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Análisis de “Chilangolandia”; Homenajes agridulces y comedia

La película Chilangolandia, estrenada el pasado 16 de septiembre y dirigida por Carlos Santos, retrata dos historias paralelas, aparentemente cotidianas, en la Ciudad de México; en un punto, dichas historias convergen de manera inesperada.

Además, es la primera cinta de Carlos, en la que recopila la cultura de la capital y la satiriza hasta sus últimas consecuencias.

Una historia convencional

La primera historia trata de la vuelta por la ciudad de 10 millones de pesos encargados a Fonseca, un diputado corrupto, y del intento de sus guardias por recuperarlos; ya que, al haberlos perdido, diversos personajes quieren quedarse con dicha suma.  

Carmen y Miguel son un matrimonio que vive monótonamente, con deudas y problemas convencionales; pero, un día, una esperanza de cambiar sus vidas aparece cuando Miguel recibe, por equivocación, la maleta que contiene el dinero antes mencionado. Por lo que se aferran a no dejar ir la maleta de sus manos, en particular Carmen.

Los personajes Miguel y Carmen dentro de un auto
Foto. codigoespagueti.com

La segunda historia nos cuenta sobre “El Chulo”, un talentoso futbolista de bajos recursos que quedó huérfano a temprana edad; por esta razón, lo han criado habitantes de la vecindad en la que vive, en particular, Ramiro, un taxista.

“El Chulo” está enamorado de Gaby, una venezolana exiliada en busca de una vida mejor, pareja de un mafioso al que apodan “El Gusano”. Ella le corresponde, por lo que salen a escondidas, hasta que “El Gusano” los descubre, y decide raptarla a ella y matarlo a él.  Justo en este punto es cuando Ramiro consigue para “El Chulo” una audición para el “Atlético”, oportunidad que cambiaría sus vidas para siempre.

Elementos desperdiciados

Con respecto a los personajes, podemos notar que son bastantes, por lo cual, era evidente que se dificultara desarrollarlos a todos; como era de esperar, la mayoría de los personajes quedan planos o son esbozados con tanta rapidez que impide que el espectador empatice con ellos.

Este es el caso del personaje de Gaby, la venezolana, que resulta muy interesante, del cual solo obtenemos el boceto burdo de una víctima. Otro ejemplo, es el personaje de Carmen, también interesante, que carece de trasfondo, por lo que su transformación es confusa y poco significativa.

Los personajes enamorados: El Chulo y Gaby en Chilangolandia
Foto. cinegeek.com

Algunos actores entrañables del cine mexicano están presentes, como Luis Felipe Tovar, Liliana Arriaga y Silverio Palacios; desafortunadamente, no pudieron mostrar por completo el talento que poseen, en esta película, pero consiguieron enriquecer la historia con sus actuaciones.

Por otro lado, el filme tiene una virtud que algunas películas mexicanas recientes no tienen, por imitación hollywoodense; se trata de la impregnación de elementos culturales de la vida real del lugar donde se desarrolla la escena. En este caso, nos encontramos con frases populares, tonos de voz, costumbres cotidianas, entre muchas otras características capitalinas.

Sin embargo, hay algo caricaturesco-grotesco en la manera en que se retrata esta vida “chilanga”, sin llegar por completo al objetivo. Se entiende la intención de ridiculizar para generar humor, pero el exceso de este recurso incitó, en ocasiones, la pérdida del efecto deseado.

Luis Felipe Tovar como "El Rata" en Chilangolandia
Foto. milenio.com

En ocasiones, la clave está en las sutilezas o la dosificación, lo cual no es el caso de esta cinta; en general, el humor tiende a fluctuar entre lo justo y lo excesivo. Hay chistes buenos, así como también hay silencios incómodos que no hicieron sonreír a nadie en la sala de cine en que me encontraba.

Además, hay diversas denuncias en la cinta, como, por ejemplo, la inmigración venezolana, la corrupción, la violencia a la mujer, entre otras; estas consiguen captar la atención sobre el tema tratado, aunque este no se desarrolle mucho, sino que solo se expone.

Algunos aciertos

Otra característica que vale la pena mencionar son las hermosas tomas aéreas de queridísimos y emblemáticos lugares de la Ciudad de México; por ejemplo, vemos la Torre Latinoamericana, el Palacio de Bellas Artes, Paseo de Reforma, entre otros.

A pesar de esto, existen también tomas desagradables, que pretenden ser graciosas, como cuando intentan meter a “El Chulo” a la regadera. Sin duda, muchas veces no consiguieron hacer reír al espectador sin exagerar todo cuanto aparecía en pantalla.

Con respecto a la música, la película tiene algunos temas musicales clásicos como “Entrega de amor” de Los Ángeles Azules y “Donde quiera hay chilangos” de Alex Lora; además, hubo presencia de boleros que nos remiten inmediatamente a la Ciudad de México. Estos temas fueron clave para conectar emocionalmente con el espectador y lograron amenizar el filme.

Silverio Palacios como Ramiro
Foto. tomatazos.com

En conclusión, para saber si vale la pena ver este filme o no, depende de las expectativas que se tenga; puede ser una película buena para descansar de la vida y del trabajo por una hora y media, un domingo por la tarde; sin embargo, es el tipo de cinta que, al tener como fin principal el entretener, no es una elevada obra de arte.

A pesar de todo, se aplaude el intento de originalidad, con respecto a la comedia romántica corriente que caracteriza al cine mexicano de los últimos años.

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Referencias
  • IMDB. (2021). Chilangolandia. 22 de septiembre de 2021, de IMDB.

Chilangolandia

7

A pesar de los contras, me parece que cumple el propósito de entretener y que consiguió salir del esquema de la comedia romántica, con una dinámica, aunque desordenada, diferente.

Pros
  • Retrata numerosos elementos culturales de la Ciudad de México.
  • Buenas tomas de lugares emblemáticos de la ciudad.
  • Varios chistes locales con los que se puede identificar el espectador.
  • Estructura original y retadora.
  • Aparición de algunos actores queridos por el público mexicano.
  • Algunas buenas canciones.
Contras
  • Abusa del recurso de la ridiculización.
  • Chistes forzados.
  • Muchas actuaciones dejan mucho que desear.
  • Demasiados personajes.
  • Diversos personajes planos o mal esbozados.
Carla Velázquez
Redactora funcional de Modernidades - (Ciudad de México) Ensayista, literato y entusiasta de las lenguas extranjeras. A favor del conocimiento libre.

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