Ciudad de México

Así se vivió la marcha del 8M desde adentro

Llegó el 8 de marzo y como cada año se conmemora el Día Internacional de la Mujer; es decir, un día en que cientos de mujeres salen a marchar para exigir seguridad, alto a la violencia de género y justicia por los constantes feminicidios en México.

Esta vez, queremos contarte cómo se vive la marcha del 8M en la Ciudad de México desde adentro, platicarte qué pasa y cómo se desarrolla este movimiento social; quizás no es como lo piensas.

Previamente, te platico que los colectivos feministas realizaron sus convocatorias a través de diversas redes sociales; de tal forma que, cada alcaldía cuenta con mínimo un colectivo, que se reunió en un punto medio. 

Así empezó la marcha del 8M

Me encontraba a las 14:00 horas junto a los colectivos convocados en la Estela de Luz y en diversos puntos de avenida Paseo de la Reforma. Todas con un único fin, realizar una marcha de protesta rumbo al Zócalo de la Ciudad de México 

Siendo las 14:30 horas, me hallaba junto al colectivo “No es una, somos todas”; el cual, está conformado por decenas de mujeres de todas las edades, desde niñas acompañadas de sus madres; del mismo modo, mujeres adultas, jóvenes y adolescentes.

Pues bien, el objetivo final es una lucha contra la violencia de género y justicia por los feminicidios. Por otro lado, en su página de Facebook esta comunidad ya cuenta con más de 2 mil seguidoras.

Entonces, comenzamos a avanzar a las 15:00 horas. Por todos lados se escuchaban las consignas cantadas por cientos de mujeres que caminaban a la par, levantando sus pancartas con sus principales preocupaciones escritas; por ejemplo, algunos carteles contenían el nombre de alguna víctima de feminicidio, otras con frases de empoderamiento o de exigencia de alto a la violencia.

Marcha 8M
Marcha 8M Foto: Ixchel Garibaldi

A las mujeres que iban acompañadas de niños y adolescentes se les acomodó en un cerco hecho de listón o lazos, para brindarles mayor protección; incluso, muchas colectivas se dividían de esa forma para no perder a sus compañeras.

A propósito, es conmovedor ver a niñas y niños marchando, junto a sus mamás, tías; incluso, abuelas.

Niñas protestantes
Niñas protestantes Foto: Ixchel Garibaldi

Más adelante, estando en el Ángel de Independencia nos encontramos con el colectivo “Los tambores”, ellas son muy espirituales y hacen rituales para orar por que pare la violencia contra las mujeres.

Es interesante ver como cada grupo tiene su forma de protestar, de exigir sus derechos y pedir justicia.

Rumbo al Zócalo

Posteriormente, a la altura de la Diana Cazadora, alcanzamos al contingente de Científicas Mexicanas, un grupo que exige una ciencia libre de violencia y discriminación hacia las mujeres e infancias.

Científicas Mexicanas Foto: Ixchel Garibaldi

También, observé que se organizan chicas de diferentes preparatorias y universidades; igualmente, de diferentes facultades y carreras.

Luego, me di cuenta de que algunas chicas hacían pintas con aerosoles o pinturas acrílicas; sin embargo, llamó mi atención que pegaban papeles, al acercarme a verlos descubrí que son fotografías y nombres de agresores.

Agresores
Carteles de agresores. Foto: Ixchel Garibaldi

Así, la marcha continuó por horas a lo largo de Reforma. Así mismo, fuimos encontrándonos con contingentes realizando performance; por otro lado, chicas sentadas en el piso hablando de sus experiencias y situaciones de abuso.

Por lo anterior, fue inevitable sentir tristeza e impotencia darme cuenta que todas hemos vivido una situación que nos ha marcado; a su vez, es más indignante ver cuantas niñas están sufriendo por estas experiencias tan nefastas, cuando deberían estar jugando, ¿que sé yo? preocupándose por sus calificaciones, etc.

Círculo de diálogo Foto: Ixchel Garibaldi

Más adelante, llegando al Caballito, pude ver a Alessandra Rojo de la Vega; actualmente directora general de Desarrollo Social de la alcaldía Miguel Hidalgo, quien es parte del equipo dirigente del colectivo “No es una, somos todas”, con el que marché.

Alessandra Rojo de la Vega
Alessandra Rojo de la Vega Foto: Ixchel Garibaldi

De hecho, pude notar que muchas chicas están inmensamente agradecidas con Alessandra por su activismo; además, de que es admirada y la ven como un ejemplo, ella, por supuesto, es muy atenta y siempre estuvo al tanto del colectivo.

La recta final


A continuación, nos aproximamos al Palacio de Bellas Artes en donde se apreciaron policías en las aceras; también, en este punto todas las protestantes estábamos más juntas, algunas con los brazos entrelazados.

Palacio de Bellas Artes. Foto: Ixchel Garibaldi

Por momentos, había silencio, el cual de pronto se iba, pues comenzaban a cantar consignas; asimismo, se encendían bengalas de humo de color morado, rosa o verde.

De esta forma, a las 18:00 horas entramos al Zócalo capitalino por la avenida 5 de mayo, ya que la calle Madero estaba cerrada con vallas metálicas.

Ya en el último tramo, se sentía mucho acompañamiento y una energía positiva; pues ya se concentraban todas las colectivas, mujeres feministas y no feministas, todas unidas con el único propósito de ser escuchadas.

En la plancha del Zócalo se sentía el ambiente más tenso, se oían algunos truenos al parecer eran cohetes; también se escuchaba como golpeaban las vallas metálicas y en algunos puntos se veía humo.

Aunque llegando al Zócalo es donde finalizó la marcha, cada grupo decidió el momento y la forma en la que se retiraron; es decir, gritando consignas, haciendo iconoclasia o simplemente se retiraron.

Valió la pena

Particularmente, fue una experiencia que debía conocer y que sin duda cambió mi perspectiva; por otra parte, me quedo con ese ambiente de sonoridad y acompañamiento, eventos como este me abren la mente hacía otros horizontes y, este en especial, generó en mí empatía con situaciones que ni siquiera imaginé que alguien pasaba por ellas.

Igualmente, entiendo que el movimiento feminista tiene como objetivo principal buscar la igualdad de derechos y erradicar todo tipo de violencia en contra de las mujeres; sin embargo, pienso que no hace falta ser feminista para desear ese respeto y valoración que todas merecemos, la diferencia es que las activistas luchan todos los días a través de diferentes acciones.

De igual forma, está en nosotros como sociedad cambiar esas prácticas que violentan o excluyen a las mujeres; sobre todo, los que somos padres tenemos la responsabilidad de inculcar esos valores para erradicar la violencia de género.

Finalmente, es importante decir que no es peligroso asistir, no todas rompen, queman o pintan; por lo anterior, las que lo hacen tienen sus razones y se respetan. De todo corazón espero que nunca nos encontremos en una situación en la que queramos romper y quemar todo.

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Ixchel Garibaldi
Redactora de primer nivel de Modernidades - Periodista en formación por la UNAM, fan del cine de terror y thrillers, todo tipo de música me agrada, pero me gusta mucho más el rock alternativo, el nu-metal y pop en inglés. Mi mayor inspiración es la familia que he formado.

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