El Culto

“Chairos contra Derechairos”: La búsqueda de la razón.

Foto. Archivo

Durante este fin de semana pasado, ha estado de moda y en modo tendencia todo lo relacionado al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, (NAICM). Todos hablamos de la consulta hecha por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, mencionamos las ventajas y las desventajas de la construcción de dicho aeropuerto; pero, lo que más ha sorprendido a este humilde columnista, es la increíble capacidad de destrucción, violencia, humillación y orgullo con la que algunos grupos de la sociedad ejercen sin importar nada, sin importar pisotear dignidades, todo con tal de tener siempre la razón, de mostrar que están en lo correcto; quizás de algo más, de mostrar la superioridad.

Mexicano que escupe para arriba

En varios grupos de Facebook abundan los defensores del voto a derechas, aquellos que reniegan al presidente electo, aquellos que son capaces de detestar todo lo relacionado al partido Morena. Esos mexicanos que viven los colores del nuevo populismo, de la nueva oposición.

Pues bien, estos mexicanos de “derecha” atacan sin piedad, sin importar humillar, todo con el fin de aplastar la dignidad de cualquier otra persona; a los chairos (como ellos denominan a todo aquel que esté en desacuerdo a sus ideas). Intentan mostrar a todos, inclusive a sí mismos que son superiores, que por alguna obra divina consideran que todos sufrirán las consecuencias de votar por un partido de izquierda, pero olvidándose que ellos también son mexicanos y que lo bueno o malo que le suceda al país, también a ellos les repercutirá.

Son de esos mexicanos que “escupen para arriba”, diría un fragmento de la conocida frase, aquellos que su mismo odio concentrado los golpea, los embarra y los marchita. Escondidos a través de las redes sociales, con imágenes, memes y utilizando perfiles falsos atacan a todo aquel que consideren no grato. No se dan cuenta que el vómito de su ira, fomenta la fragmentación de la sociedad, la violencia y el poder de los partidos para continuar con sus planes de corrupción.

De esos mexicanos que odian a López Obrador, que están dispuestos a criticar y aplastar a todos; pero aquellos “agachones” ante la inflación, desempleo y múltiples casos de corrupción al interior del gobierno. Son de esos mexicanos que exigen el aeropuerto, pero no exigen el dinero desviado de los Duarte, de los Yarrington, de los Moreira, de los Vellejo, de los Montiel, de los Robles; todo ese grupo de Atlacomulco que llevó a la presidencia a Peña Nieto con base a desfalcos al erario.

El mesías que han vuelto mexicano

Pero también está otro grupo de la sociedad mexicana, aquellos que ante capa y espada defienden todo lo relacionado al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Aquellos que anteponen el pecho al peligro, incluso mejor que el mismo partido de Morena.

Esta sociedad que considera todos los males de México, todos los casos múltiples de corrupción y todos los casos de hambre y pobreza que atraviesa el país desde su existencia, se acabarán con el mesías que han impuesto, idolatrado y bendecido.

Se pelean durísimo contra los “derechairos”, (aquel grupo ajeno a su pensamiento). Sin importar, se confrontan en discusiones, polémicas, arrebatos y hasta berrinches; todo con el mismo fin, demostrar que son superiores, que tienen la razón.

Hablamos de una sociedad que considera que, sin mover un dedo, México será la principal economía del mundo, piensan que los mandatos del presidente electo son los mandamientos que deberán ejercer. Son los que, con un apoyo económico, una mordida, un simple chicle es suficiente para tapar y arreglar la cloaca de problemas.

La razón no es la superioridad.

Ya para terminar, México no es un país de unión, de igualdad ni mucho menos de tolerancia; por el contrario, el odio, la xenofobia, la desigualdad y la oposición son las que imperan en las mentes de los individuos, que sin importar si tienen la razón o no, siempre buscarán humillar, aplastar y someter a su hermano. En la genética de todo mexicano está el morderse, el ponerse el pie; ya lo dijo Hugo Sánchez, “en este país hay más cangrejos que líderes”.

Antes de pelearnos por el NAICM, mejor ayudemos a nuestros hermanos de Nayarit, que ningún partido, ningún mesías y ningún gobierno ayudará a toda esa gente (150 mil personas) que se quedó sobre el agua por los desastres del huracán Willa.

Mejor en lugar de la crítica de las acciones, en lugar de juzgar consultas si fueron constitucionales o no, analicemos y pidamos justicia por los 43 desaparecidos, por los desvíos millonarios de tanto gobernador; busquemos ser verdaderos mexicanos, que ayuden a su hermano, brinden el techo y el calor a quien lo necesita, a esmerarnos en la educación, en nuestro trabajo; recordemos que al final, la rueda de la fortuna podrá estar arriba, pero también abajo.

Jorge González
Comunicólogo especialista creativo en marketing digital y redacción. Soy consultor eCommerce y periodista apasionado de la historia, la música, la filosofía y las bellas artes. Activista en favor del cuidado animal.
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