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Análisis de “Mi mejor amiga, Ana Frank”; la versión de Hannah Goslar

Una vez más, la historia de la niña alemana que escribió un diario durante la Segunda Guerra Mundial es enmarcada en una obra cinematográfica; sin embargo, en esta ocasión, a través de los ojos de Hannah Pick-Goslar, una gran amiga suya de infancia.

La película Mi mejor amiga, Ana Frank ha atraído todo tipo de críticas desde su estreno el pasado 9 de septiembre de 2021; asimismo, su llegada a Netflix México el 1 de febrero de este año obtuvo la atención de un mayor público. ¿Qué tan realista es la película? ¿Vale la pena verla o no? Son algunas preguntas que responderemos hoy.

Una breve mirada

La cinta comienza mostrándonos la amistad entre Ana y Hanneli, en la que se remarca el apoyo y unión perpetua que desean tener; además, vamos conociendo el carácter de los personajes: Ana es pícara, extrovertida y graciosa; por su parte, Hannah es tranquila, tierna e inocente.

Ambas se encuentran en Holanda, tratando de vivir vidas normales mientras la ocupación nazi y el antisemitismo crece. Como bien sabemos, la situación empeoró cada día más, pues los judíos eran capturados para mandarlos a campos de todo tipo; por esta razón, la familia de Ana se esconde, pero la de Hannah es capturada y mandada a un campo de concentración.

Ana  Frank y Hannah Goslar en la película
Ana y Hanneli en la pelícua/Foto. cn5.com

La película va intercalando entre la vida de Hannah antes del campo de concentración y durante; de manera que podemos establecer una comparativa entre las dos realidades que vivió Goslar. Vemos, por un lado, la discriminación que sufre, el fallecimiento de sus padres, el cómo tenía que cuidar a su hermana pequeña; por otro lado, las travesuras que hacía junto con Ana, sus juegos infantiles y su despertar adolescente.

Después de un tiempo dentro del campo de concentración, Hannah se entera de que Ana está en el campo vecino; como es de esperar, la situación la emociona y entristece, por lo que intenta contactarla escabulléndose de noche a la barda que las separa. Finalmente, lo consigue, y al hablar con su amiga, a través del muro sin poderse ver las caras, se entera de su triste historia.

Josephine como Hanneli en el campo de concentración
Escena de Hannah en el campo de concentración junto con su hermana Gabi/Foto. pathe.nl

Quién es Hannah Goslar

Hannah Pick-Goslar es una judía superviviente de la Segunda Gran Guerra, nacida en 1928; para escapar de la ocupación nazi, su familia se vio obligada a salir de su natal Alemania en 1933, y se refugió en Holanda. Posteriormente, en la Escuela Pública María Montessori, Hanneli conoció a Ana Frank, de la que pronto se volvió gran amiga. En el diario de Ana, Hannah aparece en varias ocasiones, bajo el apodo Lies Goosens.

Durante 22 meses permaneció en cautiverio, desde los 14 hasta los 16 años, en un campo de concentración de intercambio en Bergen-Belsen; asimismo, trabajó trenzando bolsas de celofán y cuidó de su hermana pequeña, la única familia que le quedó después de la muerte de sus padres.

Hannah en 2019
Hannah Goslar o Lies Goosens en 2019/Foto. wdr.de

Hannah en el Diario de Ana Frank

De manera similar a la película, Ana cuenta en su diario que se peleó con Hanneli antes de tener que esconderse junto con su familia; antes bien, la razón es muy diferente: Ana tuvo celos de una nueva amiga de Hannah, por lo que le dejó de hablar.

Incluso, en un par de entradas, Frank cuenta que tuvo un sueño con Gosler en el que la veía sufrir por la guerra; en definitiva, Ana se sentía culpable de haber “abandonado” a su amiga, le preocupaba su destino. La manera en que expresa su inquietud y pena es consternadora.

Foto real de Ana y Hanneli
Ana Frank (izquierda) y Hannah Goslar (derecha) antes de la guerra/Foto. expressandstar.com

Lies, si vives hasta el final de la guerra y vuelves a nosotros, espero poder reunirme contigo y compensarte un poco por mi omisión. Pero es ahora cuando ella necesita de mi socorro y no más tarde. ¿Piensa todavía en mí? En caso afirmativo, ¿de qué manera? ¡Dios mío, protégela, para que al menos no esté sola!

Ana Frank en su diario, entrada del sábado 27 de noviembre de 1943

Comparación entre realidad y ficción

Después de investigar la historia real de Hannah, descubrimos que bastantes acontecimientos de la película son verídicos; por ejemplo, que ella y Ana eran amigas y, cuando se separaron al empeorar la situación en Holanda, habían quedado peleadas.

Un ejemplo más es la escena del profesor que llora frente a su clase, la cual Hannah confirmó que en verdad ocurrió; tristemente, se trataba de un profesor que había perdido a su esposa, pues fue raptada por nazis.

También, la escena del reencuentro de las amigas en el campo de concentración es cierta y, de acuerdo con el relato de Goslar, fue muy similar. En efecto, Hannah le lanzaba comida a Ana por encima de la barda que las separaba, y en una ocasión se la robaron.

Escena de la película con Ana y Hannah
Hannah y Ana en la película/Foto. themoviedb.org

En ese momento, obtuve dos paquetitos de comida de la Cruz Roja. Fue la primera y única vez durante los dos años que permanecí en el campo de concentración en que recibí comida. Esto pasó justo en el momento en que estuve hablando con Ana a través de la cerca. Así que, cuando le dije a algunas personas que tenía una muy buena amiga que estaba en una mucho peor situación que la nuestra, cuatro o cinco personas me dieron algo. Un pan sueco, ciruelas pasa, un calcetín y eso era todo.

Hannah Goslar en una entrevista para scholastic.com en 1999

Realista, pero con referencias innecesarias…

En términos generales podemos decir: sí, la película es muy apegada al testimonio de Hanneli. Pero, por supuesto, al tratarse de una película, muchas escenas han sido modificadas para adaptarlas al cine y llamar la atención; este es el caso de las referencias sexuales innecesarias que incluyeron, ya que no hay testimonio sobre ellas.

Aiko Mila y Josephine Arendsen en Mi mejor amiga Ana Frank
Aiko Mila Beemsterboer como Ana Frank y Josephine Arendsen como Hannah Goslar/Foto. spoilertime.com

Una representación con virtudes y defectos

La cinta tiene virtudes loables, como el juego de contrastes entre la vida en casa y la vida en el campo de concentración.; de manera que, a través de colores, sombras y atmósferas, el espectador puede comprender la magnitud del cambio de realidad que sufrió Hannah.

Hannah en el campo de concentración
Hannah en el campo de concentración/Foto. hiramnoriega.com

Antes bien, es conveniente destacar que la película tiene varios defectos técnicos de coherencia; uno de ellos es el maquillaje de la actriz de Ana en la escena final del campo de concentración: ¡no tiene sentido! El personaje moría de hambre hacía mucho tiempo y la actriz claramente se ve bien alimentada, incluso un tanto cachetoncita. Es un detalle importante porque, de esa manera, es difícil conseguir que el espectador conciba fielmente la gravedad de la situación.

Otro detalle es que, en ocasiones, las actitudes de los personajes parecen anacrónicas; o sea, rastros culturales de nuestra época se cuelan a los diálogos y actuaciones. Desafortunadamente, esto disminuye verosimilitud y una cierta seriedad a la cinta.

Los destinos de Ana y Hanneli

Al momento en que escribimos este texto, Hannah Goslar aún vive, tiene 93 años y reside en Jerusalén. Fue liberada el 23 de abril de 1945 por el Ejército Rojo, tras 10 días en un tren, en que iban a transportarla a otro campo.

Después de la guerra, estudió enfermería, se casó, tuvo hijos, nietos, y ha dado la vuelta al mundo hablando de su experiencia y de su amistad con Ana.  Igualmente, ha dado conferencias sobre el holocausto en escuelas y participado en la creación de películas sobre Ana.

Ana, como es sabido, no corrió con la misma suerte, puesto que falleció de tifus a tan solo unos días de ser liberado el campo Bergen-Belsen. Después de haber recibido el último paquete de comida de Hanneli, nunca se volvieron a ver. El único superviviente de su familia fue su papá Otto Frank, quien publicó su diario en 1947; además, mantuvo contacto constante con Hannah hasta su muerte en 1980.

Hanneli, años después de la guerra, en compañía de sus hijos
Hanneli, años después de la guerra, en compañía de sus hijos/Foto. time.com

Una última reflexión

Más allá de la calidad de esta obra de cine histórico, debemos mencionar que el propósito fundamental se cumple: concientizar. No hay manera de ver esta película y no reflexionar acerca de lo terroríficas que son las guerras, en particular para los más chicos.

¿Por qué la vida me ha elegido a mí y por qué la muerte la aguarda quizás a ella? ¿Qué diferencia había entre ella y yo? ¿Por qué estamos tan alejadas la una de la otra?

Ana Frank en su diario, entrada del sábado 27 de noviembre de 1943

El efecto que tienen en las personas es más que devastador, no hay palabras que alcancen para contenerlo por completo. Efectivamente, es una película que vale la pena ver y analizar, pues trata un tema que jamás va a perder importancia.

Ana Frank antes de la guerra
Ana Frank antes de la guerra/Foto. pinimg.com

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Referencias
  • Redacción. (1999). Interview transcript: Hannah Pick-Goslar. 16 de febrero de 2022, de Scholastic.
  • Rebecca from Roxboro. (2009). Hannah Goslar. 16 de febrero de 2022, de My Hero.
  • Redacción. (2021). Mi mejor amiga, Ana Frank. 16 de febrero de 2022, de Doblaje Wiki.
  • Ayleen Barbel Fattal. (2020). ‘My meeting with Hannah Goslar, Anne Frank’s best friend’. 16 de febrero de 2022, de FIU News.

Mi Mejor Amiga Ana Frank

En términos generales es una buena película. Tiene detalles, sin embargo, ninguno que afecte lo interesante que es la trama.

Pros
  • Concientiza sobre el Holocausto y sus repercusiones
  • Hace un juego interesante entre el presente y las analepsis
  • Se apega bastante a la realidad
  • Consigue el efecto conmovedor que pretende
Contras
  • Las actuaciones llegan a ser anacrónicas
  • Inventaron escenas innecesarias
  • Faltó mejorar el maquillaje de Ana en el campo de concentración
  • Faltaron detalles importantes de la historia real
Carla Velázquez
Project Manager de Modernidades - Ensayista, literato y entusiasta de las lenguas extranjeras. A favor del conocimiento libre.

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