Cultura

Antonieta Rivas Mercado; la mexicana que dejó huella en el siglo XX

En el marco del Día Internacional de la Mujer, recordamos la vida de una mujer que dejó huella en la historia de México; nos referimos a Antonieta Rivas Mercado, considerada como la precursora del feminismo en las primeras décadas del siglo XX.

Tanto para aquellos que aún no la conocen como para quienes ya comenzaron a interesarse en sus proezas; les compartimos un repaso con revelaciones sobre la vida de María Antonieta Rivas Mercado en tres décadas clave de la transformación en el país. Considerada por su padre, el arquitecto Antonio Rivas Mercado, como la “hija del siglo XX” al nacer el 28 de abril de 1900; por lo que su vida significa la reivindicación de la mujer en esferas sociales, políticas y culturales, donde la intervención de ellas era apenas vista.

Durante la primera década, Antonieta Rivas vive el esplendor modernista del Porfiriato y luego el término de esta dictadura debido a la Revolución Mexicana. Luego, en su segunda década de vida, por influencia artística de su padre, descubre nuevos horizontes culturales y desarrolla su intelectualidad; inmersa en la transición del cambio revolucionario, además experimenta su propia revolución después de casarse al poco tiempo de cumplir los 18 años; al final de esta etapa conoce en carne propia la ideología machista, aunque su determinación la lleva a cumplir sus objetivos. En la última década, vive su propio sueño reviviendo el arte y se suma a la campaña vasconcelista con la convicción de transformar a México.

Además de conocer más de cerca de Antonieta Rivas, las próximas líneas pretenden que en la actualidad su vida se mire desde otra arista. Por lo tanto, como parte de la identidad mexicana, compartimos los pasos de aquella mujer de pensamiento revolucionario que dejaron huella en la cultura, la política y la educación.

Fotografía de estudio de 1921 donde aparece Antonieta Rivas Mercado con su padre y hermanos.
Foto de la página oficial de Facebook de la Fundación Rivas Mercado A.C. De izquierda a derecha: Antonieta Rivas (hija), Antonio Rivas (padre), Amelia Rivas (hija), Alicia Rivas (hija) y Mario Rivas (hijo), 1922.

Recorrido por su vida. “Hora perdida en el tiempo sin recuerdo”, Antonieta R. M.

El destino me espera. Ayer nací -¿acaso hoy? Del parto, el recuerdo de ansias mortales; de mí, nada sé”.

Antonieta R. M. (1929)

Bailarina y actriz

Durante el porfiriato, Antonio Rivas Mercado, quien fungió como director de la Academia de San Carlos, recibe en su casa de la Ciudad de México a políticos y gente influyente. Por lo tanto, Antonieta Rivas crece con influencias artísticas, en contraste con su crianza en la doctrina católica, desde pequeña tuvo otros intereses y talentos; pues, gustaba de la lectura, tocar el piano (piezas de Chopin o Grieg), el ballet y aprender otros idiomas.

Es a la edad de 9 años cuando a Antonieta la aceptan en una escuela de ballet en Francia. Pronto los profesores le revelan a su padre el potencial de su hija para llegar a ser la première danseuse de la Ópera de París.

Fotografía tomada en París, cuando Antonieta ingresa a la escuela de ballet a los 9 años.
Foto de la página oficial de Facebook de la Casa Rivas Mercado. Antonieta con traje de bailarina, 1909.

Al regreso de aquel viaje por Europa, la familia Rivas Mercado se encuentra con el escenario de la Revolución Mexicana. Más tarde, en 1913, este hecho toca hasta la puerta de su casa tras un ataque en el zócalo capitalino. Por si fuera poco, ese mismo año, Don Antonio Rivas descubre el engaño de su esposa Matilde Castellanos, motivo por el cual se divorcian.

Aunque la posible carrera como bailarina no se lleva a cabo, Antonieta retoma 18 años más tarde sus experiencias frente al público. De este modo, una vez creado el Teatro Ulises, la mujer participa como actriz a lado de Gilberto Owen en algunas puestas en escena.

Antonieta en la obra Simili de Claude Roger-Marx, en el Teatro de Ulises, mayo de 1928.
Foto de la página oficial de Facebook de la Casa Rivas Mercado. Antonieta Rivas M., 1928.

Sumergida en la literatura y escritura

Jamás he creído que la labor del escritor consiste en reflejar, sino en intervenir”.

Antonieta R. M. (1930)

En Antonieta, a temprana edad, se despierta el gusto por lecturas como los cuentos de los hermanos Grimm y A child’s garden of verses; y, más tarde, lee a Sor Juana Inés de la Cruz, motivos por lo cuales en su adultez desarrolla su intelecto con la redacción de varios textos.

En el libro A la Sombra del Ángel de Kathryn Blair, la autora describe el período en el que Antonieta se encuentra casada; donde, se menciona la pérdida de tiempo que le implican las tareas de la casa y se compra una máquina de escribir. Harto de ver a su esposa enfocada en la literatura y escritura, Albert Blair decide quemar los libros de Antonieta; por ello, poco después, ella se marcha con su hijo y regresa a casa de su padre.

Posteriormente, en junio de 1928, Antonieta forma parte de la revista Contemporáneos; publicaciones realizadas en conjunto con otros artistas como Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Celestino Gorostiza, Malú Cabrera, Manuel Rodríguez Lozano, Agustín Lazo, Julio Castellanos, entre otros. Igualmente, escribe para la revista Ulises y redacta una antología titulada Antología de la poesía mexicana moderna.

Después de la ruptura con Albert Blair, Antonieta regresa a vivir con su padre en la casa de Héroes.
Foto de la página oficial de Facebook de la Casa Rivas Mercado. Antonieta Rivas en su Casa de Héroes.

Así mismo, Antonieta se convierte en editora y financiadora de novelas modernas mexicanas como Dama de Corazones de Xavier Villaurrutia y Novela como nube de Gilberto Owen. Además, gracias a su alto bagaje cultural, Antonieta desarrolla una serie de textos como La mujer mexicana y Un collar de ámbar; también, al final de sus días, escribe La Campaña de Vasconcelos, así como los discursos del aspirante durante su candidatura.

Con respecto a su afición por otros idiomas, Antonieta realiza múltiples traducciones, tal es el caso del texto La escuela de las Mujeres de Andre Gide y De la velocidad de Paul Morand. Con todo esto, durante su estancia en París en 1930, ella enuncia sus deseos de convertirse en la primera escritora dramática de Hispanoamérica.

Mecenas del arte

Al regreso de un viaje por Europa, en 1926, Antonieta Rivas se une a un grupo de contemporáneos, invitada por Manuel Rodriguez Lozano. Se trata del grupo Ulises, gremio artístico al que apoya por casi 3 años; de este modo, comienza a promover las obras, trabajos y exposiciones del grupo en México y el extranjero.

Junto con el grupo que conforma la revista Contemporáneos, Antonieta funda en 1927 el Teatro Ulises, mismo que introduce las bases del teatro moderno en México; también, llamado por Antonieta como: Cacharro, este se instaura en una casa de su propiedad ubicada en Mesones número 42. Allí se presenta la obra Orfeo que es conocida en América del Sur y Europa, donde los diarios se refieren al teatro de la siguiente manera: “En Ulises función? Temblor seguro”.

En esta foto se muestra a Antonieta con escritores y artistas que conformaban el Teatro Ulises.
Foto de la Compilación de la Exposición Antonieta Rivas Mercado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Grupo de Contemporáneos, 1928.

Promotora y productora cultural

Como profesora de teatro en la Universidad Nacional, en 1929, Antonieta Rivas adapta la obra de teatro Los de abajo de Mariano Azuela. Obra que sufre represión política por parte del gobierno y es cancelada por su contenido crítico a la dictadura efectuada por Plutarco Elías Calles. Por esta razón, la también directora teatral de la Escuela de Música, Teatro y Danza es retirada de su cargo en la universidad; sin embargo, en febrero de 1930, Antonieta está decidida a remontar su obra en Los Ángeles. 

En ese México donde los recursos financieros son casi nulos para la promoción cultural, Antonieta Rivas rescata la Orquesta Sinfónica Mexicana en septiembre de 1928 para fundar el patronato. El director de orquesta, Carlos Chávez, encuentra en esta mujer el interés y esfuerzo por implementar la educación musical en México; por lo tanto, decide trabajar con ella como editora musical en diversos proyectos de restauración que estaban en el olvido.

Antonieta fue también editora de la Revista Musical de la Orquesta Sinfónica Mexicana y realizó donativos, publicidad en prensa, invitaciones y la compra del vestuario para los músicos.
Foto de la Compilación de la Exposición Antonieta Rivas Mercado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Carlos Chávez, director de la Orquesta Sinfónica de México y Antonieta Rivas Mercado, 1929.

Precursora feminista

Es preciso, sobre todo para las mujeres mexicanas, ampliar su horizonte, que se educan (sic) e instruyan, que cultiven sus mentes y aprendan a pensar.

Antonieta Rivas M. en La mujer mexicana.

Algunos catalogan a Antonieta Rivas como la primera feminista en México. En 2019, por ejemplo, Paulina de Labra, actriz y productora de la lectura dramatizada: Te tenemos noticias Antonieta, la describe como “la víctima de la emancipación femenina”. No obstante, cual sea el lugar que ocupe en esta lucha, el mérito de este personaje radica en los proyectos culturales y políticos que impulsa en aquella época donde la incursión femenina es escasa.

Ciertamente, Antonieta Rivas impulsa y da los primeros pasos para que los derechos de las mexicanas sean reconocidos; además, se interesa especialmente en la participación política del derecho al voto para el cambio de gobierno de 1930. Por otra parte, la mecenas cultural de la tercera década de dicha centuria, tiene interés en fomentar la educación en niños y mujeres; por estas razones que crea afinidades intelectuales e ideológicas con José Vasconcelos y decide apoyar su candidatura política a la presidencia.

Antonieta Rivas deja huella en el feminismo por buscar por primera vez la participación de la mujer en política mexicana.
Fotografía anónima en el libro A la Sombra del Ángel, de Kathryn Blair. Antonieta Rivas en la Casa de Héroes, 1921.

Si te interesa saber sobre mujeres en el arte, también puedes leer Fallece Helvia Martínez Verdayes, modelo de la Diana Cazadora.

La política también es para las mujeres

La farsa de las elecciones democráticas es, en el mundo entero,  demasiado conocida para que precise insistir.”

Antonieta R. M. en La Campaña de Vasconcelos

Así como adopta el estilo de vestir a la Coco Chanel, con el mismo ímpetu de rebeldía, Antonieta desea poner fin al papel “abnegado de la mujer”.

Después del asesinato de Álbaro Obregón, en 1929, Antonieta se opone al gobierno de Calles y es perseguida junto con el grupo de estudiantes que apoyan la candidatura de José Vasconcelos. Entre los estudiantes que seguían el movimiento se encontraba: Adolfo López Mateos, Alejandro Gómez Arias, Germán de Campo y Samuel Ramos, jóvenes que además buscan la autonomía universitaria.

En las primeras semanas de asambleas políticas, ocurre en la Ciudadela el asesinato de Germán de Campo, joven al que Antonieta tenía gran aprecio. Este hecho es solo el inicio de posteriores golpes callistas al movimiento y así mismo para Antonieta Rivas.

Antonieta también escribe para La Antorcha, publicación que surge después de la campaña de Vasconcelos
Foto de la página oficial de Facebook de Casa Rivas Mercado. José Vasconcelos y Antonieta Rivas Mercado, ca. 1929.

Cuando el peligro acecha de manera personal a Antonieta, ella teme por la integridad de su familia, en especial por la vida de su hijo, Donald Antonio Blair. Por esa razón, en octubre de 1929, se aleja y por una temporada reside en Nueva York; desde allí continúa su labor propagandística con redacciones como Crónicas de la Campaña de Vasconcelos.

Después de financiar la campaña de Vasconcelos, Antonieta escucha en Estados Unidos la noticia del triunfo anticipado del contrincante a la presidencia de México; se trata de un fraude electoral fraguado por el gobierno callista.

Sus amores

Amé sin querer amar

Antonieta Rivas M., Diario de Burdeos, 1930.

Andrés Henestrosa menciona que “Antonieta se perdió en la tormenta y el tormento de sus pasiones”; sin embargo, “sus estragos amorosos solo son parte de la resolución dramática de su temperamento apasionado”, como lo describe María Teresa Franco. Aunque no define las acciones de su trayectoria, es cierto que también la conforman como mujer, como ser humano.

Para Antonieta, el referente más próximo del amor es la relación entre sus padres, misma que sufre durante la mitad de su vida. Tan pronto como la madre regresa de París, la familia Rivas Mercado confronta sus sentimientos después de cuatro años en espera de su regreso. Esta es una etapa crucial para Antonieta, pues se desprende rápidamente de una infancia que vive sin su madre y después, atraviesa de igual forma su adolescencia.

Albert Blair

Es a la edad de 18 años que Antonieta Rivas contrae matrimonio con Albert Blair, un ingeniero inglés, amigo cercano de los revolucionarios Madero. Muy joven, este hombre la cautiva a pesar de ser 10 años mayor que ella. Al poco tiempo, ambos descubren que son muy diferentes, pues mientras él desea que ella cumpla con su papel de esposa conservadora; Antonieta desea seguir aprendiendo a través de los libros y explayarse social, cultural e intelectualmente. 

En 1923, la pareja Blair-Rivas se separa, por lo tanto, Antonieta se va a Francia con su hijo, Antonio Donald Blair. Tres años después, inician con el proceso de divorcio; sin embargo, la custodia del niño no se resuelve sino hasta 1930, cuando esta es otorgada al padre.

Fotografía de estudio de la familia Blair Rivas.
Foto de la página oficial de Facebook de la Fundación Rivas Mercado A.C. De arriba abajo: Antonieta Rivas, Albert Blair y Donald Blair, 1920.

Manuel Rodriguez Lozano

En el año de 1927, Amelia Rivas invita a su maestro de dibujo, Manuel Rodríguez Lozano, a una conferencia nocturna que ofrece su hermana Antonieta. Después de esa noche, la mecenas cultural se enamora de quien también es el director del Departamento de Artes Manuales.

Antonieta Rivas sabe que el amor por el pintor nunca va a ser correspondido a causa de las preferencias sexuales de este; aun así, ella no deja de amarle y buscarle como su confidente hasta sus últimos días. No obstante, la novelista Kathryn Blair menciona que Manuel “quería ser su único consejero, quería sus contactos, su apoyo más que su fiel amistad”.

Para Antonieta, Manuel Rodríguez Lozano era su mentor y gracias a las cartas que escribió para él, se conoce sus íntimos sentimientos.
Foto de la Compilación de la Exposición Antonieta Rivas Mercado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Autoretrato de Manuel Rodríguez Lozano, 1924.

También puedes checar como recomendación: Lánzate a la expo Un Cauduro es un Cauduro (es un Cauduro) en el San Ildefonso.

José Vasconcelos

Presentados por Samuel Ramos en Toluca, Antonieta y José Vasconcelos se conocen e inmediatamente surge una atracción intelectual de inicio. Así mismo, movida por sus propias causas, Antonieta Rivas está esperanzada en cambiar el futuro de su país; pues, está convencida de que ese hombre es la vía que necesita para alcanzar sus próximas metas.

Con todo esto, Rodríguez Lozano le pide a Antonieta que no deje sus proyectos culturales, que la política no es para ella. Sin embargo, ella hace caso omiso y decide abrazar su compromiso como promotora del voto femenino.

Muy pronto emerge una relación amorosa con el ex-secretario de Educación Pública, José Vasconcelos. Una relación que nunca tuvo fruto, pues el hombre jamás dejaría a su legítima esposa. En diciembre de 1930, Antonieta escribe sobre él: “Es la segunda vez que quiero huir de él: en septiembre de 1929, en mayo de 1930…”; seguido de algunas líneas, expresa: “Pero no lo amo de pasión -lo amo por identidad, de afán, de inquietud, de sensibilidad…”.

Vía Crucis

México fue teatro de mi gran derrota… Tomo la vida, ya no dejaré que me tome ella.

Antonieta Rivas Mercado, 10 de febrero de 1931.

Un acontecimiento que resulta un parteaguas en la vida de Antonieta Rivas es la muerte de su padre en 1927; pues, esto será el comienzo de una serie de sucesos inestables en la vida de esta mujer.

1930

Durante su estancia en Estados Unidos en 1930, Antonieta recibe dos noticias impactantes: la pérdida de la contienda de Vasconcelos a la presidencia de México y, poco después, la pérdida de la custodia de su hijo. Conmovida por lo que está sucediendo, comienza un declive anímico que pone en peligro su salud.

A pesar de la resolución legal, en abril, Antonieta viaja a Nueva Orleans y luego a Londres, llevándose a Toñito sin autorización de Albert. Aquí comienzan también sus preocupaciones económicas; pues, después de apostarlo todo a la campaña de Vasconcelos, los ingresos escasean y con ello el descontento del resto de su familia que arrastra de manera indirecta.

Retrato que Antonieta Rivas Mercado le encarga a la artista de origen ruso Angelina Beloff.
Foto de la Compilación de la Exposición Antonieta Rivas Mercado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Antonieta y Donald, 1923

En el libro de Correspondencia, se puede encontrar parte del Diario de Burdeos que comienza con su llegada a París el 6 de octubre de 1930. A pesar del panorama gris, Antonieta concluye varias de sus obras escritas; sin embargo, como se describe en el libro, la decadencia económica la alcanza pronto al punto de no poder comprar botones al uniforme de Toñito.

Antonieta siente una suerte de traición por parte de sus hermanos que no están de acuerdo en la forma en que ha llevado su vida, por lo cual se siente aún más sola en Francia. A estos conflictos se suma la llegada a Francia de José Vasconcelos acompañado por su esposa. En ese momento, para ella regresar a México no es una opción, pues significa simplemente entregarse a sus enemigos: al gobierno de Calles, a Albert e incluso a su propia familia.

1931, últimos días

A principios de 1931, Antonieta comienza a desconectarse del mundo, pues la situación la rebasa. Con el corazón roto, la desilusión de no poder transformar el rumbo de México, el falso anuncio de la bancarrota familiar aunado a la presión de Albert por regresar a su hijo a México; y, el temor de perderlo para siempre, además de su salud y economía deplorables. Antonieta quiebra sus planes para salir adelante y opta por tomar otro camino, uno que piensa: la exoneraría de todo aquello que la perturba.

La mujer anuncia su suicidio días antes a Vasconcelos (confesó él mismo en la crónica de lo sucedido en La Catástrofe) y a Arturo Pani en sus cartas el 11 de febrero con instrucciones del regreso y cuidado de su hijo. Un día antes de consumar su vida, Antonieta escribe en su diario: “… Arturo… No parecía tomar en serio la afirmación que le hice de estar decidida a matarme a fin de que mi hijo vuelva a su padre…”.

En líneas posteriores agrega: 

Lo mejor es lo que tengo decidido; será mañana sin falta. Ya está en mi poder la pistola que saqué de entre los libros del baúl de Vasconcelos. Es la que lo acompañó en toda la gira electoral. “No la usaré -me dijo alguna vez- sino para responder alguna agresión personal…” Es bueno que no haya tenido necesidad de ella; ¡pobre!, le va a doler cuando sepa que me estaba reservado a mí el usarla… Terminaré mirando a Jesús; frente a su imagen, crucificado… Ya tengo apartado el sitio, en una banca que mira al altar del Crucificado, en Notre Dame. Me sentaré para tener la fuerza para disparar.” 

Antonieta Rivas Mercado, Diario de Burdeos, martes 10 de febrero de 1931.

En el otoño de 1929 Antonieta pasea con amigos como Federico García Lorca por la Universidad de Colombia.
Foto de la página oficial de Fundación Rivas Mercado A.C. Antonieta Rivas Mercado, Nueva York, 1929.

Después del 11 de febrero, los restos de Antonieta Rivas no pueden ser cremados por disposiciones oficiales en Francia. Su familia decide sepultarla en el cementerio de Thiais, pero en 1936, la concesión de la tumba caduca y los restos de esta mujer son trasladados a la fosa común.

Quiero dedicar mi vida a las cosas que cuentan: las artes, el cultivo del pensamiento”

Antonieta Rivas Mercado

Para leer

Aunque después de la muerte de Antonieta se escribió más sobre su suicidio que sobre su vida; actualmente existe una vasta literatura sobre su vida y aquí te dejamos algunos libros que puedes consultar.

A la Sombra del Ángel de Kathryn Blair

A la escritora Kathryn Blair, esposa del único hijo de Antonieta: Donald Antonio Blair Rivas, le tomó más de 20 años investigar todo en torno a la vida de la mecenas mexicana; aquella mujer que vio solo una vez saliendo de su residencia en su Cadillac y que jamás pensó que un día escribiría su historia.

Antonieta al pie de la Columna de la Independencia.
Foto de la página oficial de Facebook de la Fundación Rivas Mercado A.C. Antonieta Rivas M.

Por muchas décadas el nombre de Antonieta Rivas Mercado no era siquiera pronunciado en la familia. Su historia jamás fue contada hasta las investigaciones que realizó su nuera Kathryn Blair, aproximadamente en 1970. Esta obra fue publicada en 1995 y gracias ella, su autora declara que pudo ayudar a su marido a entender a su madre y perdonarla.

El título del libro estuvo inspirado en una conversación que la autora tuvo con el escritor y periodista Mario Magdaleno; en dicha plática él comentó que Antonieta era brillante, pero que también había sido una mujer afortunada porque creció bajo la tutela de su padre: a la sombra del ángel.

Por otro lado, fue la novela de Kathryn que inspiró e impulsó el deseo de recuperación de la Casa Rivas Mercado por toda la riqueza histórica que contenía entre sus paredes; así como en cada habitación y rincón de la morada que un día albergó los planos para el proyecto de la construcción de la Libertad Alada, mejor conocida como la Columna de la Independencia.

Portada del libro A la Sombra del Ángel diseñada por Jorge Garnica, en la última reedición.
Foto de la página oficial de Fundación Rivas Mercado A.C. A la Sombra del Ángel de Kathryn Blair.

Correspondencia de Antonieta Rivas Mercado por Fabienne Bradu

Se trata de una recopilación de las cartas escritas por la propia Antonieta Rivas. El trabajo que realiza Fabienne Bradu consta de una investigación y búsqueda de las cartas que Antonieta envía a familiares y conocidos y viceversa. Esta obra se compone por un total de 87 cartas y otros papeles guardados en el año 1975.

Del mismo modo, la doctora Bradu agrega al compendio los escritos de Antonieta en su Diario de Burdeos. El libro comprende correspondencia escrita desde 1924 con una carta dirigida a Albert por Antonieta; hasta el 1 de abril de 1931, con un mensaje de Albert Blair en agradecimiento a Arturo Pani, cósul de México en Francia y amigo de Antonieta.

Otras lecturas

Entre otros textos que puedes consultar están: La flama, memorias que escribió el propio José Vasconcelos al conocer a Antonieta, a quien también llama por su otro nombre: Valeria; en este libro narra cada uno de los momentos que pasó a su lado.

También, existe una compilación de diversos autores que escriben sobre Antonieta Rivas Mercado gracias a un trabajo que realizó el Instituto Nacional de Bellas Artes y que lleva por título su homónimo. Los textos que lo integran están acompañados por fotografías impresas en fina calidad.

Por otro lado, Tayde Acosta Gama desarrolla en dos tomos una investigación y exposición de los escritos completos que realizó Antonieta Rivas. Su recopilación también le dio a la autora la oportunidad de llevar a cabo visitas guiadas por la casa Rivas Mercado.

Para visitar

Entre los lugares que puedes encontrar en la Ciudad de México referentes a la vida de Antonieta y la familia Rivas Mercado, te recomendamos visitar los siguientes.

Libertad Alada, el rostro de la Independencia

Aunque muchas veces se dijo que el rostro del monumento mejor conocido como el Ángel de la Independencia, era el de Antonieta, esta afirmación es falsa. Lo que sí es cierto, es que Antonieta acompañó a su padre durante la elaboración de las piezas en la fundidora de Florencia y en París. Además, ella estuvo presente el día de su inauguración el 16 de septiembre de 1910, con motivo de la celebración del Centenario de la Independencia.

La Victoria Alada, como deseó el arquitecto Rivas Mercado que se le llamara, tiene una altura de poco más de seis metros. Además, la estatua que vemos en la avenida Paseo de la Reforma; y, que conforma la cima de la Columna de la Independencia, fue diseñada en la casa del arquitecto Antonio Rivas, por encargo de Porfirio Diaz.

Fotografía de la Familia Rivas Mercado en la colocación de un sillar para el Monumento a la Independencia.
Foto de la Compilación de la Exposición Antonieta Rivas Mercado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Familia Rivas Mercado, 1910.

Su casa de Héroes

Visitar la Casa Rivas Mercado significa viajar al pasado y seguir los pasos de Antonieta para recorrer cada habitación. Se trata de una casa de 1´570 metros cuadrados de arquitectura ecléctica, que estuvo a punto del colapso y sufrió saqueos.

Su valor histórico

Primero, gracias al apoyo de vecinos de la colonia Guerrero que se opusieron a su demolición; luego, con la intervención del Gobierno de la Ciudad de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, lograron rescatarla de aquel final. Después de esto, en colaboración con la Secretaría de la Cultura Federal y la Fundación Conmemoraciones 2010, se inicia el proceso para devolverle la vida.

Es así como la casa ubicada en Héroes 45, es reinaugurada en 2017, después de pasar por un proceso de 10 años de restauración; en comparación a los cuatro años que originalmente le tomó construirla al arquitecto Rivas en 1983. En su interior, la casa cuenta las experiencias de la familia, especialmente aquellas ocurridas durante la Revolución Mexicana.

Por ejemplo, en febrero de 1913, sucede un ataque contra Palacio Nacional y se extiende por los barrios aledaños. Algunas casas son tomadas por los “rebeldes” para ocultarse, razón por la cual mujeres y niños son resguardados en el sótano; por el contrario, Antonieta quedó atrapada en la casa de unos amigos de la familia, no muy lejos de su hogar.

Por instrucciones de Antonieta, Mario Rivas enarbola una bandera blanca como señal de tranquilidad para su hermana mayor. Sin embargo, el mensaje es malinterpretado por los soldados federales que pensaron que en aquella casa se refugiaban los enemigos. Entonces, un bombardeo ocurre en la casa de los Rivas y la torre utilizada como capilla fue destruida.

Frente de la Casa Rivas Mercado construída en 1983, ubicada en la calle Héroes número 45 en la colonia Guerrero. CDMX.
Foto de la página oficial de Facebook de Casa Rivas Mercado, 1912.

Sobre las visitas

La Fundación Conmemoraciones 2010, que custodia la casa desde 2007, ha anunciado sus intenciones por recrear el espacio artístico contemporáneo para reanudar los sueños de Antonieta, nos referimos al Teatro Ulises, que estará ubicado en otro terreno de su propiedad. Actualmente, aquí se llevan a cabo actividades como conciertos, exposiciones, conferencias y talleres, además de las visitas guiadas.

Los Secretos de la Casa Rivas Mercado por La Razón de México.

La casa Rivas Mercado se puede visitar en horario de sábado y domingo de 11 a 13:30 horas, o bien, se pueden realizar reservaciones por grupos cualquier otro día, con un costo de aportación de $200 por persona; para tal efecto puedes enviar un mensaje al correo [email protected] o al teléfono 55 25 91 66 66.

Para mayor información puedes consultar la página de la Casa Rivas Mercado, donde también encontrarás detalles de próximos eventos.

El Claustro de Sor Juana

Por si no lo sabías, una vez el Claustro de Sor Juana perteneció a la familia Rivas Mercado. La historia dice que el recinto edificado en 1585 fue otorgado como pago por el expresidente Manuel González al arquitecto Antonio Rivas.

Después de la muerte de su padre, Antonieta guardó en una bodega de este lugar la mayor parte del mobiliario que se encontraba en la Casa de Héroes. Durante su viaje a Nueva York, ella recibe una carta de su hermano Mario en la que la entera de que todas sus cosas fueron robadas. 

En ocasiones, se utilizan los espacios de esta escuela, para dar conferencias o realizar presentaciones de libros sobre la vida de la mecenas mexicana.

Además no te pierdas otros eventos y Chécate los cursos gratuitos del Museo Memoria y Tolerancia para marzo.

Para ver su vida

Film

Un caso extraño sobre Antonieta es que existe un fragmento de filme donde se le muestra sentada junto a otras personas cerca de una terraza de piedra; luego, llega un automóvil, al instante ella se tapa la boca al reírse un poco. Se trata de un material único que recuperó y restauró la Fundación Rivas Mercado.

Aunque existe una película basada en la novela homónima de Andrés Henestrosa llamada Antonieta, dirigida por Carlos Aura, esta no logró obtener el reconocimiento ni la difusión esperada; sin embargo, el largometraje de 1982 se puede consultar como mera referencia general. Mientras tanto, los seguidores de la promotora cultural del siglo pasado esperan una nueva propuesta cinematográfica sobre su vida.

Fotografía de Tina Modotti. Antonieta Rivas Mercado, 1928.
Fotografía de Tina Modotti. Antonieta Rivas Mercado, 1928.

Para concluir con este texto en memoria de Antonieta Rivas Mercado, cerraremos con el pensamiento que Andrés Henestrosa compartió a Kathryn y Donald Blair; pues él consideraba que el suicidio de su amiga había sido “un acto heroico… que lo hizo por todos aquellos que no se levantaron en armas, por todos lo que se rindieron bajo las amenazas de Calles”.


Fuentes:

  • Aparicio, G. (2015). Cita en Notre Dame. CDMX: Foro Polivalente Antonieta Rivas Mercado.
  • Aura, C. (1982). Antonieta. México-París.
  • Blair, K.. (2018). A la Sombra del Ángel. CDMX: Planeta.
  • Rivas, A.. (2005). Correspondencia. Veracruz: Universidad Veracruzana.
  • Rivas A. (1985). La Campaña de Vasconcelos. México: Oasis.
  • Schneider, L.. (1897). Obras Completas de Antonieta Rivas Mercado. Oasis, 93, pp. 317-320.
  • Vela, S., Franco, M. et. al. (2008). Antonieta Rivas Mercado. CDMX: Instituto Nacional de Bellas Artes.
Angie Mendoza
Redactora funcional de Modernidades - Comunicóloga por la UNAM, redactora y community manager; apasionada por la cultura, el arte, la música, el cine y la pintura. Además de amante del cuidado de los animales y protección del medio ambiente. Aprender es una tarea diaria.

    2 Comentarios

    1. Mil gracias por tan interesante artículo y tan bien ilustrado. Gracias por hacer valer los méritos de esta gran mujer, que es un símbolo de la cultura mexicana, aunque en los años atrás no se le haya reconocido. Me da tanto gusto que hoy se le reconozca, eso es hacer justicia muy bien merecida. ¡Gracias!

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