice:

And I’m gone, like I’m dancing on angels”.

David Bowie en Dead Man Walking

Trad.: “Y me he ido, como si estuviera bailando sobre ángeles”.

Bowie bailando en Dead Man Walking
Foto. i.pinimg.com

La secuencia de una vida

Con la aparición del segundo verso, encontramos un conjunto de imágenes mentales a través de la letra que parecen recuerdos y reflexiones; es más, en el video vemos a un hombre arrastrando la pierna despellejada de algún animal y desmayándose.

En el puente musical, inesperadamente escuchamos un piano de jazz que da un sonido un tanto siniestro; pero, de cualquier manera, se funde con el resto de los instrumentos de manera lógica y conecta con los diablos danzantes. Asimismo, aparece un demonio particular pues tiene un antifaz con una imagen que se identifica generalmente como Cristo crucificado.

Demonio con antifaz y un cristo crucificado en la frente.
Foto. i.pinimg.com

Una colorida dimensión

La paleta de colores es muy específica: el rojo y el azul predominan, como si todos los demás colores tan solo ocurrieran por causa de estos dos colores; de esta manera, cuando se junta el rojo y el azul nace el morado o un rosado psicodélico. Igualmente, cuando las luces no alumbran bien un objeto se producen las sombras: negros y grises. Por cierto, ya habíamos visto una elección de luces muy similar con Bowie en el muy conocido video de Space Oddity de 1972.

Bowie bailando sentado en Dead Man Walking
Foto. img.youtube.com

El rojo y el azul por su parte se han relacionado a una dualidad, a una lucha de opuestos complementarios en las religiones orientales. Además, en el imaginario popular el rojo se relaciona al erotismo e incluso a lo demoníaco (recordemos los dibujos clásicos del Diablo); mientras que el azul se relaciona a la paz e incluso a lo celestial.

Bowie con cubierta en el rostro en Dead Man Walking
Foto. i.ytimg.com

¿Sueño o muerte?

Al final, aunque todo aparentaba ser un sueño, en realidad parece ser la regresión alucinante de un moribundo. Como anuncia el coro previo: “Losing breath underwater, well I’m gone, gone, gone”, “perdiendo la respiración bajo el agua, me he ido, ido, ido”; esto nos remite al principio del video: el anciano metiéndose en la bañera, ¿un suicidio?

A propósito, existe una versión acústica que Bowie tocó en vivo en el show de Conan O’Brien en 1997, en la cual se puede apreciar mejor la influencia del rock n’ roll en las guitarras; esta versión se desprende un poco de la versión de estudio, puesto que cambia por completo la atmósfera infernal a una más optimista.

Fragmento del video Dead Man Walking
Foto. bowiesongs.files.wordpress.com

Para concluir…

Finalmente, diré que la música es un tanto hipnótica: mientras más veces escuchas la canción más envolvente resulta. Además, diversos sutiles sonidos van apareciendo y añaden un toque original e intrigante a la obra. Sin embargo, la experiencia de ver este video evoca una algarabía de sentimientos caóticos; se siente tal como lo haría algo que se sabe que está mal pero que da placer, como fumar o el sexo prohibido.

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Referencias
  • Redacción. (2021). Dead Man Walking. 07 de enero de 2022, de The Bowie Bible.
  • May Kokkidou y Elvina Paschali . (Diciembre 2017). Signs of Mortality in David Bowie’s “Black Star” Video Clip. Philosophy Study, 7, núm. 12, 645-661.
  • Beatriz Feijoo Fernández. (Enero-Marzo 2014). El videoclip, una pieza audiovisual abierta a la total experimentación. La estética (hiper)surrealista de Floria Sigismondi. Questión. Revista Especializada en Periodismo y Comunicación, 1, núm. 41, 139-155.
Carla Velázquez
Project Manager de Modernidades - Ensayista, literato y entusiasta de las lenguas extranjeras. A favor del conocimiento libre.

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