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Balún Canán; análisis y reflexión histórica del México indígena

Balún Canán, fue la primera novela escrita por Rosario Castellanos en 1957. Esta es una obra cuyo tema principal aborda las consecuencias de la reforma agraria, llevada a cabo durante el Gobierno de Lázaro Cárdenas. Enuncia las características de un México del siglo XX, en el que el mayor problema social era la diferencia de clases entre campesinos indígenas y hacendados.

Rosario Castellanos, perteneciente a la generación literaria de medio siglo, fue una de las escritoras mexicanas más impactantes de la época, al abordar y exponer mediante su narrativa, la novela indigenista; presentando desde su propia experiencia e infancia vivida en Chiapas, los obstáculos y dificultades a los que se enfrentaban los indígenas en los años 30; época en la que el racismo comenzaba ya a cansar al sirviente.

Comitán y sus habitantes

El relato, se centra en Comitán, Chiapas; un pueblo rural muy dado a la presunción, al racismo y al qué dirán. La historia, cuenta cómo la vida de los Argüello; una familia terrateniente distinguida de la sociedad, pasa de ser una familia de prestigio a huir de su hacienda luego de enfrentarse con sus sirvientes y perder poco a poco todos sus privilegios por las nuevas reformas impuestas por el gobierno. Comitán está dividido socialmente y a grandes rasgos por dos grupos; los pobres (trabajadores y obreros indígenas) y los ricos (los hacendados).

Desde el inicio de la novela, esta bifurcación social, nos permite distinguir los privilegios y las necesidades de cada una de las clases. Por un lado, los hacendados que eran dueños de grandísimas hectáreas de tierra, contrataban indígenas para la mano de obra sin pagarles más que una comida y si acaso un techo donde dormir. Podían darse lujos, viajar, y tenían acceso a la escuela, la cual era privada. Mientras tanto, el indígena, no tenía casa propia, no tenía dinero, y por ende, no podía pagar una escuela, por lo que se veía obligado a no aprender a leer y quedarse a trabajar en la hacienda de su patrón hasta la muerte.

Comitán, Chiapas.

La costumbre del racismo

 La historia comienza con la hija de los Argüello, quien desde un inicio muestra un pensamiento discriminatorio hacia su sirvienta, asimilando que es ignorante debido a su ser indígena. A pesar de estas expresiones, cabe resaltar que la niña tiene un apego maternal hacia la nana y este apego es mutuo.

—“No te muevas tanto, niña, o puedo terminar de peinarte. -¿Sabe mi nana que la odio cuando me peina? No sabe nada, es india, está descalza y no usa ninguna ropa debajo de la tela azul del tzec. No le da vergüenza.”

Rosario Castellanos, p. 10.

En el pueblo se presentan costumbres que reflejan misticidad y religiosidad; la devoción a los ídolos y la superstición, eran parte de la vida cotidiana.  De esta forma, la creencia en la brujería y en temas esotéricos eran temas bastante comunes entre indígenas; contemplaban el surgimiento de la vida del hombre como una típica leyenda de dioses contada por sus antepasados.

—“Son cosas de los brujos, niña, se lo comen todo; las cosechas, la paz de las familias, la salud de las gentes. Mira lo que me están haciendo a mí. Y alzándose el tzec, la nana me muestra una llaga rosada, tierna, que le desfigura la rodilla. Yo la miro con los ojos grandes de sorpresa .”

Rosario Castellanos, p. 15.

El patrón y el sirviente

Nuevas tecnologías, ya hacían presencia poco a poco en el país, provocaban en algunos trabajadores indígenas el asombro ante artefactos no antes vistos, desconocidos e increíbles; quizá esto por la carencia educativa y cultural de la que eran afectados y el apego religioso. El cual, de alguna manera les impedía aceptar de forma positiva las novedades y la modernidad.

“Mis padres alquilaron un automóvil que está esperándonos a la puerta. Nos instalamos todos, menos la nana que no quiso acompañarnos porque tiene miedo. Dice que el automóvil es invención del demonio. Y se escondió en el traspatio para no verlo.”

Rosario Castellanos, p. 21.

La familia Argüello, conformada por el padre (César Argüello), la madre (Zoraida), la hija y el hermano menor (Mario), vivían una vida muy tranquila, rodeados de lujos, sirvientes que se encargan de alimentarlos, y hacer todo el trabajo pesado del hogar, salían de paseo, alquilaban autos para viajar, y tenían todas las comodidades. Sin embargo, reciben un día la visita de un viejo amigo; Jaime Rovelo, quien viene a comentarles los acuerdos del presidente Lázaro Cárdenas, acuerdos que dejarían a la familia al borde de la pobreza.

Comitán, Chiapas.

La tierra es de quien la trabaja; reforma agraria

El problema del racismo durante el Gobierno cardenista, es que impulsó a la creación de la reforma agraria; pretendía brindar a los indígenas la tierra que ellos trabajaban. También se creó una ley que dictaba educación gratuita y laica a los trabajadores indígenas, por lo que los hacendados, estaban obligados a brindarles este servicio de educción y además un pago económico justo a sus trabajadores.

“Dicen que va a venir el agrarismo”

Jaime Rovelo, comentó a la familia Argüello las malas noticias; la justicia revolucionaria parecía ir tomando forma cada vez más.

—“Dicen que va a venir el agrarismo, que están quitando las fincas a sus dueños y que los indios se alzaron contra los patrones. Se aprobó la ley según la cual los dueños de fincas, con más de cinco familias de indios a su servicio, tienen la obligación de proporcionarles medios de enseñanza, estableciendo una escuela y pagando de su peculio a un maestro rural.

Rosario Castellanos, p. 45.

Ante tal suceso, Zoraida expresa su coraje y descontento con el Gobierno cardenista.

 —  ¿Dónde se ha visto semejante cosa? Enseñarles a leer cuando ni siquiera son capaces de aprender a hablar español. Ningún indio vale setenta y cinco centavos al día. Ni al mes…¿Justo? ¿Cuándo pisotea nuestros derechos, cuando nos arrebata nuestras propiedades? Y para dárselas ¿a quiénes?, a los indios. Es que no los conoce, es que nunca se ha acercado a ellos ni ha sentido como apestan a suciedad y a trago.

Rosario Castellanos, p. 45.

De tal forma, surgió en ese entonces, un gobierno comprometido con el obrero, para brindarle lo que se le había prometido desde la Revolución; tierras, trabajo y derecho a la educación. Así, el tema del agrarismo, comienza a ser cuestión de inconformidad de los hacendados hacia el gobierno; las familias de caciques, no sabían hacer otra cosa más que vivir de mandar a sus esclavos indígenas, por lo cual sin ellos, su quiebra era inminente.

Sobre el derecho la educación

La hija de los Argüello, asistía a la escuela privada de la señorita Silvina. Un día, llegó a Comitán el inspector de la Secretaría de Educación Pública, dispuesto a hacer cumplir la ley de educación. La señorita Silvina, había acordado con sus alumnas, no decir al inspector, que eran católicas y rezaban en clases. Mientras, el inspector recorría la escuela e intervenía a la señorita Silvina, se le ocurrió a una de las niñas, mencionarle que en clases, rezaban el Padre nuestro, Ave María y Gloria.

-Vamos a dejarnos de hipocresías. Quiero que me muestre usted los documentos que la autorizan a tener abierta esta escuela. – ¿Los documentos? No tengo ningún papel. Mis abuelos enseñaban las primeras letras, y luego mis padres y ahora…-Y ahora usted. Y desde sus abuelos, todas las generaciones han burlado la ley. Además, no concibo qué pueda usted enseñar cuando la encuentro tan ignorante. Porque estoy seguro de que tampoco está usted enterada de que la educación es una tarea reservada al Estado, no a los particulares. —Sí, señor. —Y que el Estado imparte gratuitamente la educación de los ciudadanos. Óigalo bien: gratuitamente. En cambio usted cobra. —Una miseria, señor. Doce reales al mes. —Un robo.

Rosario Castellanos, p. 46.

Luego de la confesión de la pequeña, y los múltiples inconvenientes administrativos que presentaba la escuela, el inspector decide clausurarla. La familia Argüello, decide irse del pueblo rumbo a Chactajal; su hacienda. La decisión de su viaje, se debe también a la inestabilidad económica familiar por la que pasaban.

Chactajal

Don César Argüello, decide tomar por maestro para sus sirvientes a Ernesto, un pariente lejano suyo que sabía leer y escribir, de esta forma, la familia Argüello y sus sirvientes, viajan rumbo a Chactajal, en donde los indígenas comienzan a construir su escuela; sin embargo, luego de un pleito entre Ernesto y los indígenas, estos se levantan en contra de César, insistiéndole en que les traiga otro profesor. Al mando de los sublevados, se encontraba Felipe, un sirviente dispuesto a todo para pelear por sus derechos. Llega el punto en que los sirvientes comienzan cada vez a mostrar su inconformidad; provocan un incendio en la hacienda y este hecho, incita la partida de la familia Argüello de nuevo hacia Comitán.

César y Jaime, deciden partir a Tuxtla para comentar los hechos sucedidos al gobernador y poder recuperar la hacienda de Chactajal. Zoraida se queda en Comitán al cuidado de los niños, Mario enferma gravemente, las sirvientas creen que los indios de Chactajal lo han embrujado; por otro lado, el médico, le pronosticó un posible paludismo. Luego de unos días, Mario muere y su hermana y madre lo sufren inconsolablemente.

Conclusión y análisis “Los estragos del racismo”

Esta novela, nos aproxima a la vida, las costumbres y tradiciones del México pasado; desde un contexto histórico, nos muestra cómo diferentes hechos y decisiones políticas van siendo causa de una transformación de consciencia de clase, consciencia moral y emancipación de grupos vulnerables, que en este caso eran los indígenas. Vemos aquí, el grado de desigualdad social y cómo lo vivía cada persona, el indígena, el hacendado que de repente se encuentra en la miseria, como lo vive un infante, como lo vive un anciano.

El grado de racismo, parecía ser un acto natural; minimizar y desvalorizar el trabajo y la persona del sirviente, era lo común y algo que los niños aprendían a hacer también. Zoraida veía a sus sirvientes cual animales mal olientes, incluso diciendo que no valían ni 75 centavos. Estas actitudes por muy retrógradas que suenen, siguen siendo en la actualidad un problema que no acaba. El racismo provoca desconfianza, odio. Es interesante observar cómo algo buscado y peleado en la Revolución no se conformó ni se obtuvo hasta aproximadamente 26 años después. México carecía desde entonces de una cultura en valores. ¿Y qué tal estamos ahora?

Finalmente, Balún Canán, nos permite reflexionar también en el valor e impacto que tienen los movimientos sociales, que despiertan emociones, consciencias, empatía y son estos y la unión de quienes los conforman, los que permiten el cambio generacional y la justicia social. Como dijo Napoleón Bonaparte, “aquel que no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Rosario Castellanos escribió y vivió para esto; luchar contra el olvido.

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Referencias:
  • Castellanos, Rosario. Balún Canán, México, FCE. 1957.
  • Enciclopedia de la Literatura en México. Rosario Castellanos, 13 de mayo del 2021 en elem.mx
  • Paredes, Omar. Balún Canán, memoria histórica y cultural de Rosario Castellanos a seis décadas de su publicación, México, UNAM, 2018.

Melissa Nájera
Ex redactora Funcional de Primer Nivel de Modernidades - Hola, soy Melissa; me gusta el sol, las aves, la playa y las novelas mexicanas del siglo XX y el karaoke. Soy docente y escritora en este maravilloso periódico. Puedes encontrarme en Twitter como @MelissaNajera18.

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